Listas las Normas Oficiales Mexicanas sobre productos lácteos

Con la participación de investigadores, académicos, productores e industriales lecheros, el gobierno federal presentará en diciembre próximo nuevas Normas Oficiales Mexicanas que buscan eliminar el concepto de leche en productos que no son lácteos, en la definición y contenido de quesos y yogurt.

Esto, a fin de que exista claridad para el consumidor y generar una línea “congruente” que le permita al Estado definir políticas públicas enfocadas al impulso del consumo de leche.

El Coordinador General de Ganadería de la Secretaría de Agricultura, Francisco Gurria Treviño, explicó que existe un Comité de Normas Oficiales Mexicanas en Materia Pecuaria dentro de la Dirección General de Normas de la Sagarpa a fin de introducir las normas que le conciernen y por ello ya están las NOM de crema, yogurt y quesos.

Con ellas, dijo, se sabrá qué hacer, cómo otorgar a través de las NOM lo que se ofrece al consumidor, mientras que el productor, tanto integrado como no integrado, sabrá ante qué compite en el anaquel y qué marco regulatorio existe.

Precisó que no hay claridad en este asunto, por lo que anunció que entre el 10 o 12 de diciembre se presentará la NOM sobre queso Chihuahua y normas sobre segmentos del sector lácteo, porque actualmente, dijo, ni el etiquetado ni el marco jurídico en el que se desenvuelven estos productos tienen la claridad que se desea tenga el consumidor.

El funcionario federal precisó que si bien no saldrán del mercado los productos que se denominan leche y no lo son (como de almendra, coco, soya, etc), “no tendrían por qué llevar la palabra leche ni en su marca ni en su contenido si no son de las características con las que se determinará a la leche”.

Luego de inaugurar el Primer Foro Internacional de la Leche y la Salud en el Centro Médico Nacional Siglo XXI de la Ciudad de México, Gurría Ordóñez indicó que con los resultado de este encuentro se podrán tener las definiciones necesarias para saber si es viable retomar el Programa de Desayunos Escolares que se aplicó en la década de los 60-70.

Consideró que para determinar si dicho programa es viable, primero se debe conocer si las madres de los educandos están de acuerdo o no “porque si de repente nos dicen: sabes qué vamos a poner desayunos escolares pero resulta que la mitad de las mamás van a decir que la leche no es buena para sus hijos, entonces cómo impones una cosa como esa”.

Además, agregó, está Liconsa y de ahí el interés de establecer criterios homogéneos para que la acción del Gobierno Federal sea perfectamente congruente y establezca líneas de política pública que tengan el sustento y fundamento científico para llevarlas a cabo y evitar que “mañana porque un niño es intolerante a la lactosa, dé al traste con lo que los otros cuarenta menores no se puedan nutrir mejor”.

Para lo anterior, continuó, se tiene que valorar el costo beneficio y ofertar productos que no causen trastornos en la salud y tener claridad sobre las bondades de la leche y su consumo en el país donde se producen 12 mil millones de litros de leche al año y se ubica entre los 10 principales productores a nivel mundial.

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