Frijol para México, plan estratégico que ya comienza a construirse

Con la presencia y participación de Miguel García Winder, subsecretario de Agricultura de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), se desarrolló el Taller de Escenarios 2030 – Frijol para México (FpMex). Allí representantes de organizaciones del sector privado, sector público, centros de investigación y academia, respondieron a la convocatoria hecha por la SADER, el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) —en cuya sede se realizó el taller— y el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT).

Frijol para México está inspirado en la experiencia de Maíz para México, plan estratégico que busca lograr la sustentabilidad, rentabilidad y resiliencia del sistema agroalimentario de este cereal, contribuyendo a la autosuficiencia en maíz, así como a la soberanía y la seguridad alimentaria. Un plan que ya cuenta con el respaldo del gobierno federal para ponerse en marcha y que también está siendo replicado en Sudamérica con Maíz para Colombia.

Estas experiencias tienen su fundamento metodológico en un conjunto de tres preguntas orientadoras (¿dónde estamos?, ¿hacia dónde vamos? y ¿cómo lograr un futuro mejor?) y el acompañamiento de un panel de expertos, que en el caso de Frijol para México está conformado por Franklin Rodríguez, investigador del INIFAP; Steve Beebe, líder del Programa de Investigación de Frijol del Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT); Kai Sonder, responsable de la Unidad de Sistemas de Información Geográfica del CIMMYT; Roberto Rendón, investigador de la Universidad Autónoma Chapingo (UACh); y Juan Carlos Anaya, director del Grupo Consultivo de Mercados Agrícolas (GCMA); quienes en su momento compartieron sus perspectivas en relación con los cuatro motores de cambio identificados de manera preliminar: adopción de semilla mejorada; cambio climático; extensionismo y redes de innovación; y vinculación de productores al mercado.

El Taller de Escenarios 2030 – Frijol para México comenzó con cinco oportunidades principales enunciadas por el Subsecretario García Winder:

Mejorar la producción del frijol en relación con la mano de obra, el uso de tierra, utilización de fertilizantes y otros insumos, para aumentar la productividad y competitividad.

Producir frijol teniendo en cuenta las necesidades del consumidor.

Repensar la comercialización para acercar a productores y consumidores finales.

Realizar una gestión integral de riesgos, considerando la construcción para un mercado.

Asegurar una nueva institucionalidad para la cadena del frijol.

En su turno, José Fernando de la Torre, director general de INIFAP, reafirmó el compromiso institucional con las estrategias de la administración actual, entre las que se encuentran aumentar la producción de frijol. Durante su intervención, Bram Govaerts, Director Global de Desarrollo Estratégico y Representante Regional del CIMMYT para las Américas, destacó la importancia de construir Frijol para México como un esfuerzo de país para beneficio de todos, con miras a contar con un plan estratégico para la adopción de nuevas prácticas agrícolas que contribuyan al impulso de la productividad del cultivo del frijol, así como la resiliencia frente al cambio climático, abonando a la autosuficiencia alimentaria del país (con la reducción de importaciones) y a la adopción de prácticas agrícolas sostenibles.

Por su parte, Arnulfo Soto, representante del Consejo Mexicano del Frijol (Come Frijol), reiteró el compromiso de este organismo con la construcción conjunta de una visión para 2030, en la que se tengan en cuenta recomendaciones como usar semilla mejorada, contar con esquemas de financiamiento, realizar estudios de mercado, fomentar el consumo del cultivo, y realizar un congreso de frijol y leguminosas.

Durante el primer semestre de 2020 se desarrollará un proceso de validación de los motores de cambio y acciones identificadas a corto, mediano y largo plazo, a partir de los resultados documentados en las mesas de trabajo del Taller con los actores representativos del sector de frijol en México.

Por la superficie que ocupa, el frijol (Phaseolus spp.) es el tercer cultivo más relevante en el país –su producción corresponde al 1.9% del producto interno bruto (PIB) agrícola nacional– y la leguminosa más importante para consumo directo en el mundo.  Aunque México cubre 89% de su demanda nacional (SIAP, 2017), desde 2003 se observó una reducción acumulada en la superficie sembrada y de la producción de alrededor de 20%. En otras palabras, paulatinamente México ha reducido su producción y su consumo de frijol, por lo que es oportuno y necesario construir un nuevo modelo productivo de esta leguminosa, uno que además sea incluyente y sustentable. (https://idp.cimmyt.org/)

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