En pueblo serrano de Tecpan aún siembran y cosechan arroz a la antigua

En la comunidad de Potrero de Carlos, ubicada en la parte media de la sierra de Tecpan, hay habitantes que todavía siembran, cosechan y pilan arroz como se hacía décadas atrás en varios pueblos de la región. Aunque los de esa comunidad cultivan el grano sólo para autoconsumo, mantienen viva una actividad que en el siglo pasado representó un pilar importante para la economía de las familias de Costa Grande.

Mientras pilaba arroz en un pilón, al estilo tradicional y antiguo que era común en la mitad del siglo pasado, Clara Luz Avilés Tabares, contó que además de arroz, su esposo, en esa localidad, siembra maíz y frijol para el consumo de la familia.

El pilón es un recipiente cóncavo de madera, de forma parecida al abrevadero o lavadero, donde se pila el arroz.

“Con el palo se golpean los granos de arroz y después de un rato se lanzan al aire para que el viento se lleve la cascarilla o tamo, y cuando los granos quedan limpios se pone a coser”, explicó la mujer.

Arroz macan es el tipo que pilaba esa tarde. Una actividad que, según dijo, también le sirve como ejercicio, pues la realiza dos o tres veces a la semana, “y se suda bonito”.

Siempre sonriente, contó que en ese pueblo las cosas se hacen todavía con las formas tradicionales. El arroz, después de quedar limpio, se cose en chimenea con leña, lo que hace, dijo, que el aroma llegue a donde quiera y despierta el apetito de los que están cerca de la casa.

De acuerdo a los historiadores Rubén Ríos Radilla y Regino Ocampo, la siembra de arroz fue una actividad que por mucho tiempo se llevó a cabo en Tecpan, sobre todo en las comunidades de Tenexpa y Tetitlán, así como en los terrenos donde se ubica el llamado dren Fonseca por las condiciones de humedad que ofrece la zona.

Sin embargo, a pesar de ser parte media de la sierra, los habitantes siembran arroz aprovechando la temporada de lluvias, y las cosechas las almacenan en bodegas para usarlo paulatinamente durante el resto del año.

La cosecha del arroz que se siembra en esta zona es limpia, porque se trata de un producto limpio de cualquier tipo de químicos, es totalmente natural, presumió la mujer mientras seguía pilando su arroz en el patio de su casa, donde además hay un pequeño corral de madera con cerdos, gallinas en libertad y se escuchan las voces de las vecinas que lavan trastes o ropa en sus lavaderos también de madera.

Clara Luz Avilés indicó que además de Potrero de Carlos también se siembra arroz por temporadas en Fincas Viejas y El Pará, que son los pueblos cercanos al suyo, y en donde también se puede ver continuamente a mujeres en sus pilones, una imagen que era común en la región en la segunda mitad del siglo pasado, pero que muere poco a poco al paso de los días. (ROLDOLFO VALADEZ LUVIANO. LA JORNADA GUERRERO)

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