4 de octubre, Día mundial de todos los animales

El 4 de octubre se festeja el Día Mundial de los Animales, el cual se celebró por primera vez en 1931 en una convención de ecologistas en Florencia, Italia, como un llamado de atención al problema de las especies en peligro de extinción, asimismo este 4 de octubre es fiesta de San Francisco de Asís, el santo patrono de los animales.

El propósito central de esta fecha es recordar la importancia de las otras especies animales con quienes compartimos el planeta, quienes las más de las veces son víctimas del egoísmo y crueldad del ser humano; sin embargo, a través de la educación y la difusión de las actividades de los defensores de los animales, se  viene creando una nueva cultura del respeto, en la cual afortunadamente cada vez más personas se unen para hacer de este mundo un sitio más justo para todos.

Esta conmemoración persigue objetivos radicalmente distintos: uno proteger la vida animal desde el punto de vista de la conservación; el otro para evitar que se sacrifiquen animales para el consumo humano.

Los más numerosos en libertad

Hacer un censo de las distintas especies de mamíferos y aves es complicado. Sobre todo porque las fuentes son muy diversas y variadas. En cualquier caso, es posible establecer que el ser humano es el animal superior más abundante sobre la tierra. Siete mil millones somos, tipo arriba tipo abajo.

¿Y el segundo? Pues sí, ese que están pensando y que no querían imaginar: el ratón y la rata. Cerca de cuatro mil millones de ejemplares tiene cada una de las especies. Vamos, que hay más roedores mustélidos de esos que personas. Pero eso ya lo imaginábamos ¿verdad?

Pasemos al tercero en la versión silvestre: Este no es un mamífero, es un ave. La quelea común. Una especie subsahariana que acostumbra a moverse en gigantescas bandadas. Se las encuentra en África, el sureste asiático, península Arábiga, China en Indonesia. 1.500 millones de ejemplares posee esta especie. Un número a tener en cuenta, desde luego. A los europeos y americanos a lo mejor no nos dice nada, pero si pensamos en bandos el doble o el triple de poblados que los de los estorninos o las cotorras, igual nos hacemos una idea.

¿Y los domésticos?

Decía Asuranceturix, el jefe de la aldea gala de Asterix y Obelix, que lo único que temía es que el cielo cayera sobre su cabeza. Pues lo que tenemos que temer los humanos, claramente, es que gallos y gallinas decidan que ya no nos necesitan y que ellos deben ser los que manden en la tierra. 16.000 millones de estas gallináceas viven en el mundo. Multiplican por más de dos la población humana.

¿Y ovejas? Más de 2.000 millones ¿Y bóvidos domesticados? Por encima de los 1.400 millones. Menos son los perros y gatos,que entre ambos suman poco más de 530.000.000 de ejemplares. Y si a ellos les sumas los 60.000.000 de caballos (la mayoría de ellos domésticos), queda claro que la mayor parte de los mamíferos que habitan la tierra ya conviven con el hombre. Y eso que no se ha tenido en cuenta a los conejos, cada vez más habituales en los espacios dominados por el hombre.

Los más vulnerables

Según el Fondo Mundial para la Naturaleza, más conocido por sus siglas en inglés WWF, las diez especies que en estos momentos tienen más peligro de extinguirse y desaparecer son: Albatros, ballena, canguro, coral, elefante, orangután, oso polar, pingüino, tigre de Bengala y tortuga marina.

La causa principal, según el Fondo, es la caza ilegal, algo que no es así en el caso del albatros, el coral y el pingüino, que se asocia más con los cambios climáticos que destuyen sus hábitats. De hecho, el coral es un indicador de la calidad del agua marina.

Dignidad en la granja

Hasta comienzos del siglo XIX, los animales domésticos que vivían en granjas eran eso, animales. Sin dignidad y sin que merecieran mayor respeto. Bestias en el amplio sentido de la palabra. Pero en 1822 un parlamentario inglés, Richard Martin, introdujo en el Parlamento una propuesta que buscaba dar una cierta protección a los animales de granja. El éxito de la iniciativa fue tal que puede considerarse el principio de la filosofía de protección de los animales.

El segundo paso que se dio para proteger a los animales es más controvertido y polémico. Principalmente porque lo dieron los nazis en 1933. El problema es que no lo hicieron con la intención de dignificar la vida de los animales de granja, sino de perjudicar a los judíos. Impedir la vivisección, practicada mayoritariamente por los hebréos, se convirtió en bandera para Goring y sus secuaces, hasta el punto de que la legislación que promulgaron era extraordinariamente avanzada para la época.

Fueron los principios de un movimiento que acabaría consolidándose en 1969, cuando se establecieron los cinco principios básicos que determinan la libertad de los animles: «darse la vuelta, cuidarse a sí mismos, levantarse, tumbarse y estirar sus extremidades». En aquel tiempo estas directrices se aplicaban casi de forma exclusiva a los animales salvajes, pero con el tiempo se acepta que los domésticos deben poder poner en prácticas. Esa fue una de las razones, entre otras, de que se acabara limitando la cria de gallinas ponedoras en jaulas. (Staff)

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