Reserva de Balam Kú: El “volcán” de los murciélagos

En el mundo solo hay dos “volcanes” de murciélagos, uno de ellos se encuentra en el sureste de Campeche, en el área natural protegida de Balam Kú, dentro de la Reserva de la Biosfera de Calakmul. Pero más allá de la importancia ecológica y económica que representa la presencia de millones de estos pequeños mamíferos en esas cuevas majestuosas, el simple espectáculo de verlos abandonar la gruta cada tarde justifica el cuidado que merece este lugar, y además podría ser una fuente de ingreso para las comunidades aledañas.

Para ello, hay que pelear contra la ignorancia y los prejuicios de la gente, que ve en los murciélagos animales espantosos alimentados con la sangre de otros animales, y también contra las reservas de los científicos, quienes consideran que abrir el sitio al turismo masivo podría ser contraproducente.

A través de los años, en Balam Kú se ha formado un desplome de tierra por precipitación de 40 metros de profundidad, en una primera etapa. Ahí se encuentra una cueva con una entrada de 120 metros de ancho y 150 metros de profundidad, en su tiro más largo. Cada tarde, entre las 5 y las 6 aproximadamente, “el volcán”, como se le conoce a la cueva, “escupe” entre tres y cuatro millones de murciélagos como si éstos fueran lava.

En México existen siete cuevas de murciélagos; sin embargo, únicamente la de Campeche ofrece esta demostración. Una explosión similar solo ocurre en Malasia, es decir que en todo el planeta solo se pueden encontrar dos “volcanes” de este tipo. En Calakmul habitan especies animales como monos-araña y tucanes, que gruñen y gorjean, respectivamente, antes de que los murciélagos comiencen a salir. Los pequeños monos y las aves se pasean por los árboles como si se prepararan para disfrutar del espectáculo, que puede durar tres horas desde que el primer quiróptero hace su aparición hasta que sale el último. El zumbido que provoca su aleteo se convierte en música para los oídos, e incluso se siente el aire provocado por la velocidad de su vuelo, ya que pueden pasar a pocos centímetros de distancia de quienes visitan el lugar.

Los murciélagos forman una espiral en el aire mientras se van elevando hasta la parte más alta del volcán, y cuando se juntan, se dirigen hacia el sur. A la vez, otro grupo vuela a la cima hasta perderse entre las ramas de los árboles y las nubes. Dentro de la cueva, los quirópteros se agrupan según su especie. En el “volcán” habitan nueve especies, entre ellos ocho insectívoras y solo una que se alimenta del néctar de las flores.

Arnoldo Villaseñor, integrante de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), puntualiza que los murciélagos son la especie más diversa del mundo luego de los roedores. “En el mundo hay casi 220 especies de murciélagos, en México tenemos 150 y en Campeche tenemos casi 60, situación que coloca al estado entre los 10 con alta riqueza de la especie”, señala en entrevista.

Los murciélagos son fundamentales para los ecosistemas y para la producción agrícola, ya que una de sus funciones es la de ser un plaguicida natural. A través de su alimentación, este mamífero, si es insectívoro, ayuda a prevenir que se formen plagas en las cosechas comerciales como la del maíz o el algodón, aportando beneficios a la economía de los agricultores, pues les evitan pérdidas millonarias.

Cada uno de los quirópteros se puede alimentar hasta con el 10 por ciento de su peso en insectos, es decir, 10 gramos. En total, estos animales llegan a retirar cada noche, hasta tres millones de insectos de la selva. “Por cada hectárea, cada murciélago ayuda a ahorrar 260 pesos; hablando del valor económico de la cueva, los murciélagos, nos están ahorrando entre 10 y 16 millones de pesos a través de su servicio ecosistémico”, apunta Villaseñor.

A la vez, los murciélagos frugívoros son dispersores de semillas y polen, y así apoyan a propagar la flora de la región a lo largo de la zona selvática de Campeche y Guatemala. Gracias a la polinización, las plantas y flores continúan su ciclo reproductivo hasta convertirse en plantas comerciales como papaya, guayaba, pitaya, guanábana, dátil o incluso, el agave azul. Al menos 70 por ciento de las frutas tropicales del país provienen de especies polinizadas por los murciélagos.

Estos mamíferos también son agentes de reforestación natural, sobre todo en las zonas que han sido taladas por el ser humano, evitando así la desaparición de plantas de interés ecológico y comercial. (Milenio)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s