Cría orgánica de cerdos en Tabasco, buen negocio

Como una respuesta a la mala imagen de los productos cárnicos de cerdo, tachados hoy en día como receptores de toda química hormonal para verse más grandes, sentirse más pesados y que al final reditúe en más dinero para el empresario, en Tabasco surgieron granjas orgánicas con el objetivo a entregar productos cien por ciento criados con la práctica ecológica, y libres de efectos secundarios.

En Balancán, un productor de cerdos adecuó las razas Pietrain, Duroc y Hampshire al trópico, adaptándolas al suelo, clima, flora y fauna de esta localidad, con individuos libres de enfermedades.

“Toda la intención es la conservación, desarrollo sostenible y consolidación de la porcicultura tradicional en la región de forma ecológica”, explicó Alfredo Alamilla porcícultor.

Precisó que el régimen de alimentación de los cerdos al estilo “llanero”, tal y como se llevan a cabo en Venezuela y Colombia, es a base de frutos, semillas, hojas, raíces, tubérculos e invertebrados del suelo, que define buena parte de las características organolépticas de su carne.

El encierro de los animales, dijo, lo que causa es problema, contrario al ejercicio constante del cerdo para la recolección de sus alimentos.

Es por ello que la grasa que logran acumular los cerdos criollos durante la etapa de engorde es menos, lo cual se asocia con un bajo contenido de colesterol.

Este porcícultor tabasqueño se ubicó desde hace dos años en una parcela de 10 hectáreas muy cerca de “La Central” en Balancán; ahí, desde temprano se procura el suero de leche para los cerdos mientras que, a media mañana, se alimentan con calabaza, la fruta de la palma de aceite, hojas de chaya, hoja de moringa, y yuca.

Aunque el crecimiento no puede compararse con el que se da en las granjas “normales”, esperan hasta seis meses para tener un buen ejemplar de cien kilos; contrario a los 4 meses que pasa un cerdo de granja inyectado con hormonas que le dan la altura y el peso, pero que dañan al mismo ser humano.

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