¿La miel que consumes es pura?

Por costumbre o ignorancia la gente consume miel con la intención de mejorar la nutrición de su familia, principalmente la de los niños. Pueden estar equivocados, ya que confían en que la miel que compran es realmente miel pura. Lo más probable es que esa “miel” pueda estar adulterada.

En las etiquetas de los frascos con miel se encuentran las siguientes leyendas: “miel ultrafiltrada”, “miel pura de abeja”, “miel de abeja natural”, “miel 100% natural, sin antibióticos” o “miel líquida”, con lo cual quieren hacer suponer que todas las impurezas están eliminadas.

No compres la miel que en su etiqueta venga el término “ultrafiltrada”, porque no se podría identificar la procedencia de la miel, ya que existen países productores cuya miel está contaminada con antibióticos o sustancias ilegales. Muchas empresas deshonestas de EU, China, México, etc., agregan jarabe de maíz u otro tipo de edulcorante y colorante para aumentar el volumen o mejorar el color con sustancias no detectadas por gobiernos ineptos o cómplices, pero no es “miel de abeja” cien por ciento pura.

La FDA ha estipulado que la miel a la que se ha eliminado el polen no debe etiquetarse como “miel pura de abeja”. No es posible que únicamente por su apariencia se pueda determinar una buena miel, aunque en la etiqueta diga “miel pura de abeja”. Aun cuando una miel de marca conocida sea cara, no asegura que sea miel auténtica y de buena calidad. Para ello se requiere que el fabricante indique en la etiqueta: “certificada de la fuente verdadera” y aclare cuál es esa “fuente”.

Si en el frasco de miel viene un panal, es posible que sea pura. Lo mejor es comprar la miel directamente al apicultor, no la miel industrializada.

Un frasco con miel cristalizada en el fondo no es una miel mala. Una miel pura, aunque se agite en un vaso de agua no se diluye, o sea, no le han agregado jarabes azucarados.

Se han detectado mieles y jaleas adulteradas y falsificadas con residuos de “Cloranfenicol”, una sustancia utilizada como fungicida. El cloranfenicol es un antibiótico de amplio espectro que actúa como agente bacteriostático activo frente a bacterias, en concentraciones altas y su uso está prohibido en la Unión Europea en la producción de alimentos de origen animal como la miel. En México no se llevan a cabo controles sanitarios en la miel de abeja.

No pagues por lo que no te dicen, y te ocultan en las etiquetas de la miel. (SALVADOR GARCÍA LIÑÁN. EL FINANCIERO)

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