Sequía afecta producción de café robusta en Brasil

Por segundo año consecutivo, la sequía ha diezmado la cosecha de café robusta en Brasil; sin embargo, se estima que la combinación de todas las variedades que cultiva, le permitan aumentar su producción total en 14.8% este año.

Brasil es el principal productor y exportador de café del mundo, por lo que se espera que este 2016 produzca unos 49.6 millones de sacos de 60 kilogramos.

Los granos de café robusta representan un 17% de la producción total del país, y se teme que los 8.3 millones de sacos esperados para este año, el nivel más bajo en 12 años, constituyan una grave caída de casi el 25% en su producción, comparada con el año anterior,

Esta situación es debida, primordialmente, a la sequía que afecta el estado de Espíritu Santo, principal zona de cultivo de café robusta, una variedad menos costosa, utilizada sobre todo en mezclas.

Cooabriel, la mayor cooperativa de café robusta en Brasil, ubicada en dicho estado, informó que los 5 mil caficultores que agrupa cosecharán sólo 600 mil sacos este año, en lugar de los 1.5 millones habituales.

Sin embargo, la caída de la producción también se explica por la reducción de la superficie de cultivo del café robusta, que pasó de 482 mil hectáreas en 2015 a 463 mil 700 en 2016, ya que en las zonas afectadas por la sequía, los cafeticultores optaron por dedicar sus tierras a otros cultivos o a la ganadería.

De acuerdo con el Consejo de Exportadores de Café de Brasil (Cecafé), entre enero y agosto de este año, el café robusta representó sólo 2.4% de las exportaciones brasileñas de café, contra el 85.9% que representó el café arábica,

Siendo una de las variedades más baratas, el robusta brasileño es el preferido por los productores de café soluble para reducir costos al mezclarlo con el arábica. Pero la mala cosecha en 2016 provocó un aumento de la cotización del café robusta, que alcanzó un precio récord, obligando a los tostadores a sustituirlo por arábica de menor calidad.

El pronóstico para la cosecha de 2017 es todavía incierto. Las primeras floraciones ya han comenzado en las áreas de arábica, pero las de robusta se retrasaron porque las lluvias han sido débiles. Los expertos creen que en el mejor de los casos, la producción será casi idéntica a la de 2016.

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