Investigadores de Morelos estudian conducta de la mojarra criolla

La Universidad Autónoma del Estado de Morelos busca alternativas y soluciones a la problemática que vive la mojarra criolla (CichlasomaIstlanum) en la cuenca del río Balsas.

En el Centro de Investigaciones Biológicas de la UAEM, y su Laboratorio de Acuacultura e Hidrobiología, desde hace 20 años se estudia esta especia nativa del estado, y se ha observado la disminución de su población, lo cual está documentado por los pescadores y los estudios poblacionales que se han hecho.

La profesora investigadora de dicho laboratorio, Elsah Arce Uribe, resaltó la importancia de esta línea de investigación para tratar de explicar lo que está pasando en el sentido conductual de esta especie, “queremos saber por qué está siendo desplazada o si es un organismo que no está compitiendo por recursos para su sobrevivencia”.

Explicó que la mojarra criolla atraviesa por diferentes problemáticas, una de ellas son los métodos inadecuados de pesca, la contaminación, además de la introducción de especies exóticas a su hábitat natural.

En el Centro de Investigaciones Biológicas se estudia esta especie en cautiverio para ver su conducta cuando se introducen especies exóticas y constatar si están haciendo competencias por recursos, ya sea de alimento y/o de refugio.

“Lo que hemos visto es que cuando la mojarra detecta la presencia de un organismo exótico modifica varios aspectos, como que permanece más tiempo en refugio, consume menos alimento y disminuye su actividad de nado, por lo tanto, pierde oportunidades de utilizar los mejores recursos, entonces nuestra hipótesis es que los organismos exóticos son los que están teniendo más acceso a ellos”, explicó la especialista de la UAEM.

Agregó que las especies exóticas con las que trabajan son el pez convicto (Amatitlanianigrofasciata) y el terror verde, (Aequidensrivulatus), además de la mojarra criolla que ahí se reproduce, “una de las propuestas de manejo en las que trabaja el CIB es tenerlas en cautiverio y reproducirlas continuamente para liberarlas al ambiente de manera periódica”, dijo.

La mojarra criolla es una especie que ha servido de alimento durante muchos años para los pobladores cercanos al río Balsas y el CIB libera cada año de 10 mil a 20 mil crías de esta especie en época de sequía, ya que son las áreas menos perturbadas por la lluvia.

De esta manera el CIB busca alternativas de manejo para aumentar su población que se ha visto disminuida con el paso del tiempo, además de involucrar a los estudiantes de posgrado y licenciatura que realizan trabajos de  tesis o estancias en ese laboratorio.

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