Guía para los molletes perfectos

Miembro infalible de nuestra lista de desayunos domingueros, los molletes son esa salvación que necesitamos cuando queremos una solución rápida y segura para ese combo conocido como “mucha hambre, poco tiempo”. La sencillez es una de sus características principales: pan, frijoles, queso y pico de gallo. Sin embargo, la complejidad puede venirle añadiendo o cambiando un poco los elementos base. A continuación te damos algunos consejos para que esos sencillos molletes se vuelvan el platillo que desbanque a los chilaquiles en el siguiente desayuno.

Pan

Generalmente se utiliza bolillo o telera, lo mejor es que sean frescos, de preferencia —y con suerte en la panadería—, recién hechos. Aunque siempre es posible darle un giro a las reglas, por ejemplo, puedes utilizar pan de masa madre, baguettes, brioche, chapatas o pan de centeno. Lo importante es que sea un pan salado que pueda fungir como base para que nada se desborde.

Si eres goloso, entonces sabes que lo mejor es dorar un poco el pan con mantequilla, para imprimirle esas notas lácteas y grasosas que apapachan hasta al corazón más apachurrado.

Frijoles

Lo sencillo no está peleado con lo sabroso. Lo mejor es que utilices frijoles refritos hechos en casa, pues las opciones procesadas (de lata o sobre) le darán un sabor más condimentado y salado. No le temas a las hierbas frescas: el epazote, la hoja santa, el cilantro y la hoja de aguacate pueden ser tus mejores aliadas. Además, siempre puedes añadirles un poco de chorizo, tocino, jamón, chicharrón, manteca o queso cotija para darles más sabor y textura, e incluso, para darles un toque picante, agrega chile verde o chipotle.

Queso

La elección del queso es tan amplia como ese universo. Las opciones más convencionales son el queso gouda y manchego, incluso hay nutriólogos que recomiendan el quesillo, queso Oaxaca o panela, si es que estás a dieta, pero puedes aventurarte con una variedad: gruyére, brie, azul, mozzarella, edam, emmental, queso de cabra, parmesano. El límite lo pones tú mismo. El único requisito es que, de preferencia, optes por quesos que puedan gratinarse, ¿y qué mejor que hacerlo hasta que formen una costra dorada?

Salsa

El clásico infalible para los molletes es el pico de gallo, pero puedes optar por una salsa macha, encacahuatada, chipotle, martajada o ranchera. Otra gran opción es un guacamole untuoso y picosito o una salsa verde cruda, para sumar acidez al platillo.

Toppings

Este apartado es el más conflictivo, porque puedes convertir tus molletes en una lasagna, según las capas sabor que le pongas, aunque también puede permanecer simple, con aguacate y listo. En realidad puedes agregarle prácticamente todo: jamón, chorizo, tocino, cecina, arrachera, pollo, bistec, picadillo, nopales, champiñones, crema, jocoque, hummus, calabacitas o lo que más te plazca. Es una de las mejores maneras de aprovechar los leftovers del refrigerador en su más puro estado. (https://foodandwineespanol.com/)

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