Privilegiar la ciencia y el diálogo con las autoridades federales, principales retos de Juan Cortina Gallardo, candidato a la Presidencia del CNA

En una charla telefónica con Inforural, Juan Cortina Gallardo, candidato a la Presidencia del Consejo Nacional Agropecuario (CNA), expresó que lo que se necesita en principio es dar mayor impulso a la ciencia para que de este modo se pueda llegar a un entendimiento con las autoridades federales, demostrando con bases científicas, errores en la toma de decisiones que afectan al sector agroalimentario, como es la prohibición en el uso del glifosato y el maíz transgénico; el bajo presupuesto para el campo, principalmente el destinado a la sanidad; y el tema pendiente a discutir sobre la ley outsourcing o subcontratación.

JULIETA ROCHA (JR): ¿Cuáles serán los retos principales que enfrentará, en caso de ser elegido Presidente del Consejo Nacional Agropecuario?

JUAN CORTINA GALLARDO (JCG): El CNA es un organismo que engloba a más de millón y medio de productores en todo el país. El campo mexicano es un mosaico qué hay que entender muy bien pues se necesitan políticas diferenciadas para cada sector. Hemos estado trabajando durante tres meses en una proyección estratégica para los próximos dos o tres años para el CNA. En donde se ha hecho un diagnóstico y una planeacion para cada uno de sus sectores en los diferentes temas que vamos a estar trabajando.

 

JR: ¿Cuales son esos temas en los que trabajarán?

 

JCG: En primer lugar, un diálogo franco con el gobierno para que entiendan bien las susceptibilidades del sector y poder presentar propuestas concretas, basadas en ciencia que expliquen la problemática de nuestro campo, y cómo es que con temas como el glifosato y lo que están planteando algunos funcionarios no se puede transitar o con este nuevo decreto de los maíces transgénicos, “que diría está mal escrito”. Ese es el tipo de cosas que tenemos que afrontar ahorita en el corto plazo.

 

Otro tema es el del outsourcing. De igual forma tenemos que sentarnos con el gobierno para que entiendan la dificultad que tenemos en el campo con lo que están planteando hoy en día y cómo a cielo abierto las cosechas duran de tres a cuatro meses; en agricultura intensiva de siete a ocho meses. Entonces este tema debe tener un apartado especial para el campo mexicano para que no perdamos competitividad.

 

También preocupa el presupuesto, que se ha disminuído en 50% en términos reales a lo que era en el 2004. De las tres subsecretarías que había queda solo una. Es muy importante que se siga apoyando al Senasica y a toda la sanidad vegetal y animal. Es un bien público que hemos construido en los últimos 30 años en México. No podemos dejar que se tambalee.

 

Es una agenda muy amplia en la que todos los sectores que están involucrados en el CNA tienen que participar, con sus puntos de vista y con sus aportaciones, tanto de recursos como de gente, para consolidar este gran esfuerzo.

 

JR: ¿Qué opinión le merece la reciente prohibición del maíz transgénico y el glifosato?

 

JCG: El Glifosato está autorizado en todo el mundo y lo quieren prohibir en Mexico, lo cual nos quitaría competitividad, nos aumentarían los costos.

 

Hace algunos días, en reunión con productores de Sinaloa, me comentaban que le habían dicho al subsecretario que si tenía idea de nuevas formas de hacer agricultura, que fueran más eficientes, que tuvieran mejores rendimientos y más baratas en cuanto costo, que ahí estaban los campos experimentales en Sinaloa para que se probaran estas teorías, que lo vieran los productores y si es como él dice que pudieran sumarse todos. Pero mientras no se pueda comprobar esto y no haya otra alternativa, no podemos poner a nuestros productores en una desventaja así de grande.

 

JR: ¿No existe algún otro producto que sea más amigable que el glifosato?

 

JCG: No hay alternativas que funcione como el glifosato y que sean competitivas en precio. Además este producto está aprobado en todo el mundo, en ningún lado lo tienen prohibido.

 

JR: El nuevo salario mínimo a los jornaleros agrícolas ¿repercutirá en los precios a los alimentos?

