Propuesta agrícola en apoyo al proyecto bandera “primero los pobres”

En apoyo a la política anunciada por el Ejecutivo, debemos proponer opciones para producir alimentos, que es la puerta para entrar al llamado bienestar social. Es en este sentido que retomamos algunas de las propuestas que se han hecho, para atender esta demanda social, que no requieren inversiones multimillonarias, como tampoco el incorporar especies o tecnologías de otros países.

1.- Retomar la política del presidente Lázaro Cárdenas que fue publicada en el Diario Oficial de la Federación del 29 de octubre de 1940, en donde hizo público que las escuelas deberían de tener una parcela escolar para que los alumnos pudieran integrar la producción de alimentos con el conocimiento moderno. Ochenta años después de haber sido publicada, sería bueno retomar e impulsar esa política de gran importancia para nuestro país. El gran proyecto del visionario presidente debe de retomarse ahora que se acepta que la educación es la clave para enfrentar el nuevo mundo que vamos a tener que cuidar después del episodio biológico del coronavirus.

El aprendizaje de que las nuevas generaciones deben de apostarle a la buena alimentación, es una recomendación de primer nivel hecha pública en las últimas semanas por las autoridades especializadas en nutrición. Resulta entonces por demás oportuno el incorporar las parcelas escolares de las escuelas secundarias técnicas  y las escuelas de nivel básico, como una opción para atender la enseñanza de capitalizar el conocimiento para apoyar la iniciativa mundial de comida orgánica.

El objetivo central será el transferir en el menor tiempo posible los avances más sobresalientes de técnicas de producción agrícola, que se hayan generado en los mejores centros de investigación del país o del extranjero (CIMMYT, Inifap, Colpos, Cinvestav, UNAM, Chapingo, etc.) a los niños y adolescentes estudiantes, de las escuelas, ya que muchas de ellas cuentan con parcela escolar, para hacer valida la iniciativa que dice “comer es primero”.

Este modelo se puede iniciar a la brevedad en el sureste mexicano que cuenta además con condiciones de clima favorable, luz y disponibilidad abundante de agua durante todo el año y las raíces culturales de practicar agricultura desde hace siglos.

2. Anotamos que hay que profesionalizar la actividad de “campesino”, calificativo que da identidad a una gran cantidad de hombres y mujeres que viven de su trabajo en el campo. No queda claro el porqué se ha querido sustituir el nombre por el de “pequeños productores”, que realmente no gusta a los que se identifican con el trabajo del campo.

El campesino de la zona maya, que se describe en el Popol Vuh escrito hace 500 años, conocía y describía especies que eran comúnmente cultivadas y otras que existían en forma silvestre que podrían estar en algún proceso y nivel incipiente de domesticación como en el caso del chicozapote, el chipilín, la anona y el ramón. Anotaron que participaron en la domesticación de siete especies: maíz, calabaza, chilacayote, tabaco, frijol, tomate y cacao. Estos datos revelan un profundo conocimiento por parte de los mayas de la flora de la amplia región mesoamericana, tanto de tierras bajas como altas, del estrecho valor y significado tanto de las especies ahí domesticadas como de especies silvestres útiles. El modelo de profesionalizar la actividad de “campesino debe de impulsarse a la brevedad, ya que es por todos conocido, como anotábamos, que el número de campesinos ha disminuido dramáticamente y los que quedan son casi todos viejos.

3. Revalorar la recolección como actividad para reducir la pobreza, es factible y obligado. El pasado 16 de octubre, Día Mundial de la Alimentación, se propuso que “el ramón, árbol que tiene más de 500 años de ser consumido en el área maya, debe integrarse a la seguridad alimentaria de México”. Es un árbol dominante en por lo menos 5 millones de hectáreas de selva en el trópico mexicano, que es ampliamente conocido por los habitantes del sureste mexicano, tanto de las zonas urbanas como en municipios, dentro de los que destacan los mayas, quienes favorecen su crecimiento en los traspatios de sus casas. Esta propuesta es ciertamente una innovación.

El integrar el sector forestal y silvícola con un árbol del trópico mexicano, que, por su alta productividad de semillas sólo hay que recolectarlas, es un eslabón para capitalizar la riqueza de nuestra biodiversidad en favor de una urgente demanda. El no depender sólo de gramíneas es una aportación novedosa a la que hay que apostarle y darle un seguimiento puntual. La productividad registrada de este árbol podría reducir la importación de granos.  El fundamento no es complejo, básicamente plantea el utilizar una especie existente en la biodiversidad regional, para atender una necesidad urgente señalada por el ejecutivo federal, que ya se ha planteado a los responsables de Sembrando Vida.

4. Como producto de estar inmersos en el proceso de deterioro ambiental más grande en la historia del planeta, el cambio climático continúa siendo el tema central, porque es un tema de seguridad para la sobrevivencia de la especie humana. En los centros de investigación se han establecido proyectos para identificar especies de los diferentes reinos que sean lo suficientemente plásticas para soportar los cambios bióticos o abióticos que se avecinan o están en proceso. La plasticidad es la capacidad de un organismo de adaptarse a las alteraciones o modificaciones del ambiente o a otras presiones bióticas, como plagas y enfermedades.

Para obtención de proteína animal se presentó al cerdo pelón mexicano que fue traído por los españoles hace aproximadamente 500 años, que posee una variación genética que le confiere un amplio potencial de adaptación a una diversidad de condiciones ambientales adversas. En la visita al ensayo demostrativo, en un rancho de la localidad del trópico mexicano se pudo constatar cómo los frutos y semillas del árbol del ramón que caen al suelo son directamente consumidos por el cerdo pelón, El binomio cerdo pelón mexicano-árboles de ramón es una opción sustentable en gran medida, porque las semillas de dicho árbol, se ha demostrado que poseen un alto valor nutritivo de más del 12% de proteína, en adición de que las hojas del citado árbol son altamente palatables para el cerdo. La opción de desarrollar un sistema de libre pastoreo del cerdo pelón, en una visión alterna de economía rural que debe ponerse a prueba, debido a los altos costos de producción en los sistemas intensivos vigentes en los que, entre otros factores, el aporte de granos para los cerdos es cada día más difícil, por la dependencia de su importación. (*Investigador del Centro de Investigación Científica de Yucatán. Coordinador de Agrociencias. Academia Mexicana de Ciencias)

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