Documentan 75 bebidas sagradas de Oaxaca en un libro

Salvador camina entre la sierra Mixe, guiado por Maricarmen Vázquez y su abuelo, Agustín Díaz, los tres se abren paso entre el sendero del Cempoaltépetl, el cerro sagrado de los mixes, que es abrazado por la neblina de las primeras horas de la mañana. La meta es llegar a la cima, donde se encuentra el altar de piedras dedicado al rey Konk ëy (rey bueno).

Son las 9:30 de la mañana y, después de caminar tres horas cuesta arriba, se paran frente al altar. Ahí, el abuelo Agustín derrama tres gotas de tepache: dedicadas a la madre tierra, a Dios y al rey Konk ëy, el máximo ídolo del pueblo mixe, pues se piensa que él los protegió de la Conquista; posteriormente, se le brinda una ofrenda.

Realizar el ritual más sagrado en la comunidad de Santa María Tlahuitoltepec fue necesario para que Salvador Cueva, fotógrafo e investigador, pudiera conocer la bebida sagrada: el tepache con rojo, la cual sólo es digna de aquel que suba el cerro y entregue su ofrenda al rey.

El tepache con rojo, cuya preparación demora más de un día, es una de las 75 bebidas que Salvador ha documentado de Oaxaca y las cuales, junto con sus historias ancestrales, se mostrarán en un libro que planea publicar a finales de este año.

En entrevista con El Universal, el fotógrafo comenta que reunir estas historias de bebidas tradicionales indígenas le tomó un año de viajes y experiencias por las ocho regiones del estado.

Salvador comenta que este proyecto nació hace más de un año cuando vivía en Canadá y al tratar de investigar sobre bebidas del país, tanto en libros como en internet, se dio cuenta de que no existe mucha información al respecto, por lo que decidió darse a la tarea de documentarlas él mismo y hacer un libro con las más emblemáticas de México, fue así que regresó al país y su primera parada fue Oaxaca.

“Llegué al estado con una lista de 13 bebidas, pero al pasar el tiempo la lista fue creciendo, así que decidí que el libro de bebidas fuera sólo de Oaxaca”, relata.

La búsqueda inició en julio de 2018 y cuenta con la colaboración del chef e investigador culinario Ricardo Bonilla, quien es el coautor del libro y aporta información histórica; la doctora de la UNAM Amanda Gálvez, quien se encarga de agregar el valor nutrimental de cada receta, entre otros.

El libro, que apuesta principalmente a la fotografía, ofrecerá las recetas de las 75 bebidas, entre tepaches, atoles, destilados y bebidas a base de cacao o maíz, entre otras; además, aporta información nutrimental e histórica de las comunidades y los pueblos que las preparan.

El investigador recorrió las 8 regiones del estado para conocer el origen de las bebidas.

Salvador afirma que se trata de un proyecto completamente independiente, que se gestiona con recursos propios y aportaciones de los colaboradores. Debido a que su principal objetivo es “aportar algo al país”, decidió no permitir la intervención de ninguna marca o casa editorial para la edición y publicación de la obra.

Salvador cuenta que se tiene la intención de que todo el proceso del libro tenga el menor impacto ambiental posible, por ello, las hojas en las que se imprimirá provienen de bosques certificados y se evitará por completo el uso de plásticos, incluso en las fotos no aparece ningún artefacto de este material.

El libro se ofrecerá al público con dos tipos de fundas, un telar o un tejido de palma, y oscilará entre los 600 y mil pesos; además, contará con una versión en inglés.

Con lo recaudado de las ventas, explica, se buscará crear un fondo para apoyar otro tipo de proyectos culturales y sociales que también beneficien a las comunidades que comparten sus saberes ancestrales.

Con ello, Salvador hace un llamado para que los turistas que visitan los pueblos consuman las bebidas y alimentos tradicionales de esos lugares, y eviten la compra de productos embotellados.

Después de reunir las bebidas más emblemáticas, el investigador se confiesa enamorado de Oaxaca, así que adelanta que su próximo trabajo será sobre el café y las comunidades que lo producen desde hace muchos años, sin ser tan reconocidas.

Con este proyecto, dice, se rinde honor a comunidades originarias que se resisten a perder sus tradiciones, eso fue lo que captó en su lente para mostrarlo al mundo. (ISELA HINOJOZA. EL UNIVERSAL OAXACA)

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