Alimentos que provocan dolor de cabeza

Pese a que la ingesta de algunos alimentos y una estructuración incorrecta de la dieta puede dar lugar a la aparición de dolores de cabeza, lo cierto es que tanto cefaelas como migrañas se producen, en ocasiones, por otros factores que no tienen que ver con la alimentación.

“Hay muchos tipos de cefaleas, pero existen fundamentalmente dos grandes grupos”, explica la médica de familia del Institut Català de la Salut, Tamara Louro. “Por un lado, está la llamada cefalea tensional, de mayor prevalencia en la población general, una especie de dolor que, dicho de forma sencilla, es como llevar una especie de casco que nos aprieta el cráneo, y, por otro lado, la migraña, que es un dolor más complejo, más localizado”.

Louro asegura que las visitas a su consulta por migrañas y cefaleas son frecuentes, y que “en el caso de las migrañas, la dieta es un factor desencadenante a tener en cuenta”. No ocurre así con la cefalea tensional, de la que no se han encontrado evidencias científicas concluyentes sobre su relación con la dieta.

En el caso de las migrañas no solo la alimentación puede ser un desencadenante, sino también otros factores que hay que estudiar de forma personalizada, que van desde “el estrés a las hormonas, el ayuno, el clima, los trastornos de sueño, el alcohol o la falta de ejercicio físico”, además, por supuesto, de factores genéticos, señala Louro.

El nutricionista de Medicadiet, Álvaro Sánchez, coincide en que buena parte de sus pacientes padecen dolores de cabeza frecuentes, es decir, “más de tres veces por semana de forma regular”. Sánchez está especializado en diabéticos y obesos, “que suelen tener la glucosa muy alta o muy baja, de manera que en muchas ocasiones una buena estructuración de la dieta mejora notablemente los dolores”. Louro añade que, a la hora de combatir las migrañas, es fundamental “una buena higiene del sueño, horarios de comida regulares, ejercicio y evitar los alimentos desencadenantes”.

Es lo que Louro denomina “alimentos gatillo”, es decir que por sí solos pueden precipitar el dolor de cabeza, y que a menudo se pueden descartar de la dieta por un método de ensayo-error. Son los alimentos conocidos como precipitantes, cuya ingesta unas tres horas antes se ha relacionado con la aparición de la migraña.

Algunos de los más comunes son el chocolate, el plátano, los frutos secos, los cítricos, los picantes, el queso añejo (especialmente el Cheddar), los lácteos y algunos aditivos como el glutamato monosódico, presente en numerosos productos procesados. Louro recomienda no retirarlos de golpe, sino hacerlo progresivamente hasta dar con aquel que actúa como precipitante.

Para Sánchez, muchas personas padecen dolores frecuentes de cabeza sin ser conscientes de que se debe a una incorrecta (o nula) ingesta de carbohidratos a lo largo del día. “Si no consumes suficientes carbohidratos a lo largo del día y haces una dieta basada en proteínas, es probable que te duela la cabeza, pues lo que tienes es una hipoglucemia”, señala.

Para evitarlo, es fundamental “comer algo de carbohidrato en cada comida, para garantizar la estabilidad de los niveles de glucosa en sangre”. Es fundamental, además, no estar demasiadas horas sin consumirlos, de manera que Sánchez recomienda realizar ingestas moderadas cada tres horas y recuerda que “los carbohidratos están también presentes en la fruta”. “En muchas ocasiones, basta un simple cambio en los horarios y estructura de las comidas para notar mejoría”.

La alta concentración de histaminas en sangre provoca gran parte de migrañas. Esto se debe a la acción de la diaminooxidasa (DAO), una hormona fundamental en la metabolización de las histaminas, cuyo déficit da lugar a grandes concentraciones de estas moléculas en sangre, que tienen un efecto vasodilatador y, por tanto, pueden ocasionar dolores de cabeza.

Ante un déficit de DAO, Sánchez recomienda reducir la ingesta de productos ricos en histaminas, “que suelen ser los alimentos proteicos como embutidos, conservas de pescado, mariscos, pescados congelados y quesos”. Otro alimento de consumo frecuente rico en histaminas es el cacao, presente en chocolate, dulces, la bollería, etc.

Hay que tener cuidado, además, con algunos superalimentos de moda, de consumo muy frecuente, que también tienen una alta concentración de histaminas, como el aguacate. El chucrut fermentado y las conservas de verduras son otros alimentos a evitar, según Sánchez, por su alta concentración de histaminas.

Para Sánchez, el alcohol es doblemente perjudicial para quienes padecen dolores de cabeza. “Por un lado, es rico en histaminas, y por el otro es hipoglucemiante, de modo que nunca es recomendable”, afirma el nutricionista, que recomienda eliminarlo por completo de la dieta no solo a quienes sufran dolores de cabeza, sino a cualquier paciente que apueste por una alimentación saludable.

Pese a que diversos estudios han relacionado el consumo de cafeína con las cefaleas, también es cierto, por otra parte, que se da la paradoja de que “la abstinencia de la cafeína es un motivo de dolores de cabeza para muchos pacientes”, señala Louro. Sánchez, por su parte, recomienda reducir el café “y tratar de averiguar si en esos dolores de cabeza que se producen al reducir la cafeína no hay también otros motivos que podemos estar pasando por alto”.

Diversos estudios científicos han relacionado también el déficit de vitamina B2 con los dolores de cabeza, algo que, para Sánchez, suele ser menos habitual, ya que la mayoría de personas presenta unos niveles aceptables de esta vitamina, “presente sobre todo en los productos proteicos, cereales y derivados”.

Lo mismo ocurre con la vitamina C, que influye en la síntesis de las postglandinas y podría ocasionar, si se produjese un déficit, dolores de cabeza. La solución para garantizar unos buenos niveles de vitamina C es, para Sánchez, tan sencilla como “ingerir cinco porciones de fruta y verdura al día”. El nutricionista recomienda, asimismo, apostar por alimentos con grasas insaturadas, como el aceite de oliva o los pescados azules, pues este tipo de grasa tiene propiedades antiinflamatorias.

Los pescados contienen, además, ácidos grasos esenciales Omega 3, “que también tienen relación con la inflamación”. Louro, por su parte, alerta de que en ocasiones un exceso de analgésicos durante un tiempo prolongado puede tener también consecuencias y agravar las migrañas en lugar de aliviarlas. “El abuso de analgésicos puede acabar siendo un factor que precipita y en ocasiones se requiere incluso realizar una limpieza en algunos pacientes con migrañas”, afirma. (lavanguardia.com)

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