La agricultura de alta tecnología puede evitar guerras de agua

Olvídate del petróleo y del gas. Lo que debe preocuparte es algo de lo que se habla poco, pero que es mucho más importante: el hecho de que el mundo se está quedando sin agua limpia y potable.

Escribí este artículo cuando me encontraba en Katmandú. La capital y ciudad más grande de Nepal padece de una escasez grave de agua. Aunque todos los propietarios de viviendas pagan al gobierno una cuota para tener agua en el grifo, el suministro corre solo una vez a la semana durante unas horas. Así que los desesperados residentes se ven obligados a comprar agua de proveedores privados. Si bien esto es asequible para las personas más acomodadas, el problema es serio para las clases baja y media. Para muchos en el mundo en desarrollo, el agua marca, realmente, la diferencia entre prosperidad y pobreza.

En todo el mundo, más de mil millones de personas no tienen acceso razonable al agua dulce. La mayor parte de las enfermedades de los países en desarrollo están asociadas con el agua, y causan millones de muertes cada año (según cálculos, cada 17 segundos muere un niño a causa de la diarrea).

Frente a esta problemática, tenemos que encontrar una solución rápida al uso global del agua, antes que la escasez de agua se convierta en causa importante de conflicto internacional.

La inmensa mayoría de nuestra agua se encuentra en los océanos, y solo 3 por ciento es agua dulce que se puede utilizar en la agricultura y para consumo. Sin embargo, la mayor parte de esta agua se congela en los glaciares y en los casquetes polares. Eso significa que nada más 0.5 por ciento del agua de la Tierra es accesible y, de ese porcentaje, más de dos tercios se utilizan en la agricultura.

Si pretendemos reducir nuestro consumo de agua, debemos esforzarnos en hacer que nuestras granjas sean más sostenibles y eficaces. Y como la población mundial sigue creciendo, tendremos que producir cada vez más cultivos, usando menos agua y en menos tierras agrícolas.

En todo el mundo, poco más de un tercio (37 por ciento) de las tierras que podrían aprovecharse para producir cultivos ya están utilizándose. Hay tierras agrícolas potenciales, pero no se desarrollan por falta de infraestructura, por su cubierta forestal o por motivos de conservación. La falta de tierras no es un problema realmente grave en este momento, pero el agua lo es.

Más allá de la agricultura tradicional

Así que, ¿cómo producimos cultivos usando menos agua? Una opción sería encontrar una manera sostenible de eliminar la sal de nuestras reservas de agua marina (esencialmente infinitas). La granja de Australia Meridional, que se muestra a continuación, utiliza energía solar para extraer el agua del mar y desalarla para obtener agua dulce, la cual puede usarse para desarrollar cultivos en grandes invernaderos.

Granjas como esa operan en áreas estériles, y las plantas se cultivan con sistemas hidropónicos que no requieren de tierra. Si se desarrollaran cultivos de esa manera durante todo el año, disminuiría significativamente el uso de agua dulce en regiones calurosas y áridas; sin embargo, el costo de instalación de estos invernaderos sigue siendo un problema.

La escasez de agua también se aliviaría de manera significativa si los agricultores, simplemente, usaran menos agua para producir la misma cosecha. Se dice fácil, por supuesto, pero esto tiene especial importancia en regiones propensas a la sequía.

Botánicos de todo el mundo están dedicados a identificar los genes que permiten que las plantas se desarrollen en condiciones áridas y secas. Por ejemplo, ¿qué hace que el arroz de tierras altas crezca en tierras áridas, mientras que el arroz de tierras bajas requiere de campos bien irrigados para crecer?

Una vez que se identifiquen los secretos de la tolerancia a la sequía, podrán introducirse en los cultivos mediante ingeniería genética (y no, esto no implica inyectar alimentos con toxinas como sugiere una búsqueda de imágenes Google).

Por tradición, los agricultores desarrollaban cultivos tolerantes a la sequía mediante el proceso, lento y laborioso, de selección y cruza de numerosas generaciones. La ingeniería genética (IG) proporciona un atajo.

Un estudio reciente identificó diversos sistemas de arquitectura de raíces en diferentes variedades de garbanzos. Estudios futuros podrían identificar los genes que hacen que algunas raíces sean eficientes para capturar agua y nutrientes en tierras áridas. Una vez que identifiquen un factor genético, los científicos podrían introducir el gen, directamente en las plantas, para que capturen más agua.

Un factor clave para que las plantas toleren la sequía es una hormona vegetal llamada ácido abscísico (ABA), la cual aumenta la eficacia del agua en las plantas durante una sequía. No obstante, ABA también disminuye la eficacia de la fotosíntesis, y esto limita el crecimiento de la planta a largo plazo lo que, en consecuencia, reduce el rendimiento de los cultivos.

Con todo, las plantas no siempre tuvieron este sistema de compensación: los cultivos modernos han perdido un gen clave que permitió que las plantas terrestres primitivas, como los musgos, toleraran la deshidratación extrema. Ese gen permitió que las plantas primitivas abandonaran el agua dulce y colonizaran tierra firme hace unos 500 millones de años. Los musgos desérticos modernos también captan agua a través de sus hojas, lo cual los ayuda a crecer en condiciones áridas.

Este es el gran desafío para los biólogos. Si queremos utilizar la ingeniería genética para diseñar cultivos que podamos desarrollar con un mínimo de riego y que, con el tiempo, ayuden a aliviar la escasez de agua, necesitamos reintroducir los sistemas de tolerancia a la deshidratación que han perdido muchas plantas “superiores”, pero que cosas como el musgo han retenido necesariamente.

La ingeniería genética sigue siendo controversial, a pesar de que extensos estudios científicos demuestran la seguridad de consumir los cultivos IG disponibles en los mercados. Esto se debe, en parte, a un fallo de comunicación. Pero el hecho es que, a la larga, tendremos que utilizar toda la tecnología disponible, y los cultivos IG tienen demasiado potencial para ignorarlos.

Deja un comentario