Jalisco quiere destacar como aguacatero

Aun cuando es importante productor de aguacate, el estado de Jalisco busca una mejor posición en el mercado y para ello impulsa como estrategia certificarse en el “Libro Guinness de los récords” con la elaboración del guacamole más grande del mundo de 3.5 toneladas, el próximo 3 de septiembre en Concepción de Buenos Aires, Jalisco, informó el titular de la Secretaría de Desarrollo Rural (SEDER), Héctor Padilla Gutiérrez.

La iniciativa promueve el avance logrado por la cadena productiva de esta fruta, que ha concretado importantes inversiones y empleos, tanto en el campo, como en las empacadoras y la red de servicios ligados a su producción y comercialización.

Al respecto, señaló que el aguacate ha sido un factor detonante en el campo jalisciense, “en el 2012 en Jalisco se cosecharon 40,000 toneladas de aguacate para el 2016 tenemos registradas en el Sistema de Información Agropecuaria y Pesquera (SIAP), 120,000 toneladas, es un incremento de 300% en la producción. En la parte de la exportación en el 2012 se exportaron 12,000, para el 2014 subió a 28,000 toneladas y en el 2016 fueron 69,000 toneladas”.

Padilla Gutiérrez detalló que este ejercicio pretende destacar el gran potencial turístico de los municipios de la Sierra del Tigre, como es el caso de Concepción de Buenos Aires, Jalisco.

Al evento del Récord Guinness se espera la asistencia de aproximadamente 3,000 personas, así como la participación de más de 600 estudiantes de gastronomía, quienes junto con 400 habitantes de Concepción de Buenos Aires serán los responsables de la preparación del Guacamole.

Los insumos son aportados por los productores, se trata de 4,200 kilogramos de aguacate de Concepción de Buenos Aires; 500 kilogramos de jitomate de San Gabriel y Tamazula de Gordiano; 200 kilogramos de limón de San Martín Hidalgo y 150 kilogramos de cebolla de Tizapán El Alto.

Cabe destacar que con 12,675 hectáreas certificadas en 13 municipios, Jalisco es el segundo productor nacional de aguacate, después de Michoacán. (El Economista)

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