Regios consumen más de 37 kilos de carne al año

Consumir carne está tan arraigado en la cultura mexicana, que el gasto promedio trimestral de los hogares en carne de res y ternera supera los 2 mil pesos, de acuerdo a las últimas cifras del Consejo Mexicano de la Carne (Comecarne).

En menor medida, los mexicanos están gastando unos mil 400 pesos en consumir carne de aves, unos mil 200 en carne de cerdo y menos de mil pesos en otros tipos de carne procesada.

Industria Alimenticia, en su portal web, recabó que tan solo en el 2016, en el país el consumo per cápita fue de 13.7 kilogramos de carne de res.

La Asociación de Engorda de Ganado Bovino del Noreste estimó que en Nuevo León el consumo ronda los 30 kilogramos de res por persona al año en el 2014.

Aunque la cifra que ha crecido a 37 kilos per cápita al año, muy por encima de los 14 kilos promedio que es la media nacional.

Esto se debe no solo a la tradición de la región de consumir carne asada; existe una corriente cultural que ha “mejorado” y “refinado” el proceso del consumo de carne, que ha llevado a que la industria busque diferentes cortes y procedencia del producto.

Un breve recorrido por diferentes carnicerías y tiendas de autoservicio en la zona metropolitana de Monterrey corroboró que los regios no están comprando únicamente el tradicional bistec o la aguja norteña.

Se está fomentando la venta y consumo de carnes y cortes diferentes, entre los que destacan el lomo, churrasco, bife…

Los vendedores consultados coincidieron en que los parrilleros profesionales e interesados los han llevado a buscar estas carnes para su venta en Monterrey, y toda la industria está aprovechando el auge actual: se presentan no solo las carnes, también los asadores, especies, bebidas y demás herramientas que acompañan el proceso de asar la carne.

“Vienen a pedir cortes que antes no pedían, y te preguntan qué es, que es lo nuevo que se está vendiendo”, explicó un gerente del área en un supermercado al sur de la ciudad.

“Fuego y carne son la excusa, lo que nos une”

La cultura regiomontana tiene tan arraigada la costumbre de asar carne, que las modas o tendencias de preparación, utensilios o acompañamientos son solo una evolución a algo que se ha estado  haciendo desde hace muchos años, y que ha fomentado no solo la convivencia entre las personas, sino hasta nuevas profesiones e ingresos para otros.

Víctor Rocha, quien ofrece servicios de catering y es conocido como Capitán Parrilla, consideró que aunque haya modificaciones a los alimentos, a final de cuentas el ritual es el mismo; el asador, el fuego, la comida, la cerveza (u otra bebida) y la convivencia.

“A final de cuentas, el fuego es la excusa, es lo que nos une. Les gusta estar reunidos alrededor del asador, es parte del mismo ritual, lo traemos inconscientemente, tal vez por herencia.

“El alimento es la base de la reunión familiar o de los amigos, los buenos convivios son en la cocina.

“El fuego vino a revolucionar completamente la historia y suena lógico que también esté atado a lo social y la cuestión biológica y saludable. Tal vez no es un gen, pero es algo cognitivo, tal vez por instinto que lo traemos ya, algo evolutivo. A lo mejor es por hábito o inconsciencia pero vemos fuego y la reunión se vuelve más cálida, más alegre, etcétera”, consideró Rocha, en entrevista para MILENIO Monterrey.

La carne asada es la excusa perfecta de los regiomontanos para reunirse, y desde niños hay quienes se acercan al asador para ayudar o ser parte del proceso de preparación; para Rocha, el ritual en torno a un asador finalmente lo llevó a crear una carrera y negocio propio, o alrededor del fuego, lo ahumado y la carne.

La carne, y su preparación, sin embargo, se han vuelto un tema cambiante y destacado en los últimos años.

Cada vez es más común encontrar cortes especializados, más caros y hasta importados. Esto, consideró Rocha, se puede explicar gracias a la globalización, lo fácil que es acceder a información de otros países y culturas, y la llegada de redes sociales que también permite intercambiar recetas y métodos de preparación entre entusiastas y especialistas del tema.

Tal es el caso de Óscar Aguilar, quien junto a su hermano creó Bears in the Kitchen, marca que ha derivado tanto en creación de contenidos de redes sociales, como servicio de catering y hasta en una línea propia de productos.

El intercambio de ideas y conocimiento ha sido clave en su negocio, que inició compartiendo videos de preparación de platillos en el asador en redes sociales.

Es una industria que siempre ha existido en México, pero con la llegada de redes sociales y tecnología es más fácil para la gente vincularse o hacer contacto con gente que tiene los mismos intereses. (DANIELA GARCÍA. MILENIO MONTERREY)

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