Confinamiento por COVID-19 redujo 8% de emisiones de CO²

Tras la reducción de ocho por ciento en la emisión de dióxido de carbono en todo el planeta, registrada en los primeros cuatro meses de 2020 por el confinamiento internacional que generó la pandemia de COVID-19, el Centro Internacional para estudio del Cambio Climático (CICERO por sus siglas en inglés), con sede en Noruega, dijo que esta circunstancia, única e irrepetible, puede ayudar a ­reencauzar algunas tareas industriales y modificar la inercia que actualmente conduce al planeta a una elevación sin control de la temperatura.

“Existe un fuerte vínculo entre la actividad económica y las emisiones mundiales de dióxido de carbono, debido al predominio de las fuentes de energía de combustibles fósiles. Este acoplamiento sugiere que podríamos estar en una sorpresa inesperada debido a la pandemia de coronavirus: una desaceleración de las emisiones de dióxido de carbono debido a la reducción del consumo de energía”, explicó el Centro CICERO.

La Agencia Internacional de Energía (AIE) estableció en su informe del 30 de abril que las emisiones de dióxido de carbono (CO2), gas efecto invernadero que contribuye al calentamiento climático, tendrán una reducción seis veces mayor a las registradas en 2009, cuando se presentó la crisis financiera que sacudió la economía mundial, rompiendo, de esta forma, el récord anterior establecido, precisamente, hace 11 años.

“El bloqueo sin precedentes del coronavirus en China condujo a una reducción estimada del 25 por ciento en el uso de energía… También se observan reducciones en Italia, y es probable que se extiendan por toda Europa a medida que se generalicen los bloqueos. La industria aérea intensiva en emisiones, que cubre el 2.6 por ciento de las emisiones mundiales de dióxido de carbono, está en caída libre. Dadas estas perturbaciones económicas, es cada vez más probable que las emisiones mundiales de dióxido de carbono disminuyan en 2020”, añadió CICERO.

A pesar de este respiro, algunos expertos en energía y clima todavía son pesimistas y afirman que lo verdaderamente sorprendente es que la caída en las emisiones de CO2 no hubiese sido aún mayor dado que el confinamiento en casa se dio en todo el mundo.

“Esto es un recordatorio aleccionador de lo difícil que es salir del petróleo y descarbonizar la economía global. Ésta es la respuesta más extrema del lado de la demanda que cualquiera pueda imaginar”, manifestó Jason Bordoff, director fundador del Centro de Política Energética Global de la Universidad de Columbia al diario The Washington Post.

INÉDITO EN LA POSGUERRA. Según la AIE las emisiones mundiales de CO2 caerán 8 por ciento, principalmente, por las restricciones promulgadas por los gobiernos para evitar el contagio del coronavirus, con especial énfasis en la movilidad. La cancelación de vuelos y la reducción del tráfico vehicular ha sido fundamental en este proceso.

“Esa sería una tasa sin precedentes”, señala el informe, que recalca que la caída probablemente sea el doble de todas las disminuciones en las emisiones de CO2 desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

Sin embargo, la AIE advirtió que la disminución de las emisiones no fue permanente, de hecho, sostuvo que luego de crisis anteriores, los rebotes en las emisiones fueron mayores que las disminuciones. Para esta agencia es necesario “reiniciar la economía” a partir de una infraestructura energética más limpia y resistente.

“La caída en las emisiones de dióxido de carbono se debe a las muertes prematuras y el trauma económico en todo el mundo y, en mi opinión, no es absolutamente nada para animar, pero desde el punto de vista del clima y la energía, lo importante es lo que sucederá el próximo año y si los gobiernos y las empresas privadas continúan invirtiendo en energía renovable”, comentó Fatih Birol, director ejecutivo de la AIE. (ANTIMIO CRUZ BUSTAMANTE. CRÓNICA)

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