EU clasifica a las abejas como especie en peligro

El Servicio de Pesca y Vida Salvaje de Estados Unidos incluyó por primera vez a las abejas como una especie en peligro; concretamente siete especies que contarán con una protección especial en virtud de la Ley de Especies en Peligro.

De acuerdo con las autoridades estadounidenses, la reducción de la población mundial de abejas se debe, entre varios otros factores, a la destrucción de su hábitat, los incendios, las especies exógenas, los pesticidas y la pérdida de diversidad genética.

La norma implementada por EU se hará efectiva a partir del 31 de octubre. La situación es especialmente grave, puesto que las abejas polinizan a numerosas especies vegetales, incluidas las utilizadas en agricultura

Cuenta la leyenda que Albert Einstein alguna vez dijo que si las abejas desaparecieran del planeta “al hombre sólo le quedarían 4 años de vida”. Algo que antes sonaba como una exageración, pero que ahora es una peligrosa amenaza: las abejas son ya una especie en peligro.

En 1988 había alrededor de 5 millones de colmenas en Estados Unidos, pero en 2015 quedan sólo la mitad. Han muerto el 42.1% de las colonias. Y para este 2016, las proyecciones son peores.

Los problemas que afectan a las abejas y a otros insectos polinizadores suponen una importante amenaza para la alimentación mundial, especialmente en las zonas del planeta con dificultades para abastecer de nutrientes a los grupos sociales más desfavorecidos.

Si las abejas desaparecen, con ellas se irían multitud de plantas que dependen de ellas y detrás, asolados por el hambre, probablemente los seres humanos.

Los insectos polinizadores aportan alrededor del 10% del valor económico de la producción agrícola a nivel mundial, pero su contribución para la nutrición humana es potencialmente mucho mayor, afirma Rebecca Chaplin-Kramer, profesora de la Universidad Stanford.

El 75% de la flora silvestre se poliniza gracias a las abejas y casi el 40% de las frutas y verduras que comemos procede de la polinización.

Desde hace casi 30 años los científicos, y el mundo entero, saben que las abejas están muriendo, aunque aún no sepan el por qué. Los motivos no están claros aún, pero los expertos apuntan al aumento del uso de los pesticidas, el incremento de avispas asiáticas y de dos parásitos enemigos naturales de las abejas: uno interno (Acarapis Woodi) y otro externo (Varroa Destructor).

Los polinizadores nativos prestan un servicio esencial en Estados Unidos a la agricultura por más de 9 mil millones de dólares anuales, señaló la Xerces Society que es uno de los organismos que promovieron la iniciativa para la inclusión de las abejas en la lista de especies protegidas, antes de que sea “demasiado tarde”, ya que lamentó, a menudo, las soluciones llegan demasiado tarde. “El ser humano no pone remedio a los problemas hasta que no está medio muerto”.

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