Reduciendo los desperdicios de alimentos: Kellogg se une a Pacto por la Comida

En Kellogg estamos conscientes de la problemática que enfrenta México y el mundo ante la seguridad alimentaria. Estamos entrando escalonadamente a la tercera ola de la pandemia por COVID-19, que ha afectado los sistemas alimentarios y ha amenazado el acceso de las personas a los alimentos. Tan solo en 2020, casi 690 millones de personas pasaron hambre, 10 millones más que en 2019; por lo que la pandemia podría sumar entre 83-132 millones de personas a esta cifra.

Aunado a ello, nos enfrentamos a un reloj que juega en nuestra contra, pues según datos de la FAO, la humanidad está creciendo a un ritmo acelerado y, para 2050, la demanda mundial de productos agrícolas será un 50 % mayor a la actual, mientras que los recursos de cultivo se están agotando y el desperdicio de alimentos continúa siendo cada vez más preocupante: actualmente, en todo el mundo, por cada dos toneladas que consumimos, una se desperdicia.

En Kellogg somos conscientes de las problemáticas que enfrentamos y siempre hemos trabajado por contribuir a mejorar nuestro entorno y generar iniciativas que ayuden a asegurar un lugar en la mesa para todos. Sabemos que este es un reto que no se cumple con los esfuerzos de uno solo, por lo que creamos alianzas con distintos organismos que trabajan por el mismo objetivo y, de esta manera, juntos crear Mejores Días para los más vulnerables ayudando a cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Este compromiso nos impulsó a sumarnos a la iniciativa liderada por la Red de Bancos de Alimentos de México (BAMX): Pacto por la Comida, un acuerdo voluntario para 2030 con el que buscamos lograr que los sistemas de producción de alimentos y bebidas sean más sostenibles para evitar las pérdidas y desperdicios de alimentos. De esta manera contribuimos al cumplimiento de dos ODS, alcanzar las metas de producción y consumo responsable y el hambre cero.

El objetivo principal de este pacto es lograr reducir hasta en un 50 % la pérdida y desperdicio de alimentos en México en los próximos 10 años, lo que incrementará los beneficios ambientales, sociales y económicos para quienes formamos parte de esto y, lo más importante, para el país.

Además, estamos convencidos de que esta suma de esfuerzos enfocados en un bien común, lograrán conectar a la industria pública y privada para generar cambios integrales, además de fomentar la innovación a lo largo de toda la cadena de valor y alcanzar mejores prácticas para la industria.

Desde Kellogg, nos sentimos sumamente orgullosos de ser parte de iniciativas que impulsen mejoras significativas para la población, no solo de México sino del mundo y que ayuden a garantizar la seguridad alimentaria de más personas cada vez. Desde nuestra trinchera, seguiremos comprometidos con cuidar a nuestros colaboradores, consumidores y medio ambiente para combatir el hambre sin dejar de luchar contra el cambio climático y garantizar la disponibilidad de suficientes alimentos nutritivos para todos.

Deja un comentario