Ribereños reportan baja captura de mero

La primera semana de temporada de mero 2018-2019 no ha llenado las expectativas de los hombres de mar, pues los pocos que zarparon tuvieron que alejarse más de 50 millas y regresaron con poca captura que no cubrió ni los gastos.

Los que saldrán esta semana tienen la esperanza de mejorar la captura y aprovechar el precio de 80 pesos por kilo de mero rojo, antes de que regresen los barcos de mediana altura, ya que “esos barcos tumban el precio, hay que apurarse antes de que regresen, que es a mediados de mes, porque ellos van a traer mucho, se van a muchas millas”, relataron pescadores.

POR ESTO! recorrió el Puerto de Abrigo de Celestún y el testimonio de los pescadores fue similar al de los hombres de mar de San Crisanto y Dzilam de Bravo: no hay mero en aguas ribereñas (a pocas millas) y, aunque la temporada se abrió hace una semana, hay desánimo, pero también esperanza de lograr “algo” antes que retornen los barcos de mediana altura, porque el precio baja.

De acuerdo con la información recabada entre pescadores, el precio del mero rojo mediano para los ribereños cerró entre 80 y 85 pesos el kilo y, el negrillo, en 120 y 130 pesos en algunos puertos.

“Ese precio (80 pesos mero mediano rojo) es el que hay que aprovechar, porque llegando los barcos en unas dos semanas, se tumba el precio porque traen meros grandes y todos los prefieren”, comentó Esteban Dzib Poot, patrón de la lancha Abadejos.

Este hombre preparaba con su tripulación la lancha ribereña para zarpar ayer mismo en la noche y regresar el viernes con 350 kilos, lo cual significa ganancia; con menos de 200 kilos hay pérdidas.

“No, no, ya no hay viajes de ida y vuelta, eso ya no pasa, ahora hay que alejarse 20, 30, 40, 60 millas, las necesarias para agarrar algo, porque el mero ya no está aquí cerca, ya no hay mero cerca, ahora nos tenemos que alejar e implican viajes de 4 días, unas 3 noches y para eso nos estamos preparando.

“No hemos salido desde que se abrió la temporada, pero hemos escuchado que escasea, que hay mucha basura y por eso nosotros nos estamos preparando para irnos a 60 millas para tratar de regresar con un buen viaje de 350 kilos y hay que hacerlo antes de que bajen los barcos, porque ellos tumban el precio”, reiteró.

Joshar López García y José Manuel Dzib Chan, que son parte de la tripulación, cargaban los bidones de gasolina, preparaban la carnada y la salaban, mientras relataban a POR ESTO! que saldrían a la mar ayer mismo en la noche.

Los preparativos implican cargar 6 bidones de gasolina, un saco de sal, 150 kilos de sardina (carnada), 60 litros de agua y víveres para preparar los alimentos en un fogón de arena con carbón: “Llevamos huevo, galletas y, eso sí, limón para el ceviche, así como nuestra libreta de mar, todos con libreta de mar”, dijeron.

La línea del palangre, los anzuelos y todos los preparativos para regresar con buena captura: “He escuchado que regresan con 2 ó 3 charolas, de 50 kg cada una, eso es muy poco, son 100 a 150 kilos, eso no da para los gastos del viaje, pero vamos a intentar nosotros, para el viernes estamos acá. Lo cierto es que de los 25 años que tengo dedicándome al mero, cada año hay que ir más lejos”, dijeron.

En el Puerto de Abrigo hay varias lanchas amarradas, algunas con el palangre del mero listo para ir a la captura, pero muchas otras carecen de redes, asientos y compresores.

“Hay varias lanchas porque la temporada del mero no arrancó tan buena, hay mucho mero chiquito, el que brotó de la veda, y pues muy pocos han salido, porque el agua está tan clara que el mero se da cuenta que es carnada, además que varios se fueron al pepino y dejaron sus lanchas”, comentó Víctor Manuel Andrade, desde su embarcación, lista con las líneas del palangre.

“Al mero se va con la línea y el anzuelo, el palangre, ahí cae la rubia, el canané, el pargo mulato, el chac chí, porque van al fondo, el mero nada al fondo.

“En cambio con la red, eso se tira y sólo agarra encima, como el jurel, sardina, boquinete, los peces de arriba. Para la red sí puedes ir y venir, pero para el mero mínimo son dos días, ya nadie va al mero de ida y vuelta, porque hay que irse de 20 a 50 millas; antes a 6 millas estaba el mero, eso ya no existe”, dijo.

Jorge Solís Couoh preparaba la línea del palangre para el mero, mientras relataba que para el miércoles en la noche se haría a la mar, una vez que llegara la sardina que usan de carnada.

“No hemos salido porque la semana pasada hubo viento, pero hemos escuchado que no hay mero cerca, hay que alejarse, son viajes largos.

“Mientras preparamos la línea, los anzuelos, la carnada, para irnos en dos días con la esperanza de que regresemos con una buena captura, porque de ida y vuelta no sale nada, no sale ni para los gastos”, manifestó.

Agregó que, en su última salida antes de la veda del 1 de febrero, viajó a 35 millas y sólo regresó con casi 200 kilos de mero, cuando hace 30 años no había que alejarse tantas millas.

A partir de la próxima semana arribarán los barcos de mediana altura que salieron al mero en los primeros días del inicio de temporada.

Viento en popa captura de pepino de mar

En Litoral Oriente, la temporada de captura de pepino de mar va viento en popa, pues los pescadores han traído hasta 100 kilogramos del equinodermo. Es el segundo día de festín para unos, mientras que otros apenas alcanzaron a recuperar los gastos.

Hasta el cierre de esta edición no se ha reportado alguna persona descompresionada.

Varios de los buzos llegaron muy contentos al puerto de abrigo después de una jornada de trabajo en la que pudieron capturar más de 100 kilogramos del equinodermo, cuyo precio quedó establecido en 80 pesos.

Conforme llegaban, rápidamente los pescadores sacaban de sus neveras el pepino de mar e inmediatamente lo colocaban en las taras para su pesaje y se evite que queden babeadas.

Las mujeres y hombres de las cooperativas iban seleccionando y midiendo los equinodermos para cumplir con lo que especificado por el comprador.

En los puertos se observó una amplia movilización en la dársena, mientras los pescadores hacían la descarga de sus productos.

Sólo algunos pescadores dieron a conocer que apenas toparon con la biomasa y no lograron muchos kilos en la captura. Sin embargo, aquellos que tuvieron suerte dieron con los equinodermos y lograron buena captura por segundo día.

Con esta actividad se reactiva la economía de los puertos del litoral oriente, que aprovechan el buen tiempo y los días que quedan de la apertura de esta pesca. (VERÓNICA MARTÍNEZ / EFRAÍN VALENCIA. POR ESTO)

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