Todo lo bueno es difícil, como el chiltepín

Aunque se consume en muchos de los hogares de Sonora y su producción pudiera creerse fácil, el chiltepín es de una difícil cosecha y germinación.

Por esa razón esta clase de chile no ha sido agregada al catálogo de los 60 cultivos del ciclo de verano y otoño-invierno, manifestó Juan José López Hermosillo, ya que esta planta crece de forma silvestre y perenne.

No cualquier clima es el ideal para el crecimiento de este chile que suele dar un gran sabor a los caldos, sopas y cualquier otro platillo, expresó el jefe del Distrito de Desarrollo Rural 149 Cajeme.

En el Valle del Yaqui no hay una superficie de chiltepín, pero sí en la zona serrana de Sonora, y en otras más temporaleras.

“En la zona del Valle del Yaqui no hay superficie establecida o cultivada, domesticada se puede decir”, explicó, “es un cultivo muy especial y se da en las zonas temporaleras del Valle del Yaqui, lo que viene siendo Rosario y Quiriego, no hay una plantación reportada oficialmente a la Secretaría porque se da de manera silvestre”, afirmó.

No cualquier persona puede plantar un chiltepín con éxito, expuso, y más bien de alrededor de 100 plantas establecidas, entre 10 y 15 sólo logran germinar.

“Son procesos muy especializados, la gente que ha intentado cultivarlo comercialmente no son muchos, son muy pocos, tiene que ser gente muy conocedora, que conozca bien este cultivo y desde luego requiere cuidados muy especiales.

“Plantaciones comerciales solamente hay para el Distrito de Mazatán en el área de La Colorada y algunas bajo sombra”, recordó.

Este cultivo que se da de forma silvestre y natural ha estado presente en diferentes proyectos que han fracasado, recordó, como el que se intentó ejecutar en Masiaca al Sur de Sonora para su comercialización.

Al recolectarse el chiltepín en la zona serrana no existen parámetros de medidas establecidas, pero hay estudios que marcan que su rendimiento anda entre los 500 kilogramos por hectárea.

María del Rosario Hernández Gámez, comerciante, originaria de Álamos, expresó que acuden al Mercado de Artesanías a procurar el chiltepín personas de diferentes partes de México y Sonora, incluso provenientes de Japón y Estados Unidos.

“Vienen mucho de Hermosillo a comprar salsa, pasta, polvo de chiltepín”, agregó, “se lo llevan así seco”.

La vendedora expresó que espera con ansias la llegada de septiembre para cosechar el chiltepín, o bien, ir a recolectarlo al momento si es mala la temporada.

“Empezamos (la familia) hace 20 años recolectándolo en el monte y cuando poníamos el chiltepín en el patio a secar, los pájaros comían algunos, y ya donde el pajarito echa el excremento, ahí nacieron las matas que hay en la casa; nosotros no las sembramos”, aseguró.

El producto que se da en los montes de Álamos y parte de la Sierra es también considerado como el “oro rojo”, señaló, ya que el kilo alcanza un valor de mil 500 pesos.

“Ahorita está muy escaso porque casi no hubo lluvias”, apuntó, “del patio de la casa y con vecinos sacamos de 10 a 20 kilos de chiltepín”.

El picante no distingue clases sociales ni platillos, pues está presente desde las mesas más humildes a la más sofisticada, y para prepararlo se requiere de conocer la naturaleza del producto, abundó.

“Se debe cortar los últimos días de septiembre para que tenga sazón (maduro), se corta cuando está verde para procesarse en salsas o en pastas”, explicó, “para el polvo, el chiltepín debe dejarse secar entre cinco y seis días porque si se meten húmedos a un frasco se echan a perder”.

En el caso de la salsa, la cual además del picante le agrega vinagre y conservadores, reveló que ya está a punto de lograr los trámites para su exportación.

“Cada botella cuesta 50 pesos, la pasta de chiltepín 150 pesos porque es puro chiltepín concentrado”.

El precio de esta especie abunda entre los 800 pesos por kilogramo y llega a un máximo de hasta mil 800, dependiendo de la disponibilidad del producto, estimó.

El chiltepín de Sonora comúnmente se queda para el consumo local o para los estados vecinos como lo son Sinaloa y Chihuahua, expuso, aunque también hay comerciantes que realizan su exportación.

Su cosecha es de septiembre a octubre y es conocido como el “oro rosado” u “oro rojo”.

Se da normalmente debajo de los mezquites y a las orillas de los arroyos.

Este chile se da en clima seco y en los municipios serranos de la zona Centro y Sur, así como en la zona de los altos de la Sierra. (https://www.elimparcial.com)

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