Certificación orgánica es cara y burocrática, afirman especialistas

En nuestro país, la producción de alimentos orgánicos crece a un ritmo de 35% en términos de superficie sembrada al ubicarse en más de 600 mil hectáreas en los últimos 10 años.

México se ubica en el tercer lugar, luego de India e Indonesia, en número de productores con poco más de 200 mil agricultores, con la generación de 245 mil empleos directos y más de 600 mil dólares anuales en ventas, principalmente al extranjero pues el 80% de la producción de orgánicos va dirigido al mercado internacional.

Los precios de este tipo de productos son altos debido a que únicamente se comercializan en 62 mercados del país y los trámites para la certificación son burocráticos y costosos para sumar a más agricultores.

Durante el segundo Foro Campesino de la Feria de la Cultura Rural de la Universidad Autónoma Chapingo, el investigador Gerardo Noriega Altamirano, y el presidente de la Asociación Mexicana de Productores Orgánicos, Homero Blas Bustamante, coincidieron en señalar que para bajar precios de los alimentos orgánicos se requiere mayor promoción, abrir nuevos mercados, más productores y mayor producción.

Y señalaron que en los últimos años ha aumentado la diversidad de productos, hay granos básicos, frutales, hortalizas, verduras, hierbas aromáticas, “una infinidad de productos orgánicos, casi todos se exportan”.

Por su parte, Mauricio Soberanes Hernández, miembro del Instituto para la Certificación Ética y Ambiental de Italia en México, el costo de certificación se sustenta en el número de hectáreas cultivadas pues el cobro equivale al dos por ciento de la inversión de producción, la renovación es anual y es por hectárea.

La certificación, dijo, incluye la producción, la transformación y la comercialización del producto y en alimentos básicos el cobro oscila entre los 150 pesos por hectárea, además se consideran los costos de traslado del certificador.

Mencionó que entre una y 5 hectáreas de aguacate puede costar hasta 400 pesos por hectárea pero si son más de cinco hectáreas, el costo va a la baja y sucesivamente pero la certificación es de acuerdo al mercado de destino ya sea para México es un costo y otro para Estados Unidos, Canadá  o Europa y para que convenga se deben certificar por lo menos 10 hectáreas y producir un mínimo, en el caso de maíz, 180 toneladas.

Durante la mesa de trabajo “Agricultura Orgánica en México, situación actual, retos y perspectivas”, se afirmó que el mayor reto del sector es incrementar el rendimiento para bajar costos de producción a fin de hacer accesible al público en general estos alimentos.

El presidente de la Asociación Mexicana de Productores Orgánicos, insistió en que los procesos de certificación de orgánicos en México son muy burocráticos y caros, lo que lleva a muchos productores a quedarse en la producción agroecológica para el mercado local y pierden la oportunidad de exportar.

Sin embargo, justificó el precio elevado de este tipo de alimento pues  “la demanda es mayor a la producción, entonces es un fenómeno económico, es un fenómeno que la oferta y la demanda permite de tal forma que los productores ponen sus productos a un precio mayor que los convencionales”.

Sostuvo que la producción orgánica es más barata que la efectuada con agroquímicos, de tal forma que existe la posibilidad de poner en las manos del consumidor productos a precio convencional, es cuestión de generar más alimentos para atender la alta demanda.

Y afirmó que para bajar los precios de estos alimentos primero deben existir políticas públicas que incentiven la producción, abrir mercados y con ellos se aumentaría producción en volumen y variedad.

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