 

JCG: No entiendo porqué el campo tiene que tener un esquema diferente al resto de la economía. A diferencia de lo que se cree, el trabajo en el campo está bien pagado. Ahora que estuve con los productores en Sonora me dijeron que los salarios más bajos eran 30 por ciento por encima del salario mínimo. Y que no podemos estar haciendo estas diferenciaciones y estoy de acuerdo. Otra vez es una falta de entendimiento del sector y como CNA tenemos que poder sentarnos con las autoridades para que entiendan bien nuestras realidades y de lo que estamos hablando.

 

El sector agroalimentario nacional en estas épocas de crisis y de pandemia ha sido el único sector que no sólo no decreció, sino que creció ligeramente. Mexico tiene un gran activo en su sector agroalimentario, no sólo por la seguridad alimentaria sino porque se ha vuelto un motor de crecimiento y de exportaciones. El año que pasado tuvimos un superávit primario de más de 10 mil millones de dólares. Exportaciones de más de 40 mil millones de dólares. Generamos más de 8 millones de empleos directos en zonas rurales y debemos estar muy conscientes de lo que representa este sector y cómo lo potencializamos para que siga creando bienestar y desarrollo en todo el sector rural.

 

JR: ¿Qué más nos puede decir sobre el tema del Outsourcing o subcobtratación?

 

JCG: En el sector agropecuario hay que tomar en cuenta que todos los que son cultivos a cielo abierto, las cosechas duran tres meses al año, entonces como vas a poder contratar a gente 12 meses cuando nada más las necesitas tres y ellos mismos van rotando hacia diferentes cultivos y por eso hay empresas que se encargan de subcontratar a la gente y de llevarlas a los cultivos.

 

Igual lo que son cultivos en invernadero más intensivos ahí tienes que duran hasta siete meses las cosechas y por ende cómo está ahorita redactada la iniciativa es un tema que afectaría muchísimo al campo y evidentemente nos preocupa la competitividad que tenemos hoy en día y que no la vayamos a perder.

 

Creo que es positivo que se le haya dado más tiempo a esta iniciativa, para poder analizarla a detalle y ver qué impactos tiene cada uno de los sectores de la economía porque nadie está en contra de que se quite toda la actividad ilegal que había alrededor de esto y la evasión, pero debemos tener mucho cuidado en cuáles son los efectos en la economía real para que no la vayamos a afectar. Más cuando nuestro país lo que necesita es crecer y creación de empleos.

 

JR: ¿Qué les pasa a las agroempresas con el fin de la subcontratación?

 

JCG: Pierden competitividad, porque si se hace cómo está hoy redactado tendrías que contratar trabajadores 12 meses al año, cuando nada más los necesitas tres. Entonces se volvería todo muy complicado. El CNA está dispuesto a platicar con la autoridad para explicar a detalle las singularidades de nuestro sector y que se tome en cuenta.

 

Por ejemplo, solamente hay que ver lo que hace Canadá y Estados Unidos con todo el tema de inmigrantes que llevan para mano de obra para sus cosechas. Todos son empleos temporales que van y vienen a estos países. Tienen la misma problemática que tenemos aquí en nuestro país, si se quiere ver desde el punto de vista de que se usa cierta mano de obra, ciertas épocas del año y el resto ya no se necesita y se busca la subcontratación.

 

En nuestro sector lo que queremos es hacer cumplir con las leyes, que tengan los trabajadores del campo un mejor salario, entendiendo las particularidades de los diferentes cultivos y cosas que tenemos en el país para que sea exitoso y en vez de afectar el empleo, tengamos mejores empleos y el sector siga creciendo.

 

Es un sector que ha crecido mucho y que hay que tener mucho cuidado cómo se le regula para que no vaya a tener un efecto adverso.

 

JR: ¿Cómo ve el futuro de la relación de su sector con la nueva administración del gobierno de los Estados Unidos y el Acuerdo del T-MEC?

 

JCG: Había un nacionalismo mal entendido por el Presidente Trump. La administración que entra tiene mucha experiencia en este tema, inclusive la señora que toma la oficina del representante comercial americano (USTR), la señora Katherine Tai, es precisamente la persona que escribió las cláusulas y el tema laboral que se incluyó en el T-MEC al final. Es una persona que estoy seguro que va apegarse a las regla estricta del tratado. Eso significa que tenemos que estar muy preparados para poder comprobar y demostrar en la parte laboral que estamos cumpliendo con todo lo que se negoció, para que eso no se use como una excusa para ponernos bloqueos al comercio.

