¿Cuál es la bebida alcohólica favorita de los mexicanos? No, no es el tequila

La búsqueda de nuevas formas de entretenimiento en casa por la pandemia del coronavirus generó un interés en los mexicanos por el arte de la coctelería y la mezcla de bebidas alcohólicas, también conocida como mixología, lo que junto con la temporada decembrina se convertirá en el ‘salvavidas’ de la venta de bebidas espirituosas en diciembre.

Especialistas y directivos señalan que el cierre de bares, restaurantes y otros centros de consumo de alcohol por causa de la pandemia del coronavirus, afectó los ingresos de este sector.

Sin embargo, estiman que las ventas de bebidas como el whisky, vodka, ron, ginebra, brandy y otros licores en México alcanzarán los 3 mil 728 millones de dólares al cierre de este año, lo que significaría una ligera caída de 0.6 por ciento anual, según estimaciones de Statista.

Lo anterior apoyado en el consumo de bebidas alcohólicas en los hogares, que suele repuntar principalmente por las fiestas navideñas, lo que salvará al sector de una caída más pronunciada.

“Siempre detectamos y pudimos constatar con el intercambio de ideas que tenemos en redes sociales que los mexicanos están interesados en mezclas de bebidas, están ávidos por saber cómo perfeccionar el servirlas más allá de lo tradicional, con la pandemia esto se aceleró”, contó Óscar Vargas, gerente de Mercadotecnia de Casa Pedro Domecq.

De acuerdo con Statista, este año sólo 4.6 por ciento del consumo de bebidas espirituosas se hizo fuera de casa en bares, restaurantes, discotecas y hoteles, mientras que el 95.4 por ciento restante se hizo dentro del hogar. Antes de la pandemia el 7 por ciento del consumo de alcohol era fuera de casa.

Euromonitor Internacional señaló que en medio de la pandemia existe la idea de apoyar los productos locales, lo cual es una oportunidad para bebidas nacionales como el tequila o el brandy.

“En la mayoría de las categorías se mantendrá el crecimiento del volumen de ventas en 2020 y se espera que siga obteniendo ganancias, aunque a un ritmo de desaceleración”, dijo la consultora.

Según Statista, en México 43.4 por ciento de las personas que beben prefieren el brandy, 41.2 por ciento otros licores, 10 por ciento whisky, 3.9 por ciento ron, 1.2 por ciento vodka y 0.3 por ciento ginebra.

Información del Consejo Regulador del Tequila muestra que se vendieron entre enero y octubre de 2020 un millón 159.4 mil litros de su bebida, casi 2 por ciento mayor a lo reportado en igual periodo del año pasado.

Mientras que el INEGI señala que la venta de tequila joven creció 17.1 por ciento, mientras que la venta de rompope se elevó en 1.9 por ciento.

“Nosotros detectamos que, en la categoría de brandy, que gran parte es nacional, se reportó un aumento de 9 por ciento, que es muy superior al 4 por ciento de la industria de bebidas espirituosas en general”, contó el gerente de Mercadotecnia de Casa Pedro Domecq.

José Moro, presidente de Bodegas Emilio Moro, dijo en entrevista que también les ayudó trabajar con plataformas de e-commerce, porque permite que las personas conozcan más de sus productos.

“Hay que tener atomizadas las vías de ventas para no asumir todo el riesgo y tener localizados a los consumidores más fieles, y hay que ponérselo fácil. Sin duda, hemos visto el impacto que generó el COVID, pero lo vemos más como una oportunidad que como una desgracia, en lo personal, en lo profesional y en la vida hay que estar preparado para reiniciar”, opinó.

Pese al mercado potencial para esta industria, el Instituto para la Atención y Prevención de Adicciones (IAPA), que depende de la Secretaría de Salud de CDMX, advirtió que, por el confinamiento por COVID, se registró un alza de 35.8 por ciento en el consumo de alcohol en los últimos meses en la capital del país.

Nancy Benítez, psicóloga especializada en la Intervención Psicoterapéutica en Adicciones, comentó que cerca del 20 por ciento de la población transita entre consumir esporádicamente una copa y hacerlo de forma compulsiva y persistente.

Agregó que el consumo de alcohol en este contexto, contribuiría a nuevos problemas, al asociarse con la aparición gradual de síntomas de depresión y ansiedad que pueden agudizarse por COVID. (AXEL SÁNCHEZ. EL FINANCIERO.)

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