Cría de gallinas como vía para frenar la desigualdad y empoderar a las mujeres de Afganistán

En los años 60 y 70, Afganistán era la viva imagen de un estado moderno, en el que las clases de las universidades mostraban hombres y mujeres estudiando carreras como medicina, biología o física, trabajadoras que llenaban las oficinas como parte de su rutina de trabajo diaria y mujeres que vestían siguiendo las últimas tendencias de los diseñadores internacionales. Sin embargo, desde la década de 1980, el país no ha conocido más que guerras y conflictos que han llevado a un cambio drástico en la mentalidad de los afganos y en su concepción del papel de la mujer en la sociedad.

En los años 60 y 70, Afganistán era la viva imagen de un estado moderno, en el que las clases de las universidades mostraban hombres y mujeres estudiando carreras como medicina, biología o física, trabajadoras que llenaban las oficinas como parte de su rutina de trabajo diaria y mujeres que vestían siguiendo las últimas tendencias de los diseñadores internacionales. Sin embargo, desde la década de 1980, el país no ha conocido más que guerras y conflictos que han llevado a un cambio drástico en la mentalidad de los afganos y en su concepción del papel de la mujer en la sociedad.

Así relata Farhad Wajdi la evolución de su país desde mediados del siglo pasado hasta la actualidad. “Ahora se cree que el rol de la mujer se limita a ser madre y cuidar de la casa, por lo que acaban dependiendo de los ingresos del hombre y en muchos casos, tienen que soportar agresiones y violencia por parte de sus maridos ya que temen que sin ellos no podrán mantenerse”, añade el activista afgano, uno de los 16 seleccionados jóvenes líderes que participaron en los Jornadas Europeas de Desarrollo el pasado mes de junio.

Por ello, Wajdi comenzó a buscar acciones que diesen a las mujeres afganas la oportunidad de trabajar, con el fin de que tomasen conciencia de que podían llegar a ser económicamente independientes de un hombre, y creó la ONG ‘Ebtakar Inspiring Entrepreneurs of Afghanistan (EIEAO)’.

“Me di cuenta de que las empresas socialmente responsables podrían brindar oportunidades a las mujeres y podrían romper con los estereotipos y hacer que las mujeres asumieran una parte igualitaria en el desarrollo de Afganistán”, ha relatado.

Así, el activista seleccionó a varias mujeres de distintas áreas de la ciudad de Kabul para llevar a cabo un proyecto piloto, en el que desarrollaban pequeños negocios como vender comida desde unos ‘food carts’ hasta criar gallinas en los patios traseros de las casas de estas mujeres.

“Las gallinas y pollos orgánicos tienen una gran demanda en Kabul pero como lleva mucho tiempo criarlos muchas fábricas deciden no hacerlo”, ha explicado Wajdi. Así, el activista comenzó a desarrollar una ‘startapp’ mediante la que, “con apenas inversión”, se recogían los pollos de las casas de estas mujeres, proporcionándoles un sueldo por la cría, y eran vendidos a los consumidores.

Este modelo busca impactar especialmente en aquellas mujeres que, bien por “convicción propia” o bien por “influencia de sus padres o maridos”, no quieren desarrollar un trabajo fuera de casa. “Intentamos romper las barreras puestas a las mujeres poco a poco, primero buscamos hacerles ver que pueden conseguir unos ingresos desde casa y más adelante, que puedan trabajar fuera de su hogar”, ha matizado Wajdi.

De este modo, en una segunda fase, o para aquellas mujeres que ya busquen trabajar fuera de casa, la ONG afgana incluye un modelo de negocio que incluye ‘food carts’ de venta de comida itinerante que funcionan a través de paneles solares. “El motor funciona con unas baterías conectadas a paneles solares dentro del mismo carro, por lo que, para las mujeres, resulta muy fácil desplazarlo de un punto a otro”, ha añadido.

“Las mujeres afganas tienen mucho potencial para llevar a cabo un rol activo en el desarrollo económico de Afganistán –ha subrayado el activista–. Con estos modelos de negocio buscamos darles independencia económica y, a la larga, crear conciencia tanto en ellas como en los hombres afganos para que participen en la inclusión de las mujeres en las actividades económicas”.

Wajdi llevó esta iniciativa, el pasado mes de junio, a los European Development Days celebrados en Bruselas que, en esta edición, se centraron en la igualdad de género, el empoderamiento y la participación de mujeres y niñas en el desarrollo sostenible.

Durante las jornadas, el activista afgano presentó sus proyectos ante los demás jóvenes líderes con el objetivo, según ha apostillado, de “crear conciencia” en torno a la situación de las mujeres en Afganistán, así como para conseguir una “red de contactos” con el fin de extender las acciones que lleva a cabo su ONG.

Por último, Wajdi ha recordado que esta situación no es exclusiva de Afganistán sino se repite, “en otros países del mundo”, en los que las mujeres se ven apartadas de las actividades económicas, por lo que pretende que estas iniciativas sienten los precedentes para impulsar la inclusión de las mujeres en sus economías nacionales. (Mundoagropecuario)

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