Flor de Nochebuena, de México para el mundo

Para los aztecas, la Cuitlaxóchitl o flor de Nochebuena era símbolo de la “nueva vida” alcanzada por los guerreros muertos en batalla o la sangre derramada en los sacrificios al sol.

Esta flor era muy preciada por Netzahualcóyotl, pero no podía crecer en la capital debido a la altitud. Sin embargo, a lo largo del imperio existían jardines botánicos en los que se cultivaban las plantas con motivo ornamental y medicinal.

Los aztecas usaban el jugo lechoso y blanco o látex de la Cuitlaxóchitl, para elaborar una medicina contra la fiebre, así como el extracto de sus brácteas, mezclado con resina de pino, para teñir de rojo escarlata artículos de cuero, telas y cosméticos.

Los frailes misioneros le dieron el nombre de Nochebuena, pues la flor alcanza su máximo esplendor en invierno, y la integraron a las fiestas de Navidad.

Desde el siglo XIX, la Flor de Nochebuena formó parte del ornato de los templos europeos en las fiestas navideñas y se sabe que la Basílica de San Pedro en el Vaticano fue adornada con Cuitlaxóchitl la noche del 24 de diciembre de 1899, provocando la admiración de todos los visitantes por su belleza.

La flor de nochebuena es quizá la flor mexicana más conocida en el mundo y no sobra mencionar que es indispensable para la Navidad mexicana.

En nuestro país, la Cuitlaxóchitl es conocida con distintos nombres. En Chiapas se le conoce como Sijoyo y en Durango como Catalina; en Guerrero, Michoacán, Veracruz e Hidalgo, como Flor de Pascua y en Oaxaca como Flor de Santa Catarina. También hay quienes la llaman Flor de Fuego o Bandera.

Fuera de México, es conocida como Hoja Encendida en Centroamérica; como Corona de los Andes en Chile y Perú y simplemente como Flor de Navidad en Venezuela. En Argentina se le conoce como Estrella Federal, por haber sido el símbolo que escogieron las fuerzas federalistas que combatieron a quienes pugnaban por la implantación del centralismo en ese país y es la flor nacional.

El diplomático Joel Robert Poinsett, quien fue embajador de Estados Unidos en México de 1825 a 1829, conoció la Flor de Nochebuena cuando viajó una Navidad a Taxco y visitó la Iglesia de Santa Prisca, engalanada con las flores de Nochebuena. Quedó fascinado con su exótica belleza y llevó algunos ejemplares de la planta para cultivarlos y propagarlos en los invernaderos que tenía en su casa, en la población de Greenville, Carolina del Sur. Por lo que en Estados Unidos es conocida como Poinsetta.

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