¿Sabías que el estrés en tu ganado merma su rentabilidad?

Mucho se habla de cómo el estrés en los animales tiene consecuencias económicas y de lo importante que es evitarlo. Para lograr una producción exitosa, es necesario conocer a fondo de este tema, a continuación se ahondará en los aspectos primordiales; como identificarlo, como reducirlo y cómo actuar para obtener resultados.

El maltrato de los animales de abasto tiene consecuencias productivas y, por lo tanto económicas. Cuando el bienestar de los animales ha sido deficiente se refleja en: mayor mortalidad, animales enfermos que deben ser expurgados, pérdidas de peso, lesiones corporales (hematomas y abscesos) y cambios bioquímicos que afectan negativamente en la calidad organoléptica (color, sabor, aroma, textura, jugosidad) y tecnológica (pH, capacidad de retención de agua) de la carne.

Medir la salud, el bienestar y el malestar en los animales no es tarea sencilla. En muchos casos, para obtener resultados acertados, se requiere la supervisión continua de un animal para mostrar las diferencias en su rango normal de valores, y en la población general la variación es tan grande que es difícil de medir. La mayoría de los indicadores bioquímicos muestran una relación entre el estrés, el dolor y el sufrimiento, pero la evaluación precisa del dolor o malestar es más compleja. Probablemente es mejor que en la actualidad se utilicen para su medida situaciones experimentales en lugar de en la granja.

El bienestar tiene que medirse indirectamente mediante la cuantificación de cualquier tipo de estrés al que los animales están expuestos, por el diagnóstico de la enfermedad que ha sido inducida por el estrés, por la reducción del bienestar, por un aumento en la susceptibilidad a la enfermedad o por un efecto adverso sobre la producción. El estrés es difícil de definir, pero se puede considerar como la respuesta no específica del cuerpo a cualquier demanda hecha sobre él. El agente estresante puede ser agradable o desagradable pero todos producen la misma respuesta biológica, que es no específica y común a todos los tipos de exposición.

Hay dos factores principales del entorno a los que un animal puede reaccionar: los factores físicos tales como la temperatura, la humedad, la luz y el ruido y los factores sociales tales como el tamaño del grupo, el orden de dominancia dentro de éste y el espacio disponible.

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