El aguacate lleva a Costa Rica por primera vez ante la OMC

La pelea del aguacate entró en una etapa decisiva en la que Costa Rica deberá proponer una solución a la queja planteada por México ante la Organización Mundial del Comercio (OMC), reportó el periódico costarricense La República.

El 8 marzo pasado, las autoridades mexicanas solicitaron ante la OMC la apertura de un proceso de consultas para encontrar una solución a la prohibición al ingreso de aguacate de ese país a suelo tico desde mayo de 2015.

Costa Rica posee menos de 60 días para plantear sus argumentos ante la presentación mexicana y proponer una solución. De no ser satisfactoria la propuesta, Costa Rica podría enfrentar su primera sanción comercial en la historia.

De acuerdo con el diario costarricense, no sólo se trata de una situación incómoda, sino también de una mancha que podría tatuarse en la imagen internacional del país.

Actualmente, el proceso se encuentra en fase de consultas en la que se busca que ambos países lleguen a una solución de mutuo acuerdo.

En apariencia, la solución aparece enmarcada en un cuadro binario en el que o se derriba la medida fitosanitaria que prohíbe el ingreso del producto y “aquí no ha pasado nada” o se prosigue la disputa para que un panel de especialistas de OMC lo resuelva.

Costa Rica afirma que el aguacate mexicano ingresa con “la mancha del sol”, un virus que afecta la calidad del producto, tanto a nivel estético como de sabor y que podría contagiar a la producción nacional.

“Los técnicos del Servicio Fitosanitario del Estado demostraron que el aguacate importado de México contiene el virus de la “mancha del sol” y Costa Rica está libre de esta enfermedad” dijo a La República el presidente de la Cámara Nacional de Agricultura e Agroindustria, Juan Rafael Lizano.

En la acera de enfrente, México afirma que no existe ningún riesgo de que su producto contagie al nacional, lo que despierta sospechas de si no se trata de una medida destinada a proteger a los productores costarricenses.

En el centro de la disputa quedan los consumidores que se ven obligados a pagar un mayor precio.

Al considerar el precio de importación, el aguacate chileno, aquel que reemplazó en gran parte al mexicano, tiene un costo de 2.80 pesos por kilogramo, mientras que por el mexicano, considerando la variación en otros mercados durante 2016, se estarían pagando 2.20 pesos.

La situación, que ya se ha dilatado dos años, representa la primera vez en la historia que Costa Rica ocupa el sitio de los acusados ante la OMC.

La lógica lleva a pensar que entre ambos países se consensuará una solución que satisfaga a ambas partes y evite dejar marcado el record “de agencia” que posee el país en materia de comercio internacional.

Pero si esto no fuera así y la OMC dictaminara que Costa Rica incurrió en una violación de la normativa internacional el país podría enfrentar dos tipos de sanciones.

La OMC podría obligar a Costa Rica a otorgar medidas compensatorias, es decir ventajas arancelarias que compensen el daño sufrido por México.

Si no hubiera acuerdo, México podría imponer sanciones comerciales a productos costarricenses e incluso suspender el ingreso temporal de algunos de ellos, lo que tendría un impacto en el sector exportador.

Hay que señalar que toda sanción que el país pudiera recibir deberá ser proporcional al daño recibido por México.

Más allá de esto, se traza una mancha en la trayectoria, hasta ahora inmaculada, de Costa Rica en el mundo y este tipo de cuestiones en el universo comercial y la inversión tiene más peso del que muchas veces se cree.

También es razonable pensar que dentro del terreno del comercio mundial pueden generarse roces y disputas y que la discusión por un producto no puede opacar el desempeño internacional del país, que se caracteriza por el continuo cumplimiento de la normativa internacional.

Expertos costarricenses señalan que una sanción de la OMC sería un pésimo antecedente para la imagen del país, mientras que desde el gobierno y la Cámara Nacional de Agricultura ponen paños fríos a esta cuestión.

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