Agroecología, instrumento para la autonomía maya

Cientos de personas se pronunciaron en contra de la compañía Monsanto, las semillas transgénicas y los agroquímicos, así como en favor de la preservación de las semillas criollas, en el marco de la fiesta “Intercambio de saberes, semillas criollas y biodiversidad”, organizada por la escuela de agricultura ecológica U Yits Ka’an, ubicada en el municipio de Maní.

El evento consistió en un intercambio de experiencias por parte de los productores que están vinculados con la escuela, con el objetivo de intercambiar saberes de la milpa y semillas criollas.

Posterior a la bienvenida, se llevó a cabo una ceremonia en bendición de las semillas y como agradecimiento a la Madre Tierra a cargo de Mario Natividad Euán. Al terminar la oración en el altar, se dio inicio al intercambio y la suscripción de nuevos tumistas.

El tumin se trata de una moneda alternativa, la cual en esta ocasión fue aceptada por algunos productores. “Nosotros somos socios de esta red que surge desde comunidades, especialmente en la región de Totonacapan, al norte de Veracruz”, explicó en entrevista el Pbro. Atilano Ceballos, director U Yits Ka’an. “Es una experiencia de organización en la que no importa la economía, sino la moneda solidaria, es decir, que el productor pueda vender directamente sus productos aceptando esta moneda”.

De igual forma, los grupos de productores elaboraron cartulinas en las que manifestaron su desaprobación hacia las prácticas de Monsanto y su interés por la preservación de las semillas criollas, las cuales fueron colgadas en un tendedero habilitado para este fin.

Los egresados de la escuela de agricultura, Nicanor López, Alejo Vázquez, Bernardo Xiu e Hipólito Mendoza, estuvieron presentes brindando consultorías a los productores que tuvieran algún problema relacionado con la preparación de suelos y riego, el manejo de plagas y el uso de bio fertilizantes. También fueron presentadas diversas eco tecnologías respetuosas del medio ambiente como el ka’an ché, el túnel de secado y las trampas para tuzas.

Además del intercambio, las 24 mesas participantes en el evento ofrecieron una variedad de productos ecológicos, como plantas y esquejes para siembra, miel y productos elaborados a base de la misma. Semillas criollas de maíz, calabaza, tomate, salsas y mermeladas, incluso ropa y libros.

Durante el encuentro fueron puestas en escena dos obras teatrales por parte de los alumnos de la sede de Hunucmá U Nek’ Lu’um y de Tecoh: La mejor semilla y La vida de las abejas.

En entrevista con La Jornada Maya, el Pbro. Raúl Lugo, secretario y uno de los fundadores de la institución, relata los inicios del proyecto, así como sus objetivos y la importancia de la conservación de las semillas criollas.

U yits Ka’an es un proyecto que nace hace 26 años, los cuatro primeros surge como una iniciativa de un grupo de sacerdotes católicos que estaban al frente de parroquias del interior del estado. Lo que buscaban era soluciones a uno de los principales problemas para los campos del sur y del oriente del estado en ese momento, que era la migración de los campesinos a Estados Unidos. “Se nos ocurrió que sería bueno que la gente regresara al campo, a raíz de esto investigamos cómo podíamos presentar a los campesinos la posibilidad de que supieran que del trabajo de la tierra podían obtener no solamente una alimentación sana, sino además un sustento para criar a sus hijos”, recuerda.

Tres años después se solicitó el primer financiamiento a la iglesia católica de Alemania, pues “nuestra iglesia ya no podía solventar los gastos que implicaba el proyecto, a lo que respondieron con la propuesta de abrir una escuela un poco más en forma, es así como se obtuvo este terreno y la estructura que nos permitió entrar en funcionamiento desde 1996”.

Directrices pedagógicas

La enseñanza que imparte la escuela se fundamenta en tres grandes troncos: El agroforestal, es decir todo tipo de conocimiento que tenga que ver con el suelo, la tierra, sistemas de composta y cultivos. El agropecuario, que se relaciona con las especies que los campesinos pueden reproducir en sus solares, “nosotros trabajamos especialmente con el cerdo pelón, la abeja melipona y gallinas de cuello desnudo”, comenta Lugo. El tercer eje es el humano – social, “para nosotros la agroecología es un instrumento para la búsqueda de la autonomía del pueblo maya, esto significa que revaloramos la cultura y la lengua, así como todas las tradiciones espirituales provenientes de nuestros antepasados que tienen relación con los procesos productivos”.

Los objetivos de la escuela han cambiado con el tiempo, antes radicaba en poner solución a un problema, ahora se enfoca en proponer un modo sostenible de vida. “De unos 10 años para acá, el propósito ya no radica tanto en lo educativo, sino en que las comunidades mayas puedan hacerse dueñas de sus propios procesos de producción, de conservación de semillas y que vigilen a dónde se va las semillas que mejoran. Asimismo asegurar que el 40 por ciento de los alimentos que consume cada familia se produzcan en sus propios solares”, señala.

Respecto al evento, el secretario de U Yits Ka’an comenta: “El objetivo fundamental de esta reunión anual es que las comunidades compartan aquí sus saberes, es decir, experiencias de cultivo y métodos de trabajo. Que haya un espacio en el que los productores vengan, traigan sus productos y compartan lo que hacen”.

Otro objetivo es el asunto del germoplasma, es decir, “compartir todo tipo de semilla, cultivo o planta que los campesinos tengan y hayan mejorado con el paso el tiempo”, apunta. Se procura también tener un registro de los tipos de semillas que se comparten y su destino, para poder dar un seguimiento del cultivo y saber a dónde acudir al requerir determinada semilla.

La importancia de las semillas criollas “son la herencia libertaria de nuestros abuelos y abuelas”, como reza el lema del evento, el cual connota que somos parte de una cadena que ha mantenido este germoplasma presente en estas dificultades particulares del terreno de la península.

Al finalizar el intercambio, los asistentes se deleitaron con la charanga y un convivio en el que pudieron disfrutar cochinita elaborada a base de cerdo pelón. (JUAN MANUEL CONTRERAS. LA JORNADA MAYA)

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