Cultivan mejillones a mar abierto en Ensenada

Los mejillones mediterráneos de la empresa Baja Selfish son cultivados en sogas a profundidad de mar abierto en Rincón de Ballenas, al sur de la Bahía Todos Santos, su método de producción los enriquece en nutrientes y reduce el impacto ambiental.

“Es una especie que se da de forma natural, no estamos contaminando de ninguna forma el ambiente al contrario, creo que le damos un poquito más de auge a lo que es la vida en esta zona”, José Augusto Bárcenas, encargado de ventas.

Agregó que “toda la infraestructura que se le está poniendo para la fijación del mejillón es relativamente un arrecife que le da vida a la zona”. La empresa bajacaliforniana es la primera en Norteamérica en tener una granja de productos marinos fuera de las costas.

Sus procesos de cultivo y cosecha se atienen a constantes monitoreos de calidad con el objetivo de que las áreas de crecimiento permanezcan limpias y saludables tanto para los productos como para la flora y fauna de alrededor.

En la misma zona de producción del mejillón, aprovechan las frías aguas del Océano Pacífico para almacenamiento húmedo de ostión Kumiai y de almeja baja venus, especies que producen en otras partes de la entidad con iguales métodos sustentables.

“El mejillón, el ostión y la almeja son productos ricos en proteína, todos en sí son naturales, no se les ha añadido ningún tipo de complemento que no sea natural, entonces todo lo que se lleva a cabo en nuestro cultivo es natural y sustentable”, aseguró.

Bárcenas explicó que de forma natural los mejillones se dan en las orillas de las costas donde hay rocas de gran tamaño y donde rompen las olas.

Señaló que aprovechando la propiedad que tiene la especie de adherirse a los sustratos (como el plástico) desarrollaron un sistema denominado Long Line (línea larga) que les permite cultivar los mejillones a mar abierto y por encima del suelo marino.

“El sistema Long Line es una cuerda en donde está anclada los dos extremos, uno parte hacia la playa otro hacia la parte más profunda (del mar). Se ponen dos tubos anclados agarrados de esos extremos, con ayuda de los barriles se hace un medio hexágono, en la parte horizontal es lo que va a ser nuestra parte funcional que es el cultivo.

“Toda esta parte horizontal la vamos a utilizar como tendedero, en este caso lo estamos utilizando para colgar las estructuras metálicas lo que nos ayudan a aprovechar el espacio”, detalló.

Mencionó que la empresa cuenta con cinco embarcaciones, una de ellas está adaptada con maquinaria especial para recolectar y seleccionar el producto, lo que hace eficaz el proceso y contribuye a respetar las cuotas sustentables de tallas.

“Aquí viene el mejillón en una forma como agrupada de mórulas y con ayuda de la maquinaria primero se desgrana de una forma más individual; continúa con la mesa tamizadora que está abajo de una máquina en donde, por medio de gravedad y con ayuda de dos gradillas, se hace la selección de dos tallas”, resaltó.

El oceanólogo destacó que una las ventajas de este método de producción es que cuentan con disponibilidad de mejillones todo el año y al recibe toda la afluencia del Océano Pacífico tienen un sabor dulce que es apreciado en los mercados extranjeros.

Además, al mantenerse a flote prácticamente está alejado de sus depredadores naturales.

“Este tipo de cultivo está pensado para que los depredadores no lo ataquen o no se lo coman tan fácilmente, generalmente los depredadores de las almejas, del ostión o del mejillón, puede andar en la arena, no es tanto que puedan nadar”, dijo.

En el caso de los ostiones Kumiai (nombre que adoptan por la región étnica donde crecen) estos son cultivados en una laguna de la localidad de Guerrero Negro en el municipio de Mulegé, que forma parte de la reserva de la biosfera de Ojo de Liebre donde la actividad humana está limitada para preservar el hábitat del ecosistema.

“Nuestro ostión viene de cultivo de Guerrero negro, ahí nosotros utilizamos la última tecnología. En cuanto al tipo de cultivo que se diseñó en Australia para hacer una forma de la concha del ostión más profunda, más cóncava, esto se refleja en el ostión al ser como más gordito, de más espacio para desarrollarse, su sabor cambia, es más dulce”, señaló.

Este producto al igual que las almejas son almacenadas en una especie de canastas que son sumergidas en el mar para madurarlos y mantenerlos frescos y venderlos con la una alta calidad.

Detalló que al ser producidos de esta manera se obtienen ostiones de mejor forma tamaño y sabor, debido a que durante el proceso de crecimiento se sacuden varias veces para asegurar la uniformidad de en la apariencia del ostión.

“Lo que hace es que la semilla la suspende en el agua, haciendo un flujo ascendente, esto significa que toda el agua que va ir entrando va a empujar a la semilla o a mantenerse como a flote, sin apoyarse una sobre otra esto disminuye la presión entre sí mismas y el flujo del agua que está entrando es con alimento”, describió.

Sobre la almeja baja venus son producidas en la reserva de la biosfera del Alto Golfo de California y son cosechadas a mano en bahías superficiales, por su abundancia también hay disponibles todo el año.

José Augusto Bárcenas enfatizó en las propiedades nutrimentales de los tres productos que genera Baja Selfish, que son adquiridas gracias a las técnicas sustentables de cultivo.

“En invierno las aguas son más frías estas especies son más afines a este tipo de temperatura y el agua viene mucho más enriquecida en cuanto a nutrientes, por ende comienza la cadena: más nutrientes, mejor producción de microalgas y más alimento para estos organismos que son filtradores”

En las 82 líneas largas con las que cuenta la granja de la empresa, el 80 por ciento de su capacidad se destina a la producción de mejillón y el otro 20 por ciento al almacenaje húmedo de ostión y almeja.

Anualmente, producen entre 180 y 200 toneladas de mejillón; 130 toneladas de almeja baja venus y de 12 mil a 15 mil docenas semanales de ostión. El 90 por ciento de su producción se exporta a Estados Unidos, aunque Bárcenas comentó que la demanda nacional de estos productos ha aumentado en los últimos años.

El encargado de ventas de Baja Selfish precisó que en el mercado nacional el ostión se vende en 90 pesos la docena; el mejillón a 75 pesos la docena, mientras la almeja baja venus cuesta 45 pesos el kilogramo. (GERARDO AVENDAÑO, ENVIADO. NOTIMEX)

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