El fallo de Washington: ¿réquiem para las empresas salmoneras americanas orquestado por Greenpeace?

Desde Oregón hasta Carolina del Sur, en Estados Unidos, se pudo observar el pasado lunes 21 de agosto el que ha sido considerado el eclipse total de Sol más fotografiado que se tenga registro.

Pero en medio de la algarabía de la gente, un centro de cultivo de salmón Atlántico (Salmo salar) entre Anacortes y las islas de San Juan -situadas en el estrecho de Georgia, -en el condado de Skagit, Washington- sufría el escape de aproximadamente 305.000 ejemplares.

La noticia fue reportada por el director asistente del Programa de Peces del Departamento de Pesca y Vida Silvestre de Washington, y confirmada mediante un comunicado de prensa por Cooke Aquaculture, salmonicultora dueña del centro afectado.

“Las mareas excepcionalmente altas y las corrientes coincidentes con el eclipse solar de esta semana causaron la rotura de las redes”, puntualizaron desde la compañía.

Los peces habían sido sembrados en mayo de 2016, y tenían un peso promedio de 4,5 kilos.

Cooke Aquaculture comenzó en 1985 como una empresa familiar con una sola balsa-jaula y tras 33 años de labores, se ha convertido en una de las principales compañías salmonicultoras en el mundo.

El 4 de enero pasado Cooke presentó una demanda en el Tribunal Superior del condado de Clallam, impugnando el intento del Departamento de Recursos Naturales de terminar el arrendamiento de larga data de la compañía para operar una concesión salmonicultora en Port Angeles, basándose en que la demanda no estaba respaldada por “hechos reales” y resultaría innecesariamente en la pérdida de empleos rurales, y que la cancelación de contrato del DNR, se basaba en “información errónea y obsoleta” sobre la condición del centro de cultivo.

Sostuvo que dado el compromiso de Washington con el medio ambiente, esperaban que los funcionarios estatales consideraran que el salmón de cultivo representa una fuente de proteína sustentable, destacando que “la huella de carbono para cultivar peces en el océano es seis veces más pequeño que criar ganado”.

A principios de febrero, el Senado de Washington aprobó un proyecto de ley para eliminar gradualmente el cultivo de salmones en aguas del estado y ponerle fin en el año 2025, cuando caducarán las concesiones existentes.

En medio de la polémica, el gobernador Jay Inslee calificó a los centros salmonicultores como “un riesgo intolerable” y culpó a Cooke Aquaculture de una “falta de responsabilidad” lo llevó al colapso de una jaula de su centro el verano pasado.

Representantes de Cooke Aquaculture, opinaron que la prohibición del cultivo de salmón Atlántico tendrá un impacto negativo en la actividad económica de la región en general y en las familias de acuicultores marinos que se sostienen como resultado de sus operaciones en Puget Sound.

Para finales de febrero, el referido proyecto no había sido tratado y el representante estatal Brian Blake propuso como alternativauna propuesta que establecía que todos los salmones de la especie salar cultivados en dicho estado deberían ser de un solo sexo a partir del año 2025, una vez que expiraran las concesiones actuales.

La empresa agradeció a los miembros de la Comisión por no avanzar en la medida de prohibición total del cultivo del salmón en el estado, y comentó que el escape de salmones en Cypress Island no era más grande que varios otros escapes que ocurrieron cuando los centros de cultivo de Washington estaban bajo propiedad nacional, ninguna de las cuales resultó en intentos de prohibir la industria o cancelar las concesiones.

Igualmente aseveraron los representantes empresariales, que la compañía había abordado las preocupaciones sobre la posibilidad que los salmones de cultivo se crucen con el salmón nativo, y avalaban la enmienda que obligaba a los centros a producir solo peces hembra, ya que esta nueva enmienda mitigaría por completo el ya bajo riesgo de mestizaje y colonización entre los salmones cultivados y el salmón silvestre, a la vez que preservaría la industria y los 600 empleos directos e indirectos que ésta genera.

“Mientras los científicos demuestran que en los 30 años de historia de la acuicultura en el noroeste del Pacífico no ha habido evidencia de cruces entre el salmón Atlántico y las cinco especies del Pacífico, la capacidad de producir peces de un solo sexo (hembras) calmará los temores de aquellos que buscan preservar las poblaciones de salmón silvestre”, manifestaba el director ejecutivo de la Asociación de Productores de Pescado de Washington WFG, Dan Swecker,  y formuló un llamado a los legisladores del estado para que respalden la solución a la propuesta de prohibición gradual del cultivo de salmones Atlántico.

A pesar de todas las controversias y solicitudes hechas, el gobernador Jay Inslee, firmó el pasado jueves 22 de marzo un proyecto de ley que eliminará gradualmente el salmón del Atlántico y otras piscifactorías no nativas para el año 2025.

“Este proyecto de ley eliminará los rediles marinos no nativos en Puget Sound. Estos representan un riesgo para nuestras corridas de salmón silvestre que no podemos tolerar”, dijo el gobernador, y también vetó una sección de la ley que solicita que se revise el tema de la piscicultura si se desarrolla una nueva ciencia para la industria.

“Los recursos económicos, culturales y recreativos de estas aguas ya no se verán comprometidos por las acciones negligentes de esta industria”, dijo el Senador Kevin Ranker, quien patrocinó el proyecto de ley en el Senado del Estado de Washington. “Hemos invertido tanto en tratar de recuperar nuestras poblaciones silvestres de salmón del Pacífico, no hay un propósito sensato para permitir especies no nativas en el Mar Salish. El impacto cotidiano de la acuicultura invasiva (heces, enfermedades, pellets de comida suelta o piojos) podría tener graves repercusiones. La prohibición estatal es una postura firme para garantizar la protección de nuestro medio ambiente marino y las poblaciones de salmón nativo en el Mar Salish”.

En respuesta a la aprobación de la ley, el portavoz de Cooke Aquaculture, Joel Richardson, dijo que la compañía estaba considerando sus próximos pasos.

La coordinadora de océanos de Greenpeace, organización que ha promovido este tipo de acciones contra la salmonicultura, calificó la decisión como “histórica”.

Encendiendo las alarmas en la salmonicultura chilena, advirtió que esta puede detenerse si existe la voluntad política y si se entiende el grave peligro que la introducción de estas especies exóticas puede tener en el delicado equilibrio medioambiental de la Patagonia.

Si bien no promovemos la explotación sin control de los recursos naturales, tampoco aplaudimos el conservacionismo a ultranza de Greenpeace.

“El día que ellos (Greenpeace) dejen de utilizar combustibles fósiles, barcos, aviones, helicópteros, consumir carnes y pescados criados, fumar, defecar, etc. se habrán ganado el derecho a protestar”, dijo uno de nuestros entrevistados.

Activistas políticos del estado de Washington, pidieron someter la prohibición a votación pública.

 

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