TILAPIA, ALTERNATIVA PISCÍCOLA VENEZOLANA

Durante los comienzos de los años 90, ante la inquietud que tuviera el Dr. Manuel Martínez Espinoza, como Director de FAO, sobre letargo que tenía (y sigue teniendo) la piscicultura venezolana a pesar de sus evidente potencial, comentamos que sin lugar a dudas, la principal causa era la poca atención que las instancias oficiales le habían brindado a la actividad, a los múltiples obstáculos que se le imponían, a la errónea percepción que con programas de alcance social se alcanzaría la biomasa requerida, y al frecuente rechazo del uso de especies exóticas ya presentes en el país para generar alimentos.

En aquellos años se iniciaba aquel proceso que se denominó “Regionalización” y aparecían en el horizonte gobernadores electos directamente por el pueblo, así como instancias regionales de fomento científico y tecnológico, entre otras.

Aprovechando esa coyuntura, el año 1993 y 1994, bajo patrocinio de FAO se formuló y desarrolló un programa destinado a diagnosticar y evaluar el potencial de la actividad piscícola nacional, y formular una propuesta para su fomento, desarrollo o potenciación.

A partir de dicho diagnóstico, se evidencio la realidad de nuestra premisa, y al contar con el apoyo de una gobernación estadal (Táchira), la Corporación de Desarrollo Regional respectiva (CVS), y los principales órganos oficiales vinculados a la actividad (MAC, UNET, FUNDACITE, etc.), no sólo se realizó el diagnostico solicitado, sino que se puso de manifiesto el interés de la población  en producir si el estado los dejaba, y si se lograba contar con el apoyo, la asesoría y el seguimiento técnico requerido.

En función al diagnóstico realizado, se formularon 9 “recetas” para el cultivo comercial de Truchas, Tilapias y Cachamas que fueron evaluadas y avaladas por especialistas internacionales que FAO trajo al país a tal fin.

Sin embargo, estas “recetas” quedaron en el olvido luego del correspondiente cambio de gobierno nacional, y SARPA, para entonces el ente rector de la actividad, tan solo publicó un escueto folleto de parte de estos resultados, y los esfuerzos se perdieron.

Posteriormente, tuvimos el privilegio de visitar algunas granjas piscícolas noruegas gracias a la invitación que AKVAFORT nos hiciera a tales efectos.

Palpar la realidad del éxito noruego en el cultivo de peces (especialmente salmón), en donde la gran cantidad de biomasa producida no proviene sólo de “mega granjas”, sino de una gran red de grandes, medianas y pequeñas granjas privadas asistidas en gran parte por universidades, agencias oficiales y centros de desarrollo, nos convenció que esa era la mejor vía a seguir por nosotros.

Crear un programa de fomento de la actividad piscícola comercial en el país, y apoyar al productor agropecuario nacional a iniciarse en tan ventajosa actividad, ofreciéndoles la asistencia capacitación y seguimiento requerido.

Con sus correspondientes ajustes, la denominada “piscicultura de los menos pobres» de FAO, la transformamos en “Piscicultura Intermedia”. Actividad piscícola de escala comercial -pero no industrial- desarrollada por profesionales, hacendados e inversionistas interesados en ello, que por poseer cierto grado de solvencia económica y estar bancarizados, tienen acceso a recursos financieros, por lo que no lastran a los gobiernos.

A tales efectos nos dimos a la tarea de desarrollar una finca piscícola Intermedia siguiendo las propias recomendaciones y “recetas” elaboradas para FAO, que sirviera de finca piloto demostrativa, y durante más de 25 años de funcionamiento y experiencia, se optimizó su diseño y se formuló un esquema de trabajo de éxito garantizado, probado y evaluado para el cultivo intensivo de tilapias, con un programa de acompañamiento para el productor o inversionista interesado en incursionar en la actividad piscícola comercial con el menor riesgo posible.

Posteriormente, como parte de la formulación de nuestra propuesta de Plan Nacional de Acuicultura presentado a las máximas autoridades pesqueras del país el pasado mes de junio (2019), se evaluaron las alternativas de producción acuícola que posee el país (especies, locaciones, instalaciones, tecnologías, modelos, etc.), concluyéndose nuevamente, que la principales especies factibles de utilizar para la generación de la biomasa pesquera que requerimos, son las truchas, las cachamas (y sus híbridos) y la tilapias, estas últimas con el potencial de generar más del 70% de los requerimientos nacionales.

Sin embargo, aunque el país posee condiciones ideales para el desarrollo de diferentes modalidades de piscicultura comercial con esta especie, y posee los recursos requeridos para potenciar su implementación, la producción piscícola nacional se encuentra en los más bajos nivel de eficiencia y posicionamiento, oportunidades que vienen siendo aprovechadas por otros países de la región como Colombia, Brasil, Ecuador, Panamá, Honduras y Costa Rica, entre otros.

