Cae producción de maíz; buscan salvar ciclo

En los últimos días de junio del 2018 Felipe Melchor sembró alrededor de 20 almudes de maíz (entre 80 y 100 kilos) pretendiendo obtener unas seis toneladas del grano en diciembre, pero alcanzó a cosechar nada más la mitad porque las lluvias fueron escasas.

Los efectos de la canícula que esperaba recrudeciera la sequía en 2019 y situaciones familiares impidieron que Felipe preparara la hectárea de tierra que posee en San Martín Tilcajete.

Para no dejar improductivo este año, sembrar garbanzo “es el último chance” que ve para ocupar su tierra a partir de septiembre, para cuando planea preparar la tierra y esperar “que caiga una buena agua” para sembrar por primera vez garbanzo.

Yashim Victoria Reyes Castañón, asesora técnico de la Integradora de Básicos del Istmo a la que pertenece Felipe junto con otros 40 productores de la zona de Ocotlán y Zimatlán, explica que lo errático de este temporal inhibió a muchos campesinos a preparar su parcela.

Entre esos 42 productores trabajan alrededor de 87 hectáreas de siembra, de las cuales el 95 por ciento depende del temporal que en este año se caracteriza también por la falta de lluvia suficiente.

Tan sólo durante el 2018 el 48 por ciento de esa superficie enfrentó pérdida por sequía. Contratar un seguro agrícola con un fondo de aseguramiento llamado Redsol Agrícola, permitió a los productores con mayores pérdidas “recuperar algo de lo invertido”.

El problema es que este año no se pudo continuar el trabajo con ese fondo, ya que el Gobierno Federal y la Secretaría de Administración Tributaria redujeron del 90 por ciento al 30 por ciento el aporte a la prima del seguro, además de que se incrementaron los requisitos que los productores no pudieron solventar a tiempo.

Sin datos reales aún de la superficie siniestrada por falta de lluvia, las parcelas trabajadas en este año “salieron disparejas” y lo cosechado se utilizará para generar pastura destinada a los animales de traspatio de los productores.

Ante este panorama que depende de las próximas lluvias, la posibilidad de sembrar garbanzo se vuelve una alternativa por ser un cultivo de humedad residual.

En los municipios de la zona de Ocotlán y Zimatlán, “ya tiene mucho tiempo que se cultiva, sólo que destinaba lo mínimo.”

“El garbanzo se mantiene con el rocío de la mañana. Se siembra a partir del mes de septiembre, cuando ya no hace mucho calor. Germinando el garbanzo se va solito, no se necesita ir a regar, con el rocío de la mañana, crece”, detalla. (NADIA ALTAMIRANO. NVI NOTICIAS)

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