 

El T-MEC establece la eliminación del trabajo forzoso en las cadenas de producción, por lo que su incumplimiento podría detener las exportaciones hacia nuestros socios comerciales. En el CNA realizamos acciones a favor del trabajo digno en todas las áreas del sector.

 

En el tema de estacionalidad creo que también será positivo porque eso no se incluyó en el tratado. Y no sólo eso, nuestros productores son más eficientes que los estadunidenses y eso va a quedar demostrado.

 

Entonces creo que vamos a tener que estar preparados también para poder defender mejor nuestros mercados hacia adelante. Conforme México ha crecido su participación de mercado en Estados Unidos surgen estos conflictos que vamos a tener que estar preparados poder afrontar y defender en el futuro, como ya lo hacen los tomates, el azúcar y ahora los berries y todos los que están metidos en el tema de estacionalidad.

 

JR: ¿Qué hay de las limitaciones que dijo el nuevo gobierno de Estados Unidos que impondría en el tema del azúcar?

 

JCG: Los acuerdos de suspensión están funcionando adecuadamente. Estados Unidos tiene la obligación de darnos todas las necesidades que tengan de azúcar por encima de lo que ellos producen o sea de los que les falta, como quien dice tenemos el derecho al tanto. Ellos producen menos de lo que consumen y dependiendo de cuánto producen pues tienen un faltante. En ese faltante México tiene mano, y se acaban de renovar los acuerdos de suspensión por otros cinco años. No veo problemas por ese lado.

 

JR: Sobre el presupuesto para el sector, ¿qué opinión le merece la reducción que tuvo?

 

JCG: Es indudable que el presupuesto se enfocó más a temas sociales que a temas productivos. Por ejemplo, a los pequeños productores sería muy importante que se les estuviera ayudando con la tecnificación de riego.

 

JR: ¿Cómo trabajarán a partir de la agricultura por contrato los productores y las agroindustrias?

 

JC: En este sector tenemos más de medio millón de productores con hectárea y media nada más. Tenemos una relación muy clara y transparente de trabajo. Hoy en día el precio de la caña se pone muy fácilmente con los acuerdos que tenemos en el sector; y por otro lado podemos trabajar con ellos en variedades, cuáles son las mejores prácticas en el campo, cómo podemos bajar costos de cosecha, cómo podemos mejorar rendimientos y esto es un ejemplo que se puede seguir en otros sectores.

 

El pasado viernes, tuve una reunión con la Cámara Nacional de Maíz Industrializado y ellos con su proyecto de Maíz para México y otras cosas que han hecho, han querido potencializar lo que es la agricultura por contrato y esto también ayuda a que los pequeños, medianos y también los grandes productores reciban más financiamiento con estas relaciones con las industrias más grandes. Y sirve que la agroindustria jala a los más pequeños de manera muy positiva. Soy un firme creyente de que esto lo tenemos que volver a empujar y potencializar.

 

El financiamiento es la clave para fomentar el desarrollo económico del país. En los últimos años, han aumentado los créditos para el sector agroalimentario mexicano, pero siguen estando por debajo del promedio mundial.

 

JR: ¿Qué acciones son necesarias para incrementar la productividad y competitividad en el sector agroalimentario?

 

JCG: En primer lugar, se debe implementar una política que atienda las tres realidades del campo mexicano, esto es, la de un campo dinámico, la de un campo en desarrollo y la de de un campo que se encuentra empobrecido. Cada realidad tiene necesidades particulares pero todas requieren atención por parte del gobierno federal, la iniciativa privada y la sociedad civil.

 

En segundo lugar, las políticas públicas deben tener una visión de mediano y largo plazo a fin de generar certidumbre a los productores en el difícil contexto que estamos viviendo.

 

Por último, es necesario destinar los recursos necesarios para el desarrollo y correcta aplicación de nuevas tecnologías que impulsen al sector, el fin es hacer más con menos.

 

Los tiempos que estamos viviendo y los que están por venir, requieren una alta capacidad de adaptabilidad y resiliencia del sector agroalimentario, pero no es la primera vez que nos enfrentamos a un contexto adverso. Confío en que juntos encontraremos los medios para salir adelante, como lo hemos hecho antes, y podremos seguir siendo una palanca de crecimiento económico para nuestro país. (JULIETA ROCHA. INFORURAL.)

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