Crece la producción de vino en el país

Baja California sigue siendo la zona vitivinícola más grande del país, seguido de Coahuila, aunque en los últimos años la actividad ha crecido a un ritmo del 10 por ciento al año, con varios estados incursionado en ella, como Sonora, Chihuahua, Guanajuato, Zacatecas, Querétaro y hasta Puebla.

Se estima que en todo el país hay unas 3 mil 600 hectáreas de uva para vino con 110 empresas productoras y unas 400 etiquetas y, aunque Baja California Sur fue precursora en la siembra de vid, actualmente la superficie no llega a las 10 hectáreas de parras; el vino que se elabora en el norte de Comondú y en San Ignacio no rebasa los 500 litros al año y en todos los casos se trata de productos artesanales, que incluso ante la falta de materia prima, se llega a hacer con uvas traídas de Baja California Norte.

Para el director general de Vinícola Regional de Ensenada, Alberto Curis, la vitivinicultura es en muchos de los casos más poesía que negocio, que para algunos es atractiva por el glamur o porque está de moda tener tu propia etiqueta, pero destacó al final el cuello de botella va a ser el numero de hectáreas plantadas, no las vinícolas abiertas, porque algunos empresarios no tienen viñedos y compran uva o caldos para elaborar sus vinos.

Otro factor que juega tiene que ver con el riesgo, porque una vez plantado el sarmiento hay que esperar hasta 5 años para obtener la primera cosecha y de ahí iniciar con las pruebas para saber qué tipo de vino se desea o se puede hacer y luego entrar el mercado.

Es decir, para obtener el primer retorno de la inversión hay que esperar entre 7 y 8 años; no es una recuperación rápida como desean la mayor parte de los inversionistas, anotó.

Hasta hace poco, el consumo nacional per cápita era de medio litro por año, actualmente llega a los 750 mililitros; por lo que el vitivinicultor consideró que se trata de una industria en pañales, ya, por ejemplo, el consumo en Europa es de hasta 20 litros por persona al año, o en Texas cuyo consumo de vino equivale a todo el que se produce en México, es decir 3 millones de cajas.

Alberto Curis mencionó que aun y cuando la industria mexicana del vino está incursionando con éxito en mercados internacionales, no existe una norma oficial mexicana sobre la producción y elaboración, aunque ya se está trabajando en ello, a fin de darle mayor fortaleza tanto en lo interno como hacia el exterior.

El cambio climático, aseguró el empresario bajacaliforniano, también está afectando a esta actividad, sobre todo por las altas temperaturas de hasta 53 grados en la zona agrícola de Ensenada, una situación que obligó este año a los productores a invertir en sus parcelas, para protegerlas y tratar de obtener una buena cosecha, que es al final lo que determina la calidad del vino.

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