Polémica por decreto antitransgénicos en Yucatán

El pasado miércoles 26 de octubre, el gobierno del estado de Yucatán publicó un decreto que prohíbe el uso de transgénicos en todo su territorio, declara a Yucatán como zona libre de transgénicos y de productos ‘contaminados’, para consumo humano y agropecuario.

Al entrar en vigor dicho decreto, el número 415/2016, ningún barco podrá desembarcar la soya o el maíz que se importa, ya que son transgénicos.

Esto,  alertó el presidente y director general de Monsanto en México y América Latina, Manuel Bravo Pereyra, es una amenaza para la industria alimentaria yucateca que permite el crecimiento económico de la entidad.

“He estado en comunicación por lo menos con 8 industriales de la Península de Yucatán, porque pertenecen a la cadena de valor y existe una gran preocupación, porque el Gobierno de Yucatán decretó a su Estado libre de transgénicos, y eso, si se aplica al pie de la letra es un golpe muy fuerte a la industria, porque los granos y oleaginosas que se usan para la industria son genéticamente modificados, eso una situación difícil”, advirtió.

La península de Yucatán es la principal productora de soya, durante el presente ciclo Primavera-Verano se cosecharon 100 mil toneladas, superando a Tamaulipas que produjo 96 mil toneladas.

Por el puerto de Progreso, Yucatán, ingresa el 10 por ciento del maíz que se importa a nivel nacional, por lo que la prohibición de los transgénicos en esta región, significaría anular a la creciente agroindustria.

“Tenemos clientes que son agroindustriales, usan maíz blanco o maíz amarillo para la alimentación de las aves, de los cerdos o de alta fructosa de las bebidas, que proviene del maíz, y todo eso se importa, porque no hay la producción suficiente en México. De los países que se importa las siembras se hacen con semillas genéticamente modificadas y al entrar a México no se distingue, así que decretar a Yucatán libre de transgénicos, significa que no podrán entrar esos productos”, se lamentó Bravo Pereyra.

Advirtió que si esto sucede los productores de Estados Unidos estarían buscando otros destinos y las agroindustrias peninsulares tendrían que reajustarse, impactando en su constante crecimiento.

“Ese decreto usa argumentos infundados científicamente sobre el impacto en la salud humana. Nuestro negocio es vender semillas, y este ciclo, no vendimos una sola bolsa de semilla de soya en la Península, no hubo la autorización, pero un decreto como el de Yucatán, no afecta sólo la siembra, afecta a toda la industria, a la industria le deja un impacto muy fuerte”, dijo.

Reconoció que no es facultad del gobierno estatal emitir un Decreto de esa naturaleza, sino del Gobierno federal con base en estudios científicos, por lo que es un decreto controvertido por la inconstitucionalidad que significa, tanto en cultivos como en el uso industrial.

La semana pasada funcionarios de los Gobiernos de los tres estados que integran la Península (Yucatán, Campeche y Quintana Roo) afirmaron públicamente que conformarían una zona libre de transgénicos que se daría a conocer el sábado 10 en el marco de la COP 13 en Cancún, sin embargo, en la presentación realizada por los tres Estados, no hubo mención alguna al tema y solamente se presentó un Acuerdo regional de sustentabilidad y protección a la Península.

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