Estudios avanzan en vencer malaria por modificación genética

La malaria es una enfermedad causada por un parásito que vive en el intestino del mosquito e infecta a los seres humanos cuando son mordidos por este bicho. Pese a que mucho se ha avanzado en su prevención y tratamiento, en 2015, hubo aproximadamente 212 millones de casos de malaria y 429.000 muertes. Además, la infección se ha vuelto cada vez más resistente a los fármacos. Pero en los últimos años, ha venido al rescate una nueva herramienta: la modificación genética.

Dos estudios publicados el jueves en la revista Science ilustran el potencial de esta técnica para combatir la enfermedad. Ambos se realizaron en el Instituto de Investigación de Malaria de la Universidad Johns Hopkins (EE.UU.). El primero de ellos se centró en si los mosquitos que han sido modificados genéticamente para ser más resistentes al parásito causante de la malaria se volverían más débiles y menos capaces de aparearse y reproducirse, algo que sería ineficiente, porque para ser un arma efectiva deben ser tan aptos como los salvajes y capaces de transmitir su modificación genética en gran escala a las generaciones futuras.

Pues bien, este estudio encontró que el animal modificado no solo no encontró problemas para reproducirse, sino que se volvió más atractivo para los mosquitos normales: tanto los machos como las hembras normales preferían a los individuos genéticamente modificados. Esa preferencia implica que, dentro de una generación, la población de mosquitos podría estar en un 90% modificada. La mayor preocupación acerca de este enfoque, al igual que con todas las aplicaciones de la modificación genética, son las consecuencias no deseadas. Algunos escépticos se preocupan por si los mosquitos modificados genéticamente pueden alterar el comportamiento de otros insectos o de alguna manera provocar cambios o mutaciones en otros animales dentro del medio ambiente de los mosquitos.

La segunda investigación no modificó directamente a los mosquitos, sino a sus bacterias.  Esto hizo que secretaran una sustancia dentro del intestino de los mosquitos que mata al parásito causante de la malaria antes de que pueda desarrollarse.

El siguiente paso para ambos enfoques  es probar si funcionan fuera del laboratorio en condiciones que simulan la naturaleza. Para ello, los investigadores han construido una casa de mosquitos como centro de investigación en Zambia, diseñado específicamente para estos experimentos. Pero conseguir la aprobación para llevar a cabo las pruebas está resultando difícil. Según contaron a The Washington Post, los investigadores deben primero convencer al gobierno de Zambia para que sus sujetos genéticamente modificados entren en sus fronteras.

Científicos de la Universidad de California, Berkeley, y la Universidad de California, Riverside, (EU) también han descubierto, por su parte, una nueva forma de limitar la multiplicación de los mosquitos portadores de enfermedades con modificación genética, algo que podría acabar con la transmisión de enfermedades como el zika y la malaria en continentes enteros. (Mundo Agropecuario)

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