Desarrolla INIFAP nuevas variedades de ajo en Aguascalientes

Durante dos décadas, investigadores del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), han trabajado en un proyecto de mejoramiento genético del ajo por selección individual, con el que han logrado el registro de tres nuevas variedades.

El investigador del Programa de Hortalizas del Instituto, Luis Martín Macías Valdez, recordó que en el estado de Aguascalientes los rendimientos de los plantíos de ajo fueron bajando paulatinamente a través del tiempo, lo que motivó dicho estudio.

Hace 50 años, dijo, el cultivo de ajo era una actividad agrícola muy rentable, pero si en un principio sacaban 12 toneladas por hectárea, posteriormente obtuvieron sólo 10 toneladas, después nueve y luego el promedio bajó hasta ocho, esto, sin que los agricultores conocieran los motivos de este fenómeno.

Para revertir este bajo rendimiento se tomaron diversas medidas, como aplicar más fertilizantes, ampliar la distancia de los surcos entre plantas, emplear hormonas de crecimiento e importar semillas de otros países.

De acuerdo con el investigador, en un principio detectaron que los agricultores utilizaban semilla de baja calidad, porque de una superficie determinada, un 10 por ciento aproximadamente lo usan para semilla del próximo ciclo de cultivo, entonces lo que hacían era vender los mejores ajos porque obtenían mayores recursos, y se quedaban con la peor semilla para sembrar.

A eso se le llama selección negativa.

Aguascalientes produce un ajo que se llama perla, que se exporta a Europa, principalmente a Holanda, Italia, Alemania.

Gracias al trabajo científico, en el INIFAP se han obtenido variedades que tienen rendimientos de hasta 18 o 19 toneladas por hectárea. Es decir, el rendimiento se ha elevado sustancialmente, de tal manera que la actividad agrícola en el cultivo sigue siendo rentable.

Actualmente se cuenta con tres variedades: dos de ajo perla, una que se llama San Marqueño y una que se llama Orión; y otra variedad pero de ajo tipo California, que se llama Diamante.

Estas variedades tienen mayor rendimiento que los ajos que se siembran comercialmente, de aproximadamente 30 por ciento mayor calidad, la calidad está dada por el número de dientes por bulbo y por el color, además de la forma.

Y en el caso de la variedad Diamante, es un ajo que tiene una mayor vida de anaquel. Tienen una desventaja, que su número de dientes es un poco alto.

Estos materiales se adaptan principalmente a esta región porque el ajo es muy sensible al clima. Por ejemplo: Guanajuato produce ajo morado y lo produce en cosecha en el mes de marzo porque su clima es más caliente que el de Aguascalientes en invierno; entonces después cosecha Aguascalientes ajo blanco en el mes de mayo y, posteriormente, sale al mercado Zacatecas con ajo jaspeado en el mes de junio.

Es por ello que hay tres ventanas de comercialización muy definidas, y los climas donde se produce este tipo de ajos son diferentes, porque, explicó el investigador, si queremos sembrar ajo jaspeado en Aguascalientes, tenemos problemas de adaptación, no todas las plantas producen bulbo, es decir, 30 por ciento de las plantas no produce bulbo, puro follaje.

Entonces los ajos blancos que están trabajando son exclusivamente para esta zona, del norte del estado, principalmente de Pabellón de Arteaga, Rincón de Romos, Cosío y Tepezalá, y sí tiene adaptación a alguna parte del sur de Zacatecas, por ejemplo Luis Moya, Ojocaliente, pero ya más al norte es muy difícil.

México es uno de los principales países productores de ajo en el mundo, colocándose entre los diez primeros lugares por su volumen de producción. En la República Mexicana, los estados productores más importantes son: Guanajuato, Aguascalientes, Zacatecas, Puebla, Sonora, Querétaro y San Luis Potosí, en su conjunto, estas entidades producen cerca de 94 por ciento del total nacional.

Deja un comentario