Ventajas de los cultivos de invierno

Durante el invierno (que este año comenzará el 21 de diciembre) aumenta el número de frentes fríos y con ellos la probabilidad de heladas en muchos puntos del territorio nacional —una helada ocurre cuando la temperatura del aire cercano a la superficie del terreno disminuye a 0°C, o menos, durante un tiempo mayor a cuatro horas (Cenapred, 2001)—.

Las heladas constituyen un fenómeno que puede provocar considerables pérdidas a la agricultura. Lamentablemente, el número de heladas y su impacto también ha crecido debido al cambio climático —de acuerdo con la Comisión Nacional del Agua (Conagua), en diciembre están pronosticados ocho frentes fríos y nueve en enero, cuando el registro histórico señala que en promedio se presentan cinco en diciembre y seis en enero—.

Una opción para los agricultores es el establecimiento de cultivos de inverno adecuados para su región agroclimática, para lo cual es importante considerar el tiempo de desarrollo del cultivo y el número de meses con temperaturas bajas —a partir del lapso con 12°C o menos se establecen cuatro categorías de inviernos: desde los muy largos (9 meses o más) hasta los muy cortos (de 1 a 3 meses), aunque hay regiones donde se puede considerar que el invierno no existe—.

En la Sierra de Chihuahua, por ejemplo, el Centro de Investigación y Desarrollo Tecnológico (CIDET) y el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT) han investigado y promovido, desde 2017, el establecimiento de cultivos alternativos de invierno —como triticale (Triticum secale) y veza o alverja (Vicia sativa)— con el fin de mantener activa la actividad biológica del suelo durante la temporada fría, evitar la erosión y producir forrajes de alta calidad nutritiva para la producción animal en la temporada seca.

Cabe mencionar que durante los años recientes el temporal en la Sierra de Chihuahua ha sido muy irregular, lo que ha traído como consecuencia la disminución en la producción de granos básicos y forrajes en municipios como Guachochi, donde la producción agrícola depende totalmente de las lluvias del temporal.

Los resultados en los módulos demostrativos de triticale asociado con veza que se han establecido en Guachochi han sido favorables, ya que el valor nutritivo de la mezcla es alto —con 14% de proteína cruda para el triticale y 26% de proteína cruda para la veza—y ha favorecido la condición corporal de los animales en esta época: ofreciendo una hora de pastoreo por día como complemento a la dieta diaria se ha incrementado entre 15 y 20% la ganancia diaria de peso del ganado.

Los productores locales han incrementado la superficie de estos cultivos alternativos de invierno, ya que esta práctica les ha permitido aprovechar la humedad residual, mejorar las propiedades del suelo, proporcionar forraje de alta calidad en la época de estiaje, además de ayudar a contrarrestar la presencia de plagas y malezas en las parcelas. (https://idp.cimmyt.org/)

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