Se requiere una regulación de la biotecnología que sea respetuosa del ambiente y los derechos humanos

El pasado viernes se llevó a cabo en las instalaciones del Conacyt el primer Foro sobre Bioseguridad Integral para el Bienestar, organizado por la Comisión Intersecretarial de Bioseguridad para los Organismos Genéticamente Modificados (CIBIOGEM), en el que destacados especialistas reflexionaron en torno al tema de “Filosofía y Bioseguridad: ética, epistemología y ontología”. Los ponentes coincidieron en que el Estado debe tener mayor control y mejorar la regulación en materia de bioseguridad, con el fin de promover otro tipo de desarrollos biotecnológicos que consideren el impacto ambiental, los derechos humanos y la protección de la riqueza biocultural de México.

El Dr. Jorge Linares Salgado, director de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, expuso que las biotecnologías tienen un carácter controversial dado que intervienen a organismos vivos y porque tienen consecuencias ambientales y sociales, no sólo de manera inmediata, sino también a mediano y largo plazo. Fue muy enfático cuando mencionó que “está en juego la alimentación de la población, la protección de aquellos cultivos que tienen un profundo arraigo ambiental, social y cultural, por lo que el Estado debe regular estas biotecnologías”. Dijo que debe establecerse una política integral de supervisión científica, tecnológica y agroecológica para proteger la diversidad de cultivos y seguir investigando el efecto que puede tener la siembra de especies transgénicas a cielo abierto. También precisó que existen otro tipo de biotecnologías que permiten preservar las variedades en bancos de granos. “Uno de los argumentos para el uso de los transgénicos es aumentar la producción de cultivos, pero no puede existir sólo un criterio absoluto. Se deben atender otros factores que favorezcan la preservación de esa diversidad, a través del uso de biotecnologías que sean sustentables, eficientes, ecológicas y encontrar formas de mejorar y proteger las plantas y cultivos tradicionales”, agregó.

En su intervención, el Dr. José Antonio Sánchez Barroso, catedrático de la UNAM y especialista en bioética, expuso que la biotecnología ha sido utilizada de manera arbitraria, por lo que es imprescindible que la ética sea el eje central en la redefinición de conceptos nodales, como son “naturaleza”, “libertad” y “desarrollo”. A esto agregó: “parece que no hay límites o creemos que no hay límites” y recordó que en el siglo XXI hemos sustituido el concepto de “naturaleza” por el de “desarrollo”. Más adelante, el jurista cuestionó que la biodiversidad sea utilizada únicamente como un “medio” y que, de facto, los seres humanos se sientan con la libertad de modificarla de manera arbitraria. Señaló que la biodiversidad también debe tener un fin, un propósito, por lo que es imprescindible preguntarse cuál es la responsabilidad de los seres humanos al llevar a cabo ese fin y preguntarnos si eso implica una modificación indirecta de la cultura.

Finalmente, el Dr. Sánchez  Barroso terminó su intervención citando a Max Weber quien dijo que el verdadero científico es aquel que debe esclarecer los hechos al margen de los valores éticos y precisó que “los científicos y técnicos no son los únicos que tienen algo que decir en el ámbito de la modificación de la biodiversidad, sino que también la sociedad tiene mucho que opinar, pues hoy difícilmente los problemas morales de la sociedad del siglo XXI son problemas exclusivos de ciertos sectores”. Particularmente, señaló que los filósofos y juristas tienen que reflexionar al respecto: “La fascinación que tiene el avance científico no debe deslumbrarnos. Más bien debemos confiar en la ética, porque la ética es realmente la que va a encarar al ser humano con su realidad, para así encontrar respuestas adecuadas”, concluyó.

Al hacer uso de la palabra, el doctor en filosofía Ambrosio Velasco Gómez hizo un repaso de los modelos de desarrollo en los países latinoamericanos, donde lamentablemente las comunidades indígenas y los saberes tradicionales han sido despreciados. Aclaró que “no se trata de una guerra entre conocimientos tradicionales y ciencia, sino de generar un diálogo con equidad epistémica para la resolución de problemas concretos”. El objetivo, explicó, es poner en condiciones de igualdad aquellos conocimientos tradicionales que han demostrado ser valiosos y efectivos para la preservación de la diversidad y la sobrevivencia de las comunidades. También aseguró que, muchas veces, los conocimientos tradicionales han sido pirateados por empresas, señalando de manera puntual a las farmacéuticas.

La Biól. Erica Hagman, directora de Información y Fomento a la Investigación de la Cibiogem, precisó que el objetivo del Foro sobre Bioseguridad Integral para el Bienestar es propiciar un espacio de retroalimentación para la formulación de políticas públicas en bioseguridad, bajo una visión integral, inter y transdisciplinaria, que parta de los principios establecidos en los instrumentos nacionales e internacionales aplicables, que sea coherente con la observancia de los derechos humanos y con la protección de la riqueza biocultural de México.

Cabe señalar que el Foro sobre Bioseguridad Integral para el Bienestar continuará el próximo 22 de noviembre en el Auditorio “Eugenio Méndez Docurro” del Conacyt, en donde connotados especialistas e invitados abordarán el tema “Consulta a los pueblos y comunidades indígenas en los sitios donde se pretende la liberación de OGM’s”. (COMUNICADO DE PRENSA. CONACYT)

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