Al igual que otros peces, la tilapia es un pez especialmente rico en propiedades nutricionales, que aporta DHA y proteínas de alto valor biológico, y una cantidad considerable de vitaminas, entre las cuales podemos mencionar a las vitaminas A, D, E, F, K, B1, B2, B6, B12, C, niacina, ácido patogénico, biotina y ácido fólico, entre otros. Estas vitaminas desempeñan funciones muy importantes en el organismo. La Vitamina A y E, poseen acción antioxidante, es decir, constituyen un factor protector frente a ciertas enfermedades degenerativas, cardiovasculares y al cáncer mientras que la vitamina C, ayuda a prevenir la formación de Nitrosamina, un poderoso agente causante del cáncer.

La calidad de la carne es excelente, puesto que su textura es firme, de color blanco y no posee huesos intermusculares, lo cual hace que constituya un pescado altamente apetecible para el consumidor.

Al cultivarse a altas densidades y ser un pez que se adapta a casi cualquier condición en el agua, se reducen los costos de producción, lo que se traduce en precios más bajos, lo que facilita su consumo a escala popular, en pescaderías e incluso en restaurantes, en donde, aunque no sea muy ético, lo tratan de camuflar como pescados de mayor valor comercial, ya que su sabor es muy similar.

Si se tiene en cuenta el alto déficit proteico de la nuestra población y el hecho de que existen mercados suntuarios que demandan productos de bajo contenido de colesterol, el cultivo de tilapias se convierte en una alternativa viable por su alta productividad, alternativa saludable y alimenticia mayor que la carne de cerdo, aves y res.

Desde un punto de vista culinario puede ser cocinado a la parrilla, al horno o hervida, e incluso comerla sola gracias a que no posee ni el sabor ni el olor fuerte característicos de otras especies de pescado.

Es fácil de preparar, ya que tiene una espina, tipo hueso, sin espinas incrustadas dentro de la carne, que resultan peligrosas para el consumidor.

Es fácil de consumir, ya que su carne es blanca, blanda y fácil de masticar e ingerir.

Aunque numerosas especies o variedades pertenecientes al denominador común de “tilapias”, se cultivan en Latinoamérica, la tilapia negra y la tilapia roja son las más conocidas y de mayor producción, aunque últimamente las variedades GIFT y citraladas han ido invadiendo las granjas productoras de muchos países de la región.

Aunque no recomendada para prácticas de piscicultura  extensiva y/o de subsistencia, por ser una especie que amerita estrictos controles que impidan su escape hacia los cuerpos de agua naturales, los sistemas de producción comercial de tilapias, pueden formar parte del desarrollo económico y social de las co­munidades dedicadas a su explotación, significando una fuente muy importante y segura en la produc­ción alimentaria para los próximos años, lo que además se traduce en generación de empleos directos y la disminución de la pobreza.

Finalmente, si bien es cierto que la piscicultura intensiva puede causar algún grado de impacto ambiental sobre el entorno en el cual se desarrolla, también es cierto que un diseño integral y amigable minimiza los riesgos de contaminación y deterioro ambiental si se desarrolla en base al denominado “enfoque ecosistémico a la acuicultura”, encausando la actividad hacia la sostenibilidad, la equidad y la capacidad de recuperación de los sistemas socio-ecológicos en los que se desarrollan.

Así, que se exige un desarrollo piscícola que procure conservar la tierra, el agua, los recursos genéticos de plantas y animales, no degradar el medio ambiente, ser técnicamente adecuado, económicamente viable y socialmente aceptable.

Con este enfoque, la sostenibilidad parte en razón de tres de las cinco dimensiones básicas preestablecidas para el sistema de Piscicultura Intermedia: un sistema ecológico, como base fundamental de la vida en el planeta, un sistema económico, que considera la producción de bienes y servicios materiales y un sistema social que permita la participación activa de la sociedad y las instituciones.

Con base en los mecanismos de gestión ambiental y en las políticas de aprovechamiento de los recursos naturales, se debe buscar el equilibrio de estos componentes del desarrollo sostenible, generando desarrollo económico y so­cial haciendo uso responsable de los recursos.

Entre las fortalezas ambientales de los desarrollos propuestos en nuestra propuesta de Plan Nacional de Acuicultura, destacan los cuidados que deben tenerse en la selección de la ubicación del desarrollo, las dimensiones del proyecto, las eventuales alteraciones al medio ambiente terrestre, la posibilidad de utilizar sistemas de recirculación de agua (RAS), la utilización de métodos profilácticos alternativos a antibióticos, el tratamiento de aguas residuales, recolección y tratamiento de lodos y la prevención de escape de los ejemplares.

Para el 2030, Venezuela requerirá, para igualar en consumo per cápita promedio de la región, no menos de 500.000 toneladas de productos pesqueros, 60 % de los cuales deberán provenir de actividades acuícolas, y 70% de estos, pueden ser generados mediante prácticas de tilapicultura.

Los Centros Piscícolas Regionales y las Granjas Piscícolas prediseñadas, reguladas, asesoradas y dimensionadas según los requerimientos de cada municipio en nuestra propuesta de Plan Nacional, jugarán extraordinario papel en ello, y sentarán las bases para la consolidación de una industria piscícola, que además de cubrir los déficits alimentarios nacionales, compita con otros países en los mercados norteamericanos, europeos y caribeños.

Propuestas para el desarrollo de granjas piscícolas tilapieras de producción intensiva y regular, se encuentran a disposición de los interesados en incursionar en la actividad. (https://mundoagropecuario.com/)

Deja un comentario