Se secan 50% de cuerpos de agua en reserva de Calakmul

Debido a la escasez de lluvias que afectan al sureste de México, al menos 50 por ciento de las 90 aguadas –reservorios de aguas naturales y artificiales, algunas de ellas construidas desde la época prehispánica– ubicadas en la reserva de la biosfera de Calakmul, se encuentran secas, lo que impacta en el abasto de líquido a las comunidades mayas.

Ademas, de acuerdo con información de la Secretaría de Medio Ambiente, Biodiversidad y Cambio Climático del Estado de Campeche, la sequía propicia que especies de fauna nativa, como el jaguar, el venado o el tapir, emigren de su hábitat natural y en algunos casos mueran atropellados en las carreteras. Señala que este año han sido encontrados sin vida en vialidades por lo menos tres ejemplares de tapir y un jaguar, que huyen de las selvas en busca de agua.

En recorridos realizados por La Jornada se constató que se han quedado sin agua las lagunas de Zoh-Laguna, Las Carolinas, La Valeriana, y Alvarado, así como el jagüey de Xpujil, lo mismo que las aguadas naturales y artificiales ubicadas en la selva.

Vecinos de las comunidades afectadas relataron que año con año esta situación se complica, pues de 2000 a la fecha las precipitaciones pluviales han sido mínimas.

Fenómenos como huracanes y tormentas tropicales sólo bordean el territorio de Calakmul, dejando lluvias de bajo impacto, lo que ha ocasionado este fuerte agostamiento que perjudica los afluentes naturales y artificiales.

La laguna de Alvarado, que por varios años surtió de agua a más de 40 poblados de la zona se encuentra prácticamente seca; el acueducto 16-de Septiembre-Xpujil, de alrededor de 80 kilómetros de longitud se abastecía de este cuerpo de agua, pero hoy está en nivel crítico.

Hace más de 15 años se dejó de explotar por recomendaciones de las dependencias ambientalistas, ya que había perdido su nivel, sin recuperarse satisfactoriamente por las lluvias que escasean en la región.

La arqueóloga Adriana Velázquez Morlet, directora en Campeche del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), informó que en coordinación con la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegida, y el ayuntamiento de Calakmul trabajan de manera conjunta para resolver el problema de la escasez de agua.

Mencionó que de la misma manera que afecta a la población, y a la flora y fauna, también impide la adecuada operabilidad de la zona arqueológica y de los módulos de atención a los visitantes.

Velázquez Morlet afirmó que al menos 45 de las 90 aguadas ubicadas en la reserva de la biosfera de Calakmul fueron construidas de manera artificial desde la época prehispánica.

Se les dotó de infraestructura hidráulica, con el fin de que pudieran servir para el riego de cultivos y conservar la mayor cantidad del líquido durante los periodos de sequía. Tenían canales adaptados para que el agua corriera, detalló la investigadora.

Este año la sequía ha sido tan intensa que no hay agua ni siquiera para abastecer a la población de Xpujil, cabecera municipal de Calakmul, de ahí la necesidad de coordinar acciones para encontrarle solución a este problema que afecta a los animales que tienen que salir de su hábitat natural en busca de agua.

La especialista refirió que especies como el pecarí de labios blancos se han adaptado a los cambios y a la disponibilidad del agua, al igual que a huracanes y a incendios forestales, pues este animal, que se creía extinguido, o que por lo menos no se habían observado ejemplares en la zona, este año a raíz del aislamiento social y de la reducción del ingreso de vehículos y personas a la reserva de la biosfera ha tenido varios avistamientos en edificios de la zona arqueológica. Se sabe que cuando hay escasez el agua se pasa al Petén de Guatemala para abastecerse.

La falta de líquido es un problema que afecta también a la operación de la reserva, trátese de baños u oficinas de los módulos de atención a los visitantes a esta zona y por ello se han establecido acuerdos para buscar soluciones de manera conjunta entre el Conanp, el ayuntamiento y el INAH. (LORENZO CHIM, CORRESPONSAL. LA JORNADA)

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