Embargo pesquero favorece a EU

La prohibición de la Corte de Comercio Internacional de Estados Unidos a su gobierno de importar camarón, chano, sierra y curvina capturados en el Alto Golfo con redes agalleras, es una incongruencia para los empresarios pesqueros locales , ya que en esa zona hay veda. Consideran una medida para proteger el camarón del vecino país.

La Corte de Comercio Internacional de Estados Unidos ordenó al gobierno de ese país prohibir la importación de camarón, chano, sierra y curvina, capturados con redes agalleras o de enmalle en el Alto Golfo de California, como medida de protección a la vaquita marina.

Tres grupos conservacionistas del vecino país, Natural Resources Defense Council, Center for Biological Diversity y Animal Welfare Institute, presentaron una demanda judicial contra su gobierno en febrero de este año.

Dichos grupos consideran que el gobierno mexicano no está haciendo lo suficiente para proteger a la vaquita marina. Por lo tanto, buscan aplicar más medidas de protección, presionando a través de sanciones económicas.

A través del juez Gary S. Katzmann, la Corte, con sede en Nueva York, emitió una sentencia de 49 hojas el jueves 26 de julio.

Según un resumen-análisis realizado por el gobierno de Baja California, tras revisar el dictamen de la Corte, esta consideró como válidos los argumentos de que la tasa de mortalidad anual de la vaquita marina es de 50 por ciento de su población y que su principal causa de muerte son las redes de enmalle.

Por lo tanto, considera que en cumplimiento de la Ley de Protección de Mamíferos Marinos -que marca del deber de Estados Unidos de proteger no solo a aquellos mamíferos que habitan su territorio, sino a los de otros países en situación crítica-, el gobierno del país vecino está obligado a prohibir la importación de productos pescados con enmalle en el Alto Golfo de California, como medida para proteger a la especie endémica en grave peligro de extinción.

Desde México, en específico Baja California, el sector pesquero ha rechazado esta medida, puesto que desde hace poco más de tres años la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) mantiene una veda en el Alto Golfo de California a manera de protección de la vaquita marina, además de que el camarón no se captura con redes agalleras, sino con chinchorro (red parecida a la de tenis) de 50 pies de caída y 200 metros de largo.

En el caso de la curvina, a pesar que varios expertos, incluido el Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita Marina (CIRVA) consideran que en la pesca de esta especie no hay muerte incidental de vaquitas y que la probabilidad de que suceda es remota, la Corte consideró que el riesgo de que esa posibilidad fuera real, tendría gran repercusión en la supervivencia de la población de vaquita y, por lo tanto, incluyó a la curvina en el fallo. Otra razón es que la Corte considera posible que la pesquería de curvina pudiera encubrir la pesca ilegal de totoaba.

Para Alfonso Rosiñol de Vecchi, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Pesquera y Acuícola en la entidad (Canainpesca), queda claro que “es un embargo comercial disfrazado de conservación”.

Raúl Cortez, empresario pesquero, también arremetió contra los grupos ambientalistas que han dominado el tema de la pesca, quienes “de alguna manera han sido mercenarios ecológicos” que se han “colgado” de programas de gobierno.

Si bien el empresario sardinero refiere que se trata de un embargo inoperante, al no haber capturas en esa zona, ve riesgo de que la medida pueda aplicarse a todo el camarón mexicano, ya que en el dictamen del juez no queda claro lo que se denomina Alto Golfo de California, al no marcar ni especificar las coordenadas.

“Sentimos que después los estadounidenses van a decir que al no tener certeza de cómo, cuándo y dónde se capturó el camarón, venga el embargo sobre todo el camarón del Mar de Cortés o contra todo el mexicano. De ser así, habría pérdidas de miles de empleos y millones de dólares”, advierte Rosiñol.

La lógica es meramente comercial: “El camarón mexicano tiene gran demanda en Estados Unidos, se exportan miles de toneladas que compiten con el de allá. Si los estadounidenses reducen la importación de camarón mexicano, habrá menos producto, luego entonces el precio del camarón de aquel país subirá y generará más ganancias”, expuso el titular de la Canainpesca en su participación frente al grupo de opinión Foro Ensenada.

“Los grupos estadounidenses están queriendo proteger el camarón de su país, pero como no hay una razón comercial para bloquear las exportaciones de este proyecto, se están yendo por la conservación”, resumió.

En la opinión del secretario de Pesca y Acuacultura de Baja California, Matías Arjona Rydalch, la resolución de la Corte de Comercio Internacional de Estados Unidos fue agresiva, y coincidió en que la resolución no define el polígono del cual no se podrán importar productos, ni menciona el tipo de redes que se permiten para la captura de esas especies y su posterior importación.

Un argumento largamente esgrimido por los conservacionistas, es que la pesca ilegal de totoaba ha provocado la muerte de vaquitas al quedar enmalladas, lo cual fue refutado por Rosiñol de Vecchi al sostener que “en la pesca legal no se ha demostrado captura incidental de vaquita marina. Tampoco hay evidencias de capturas de vaquitas por barcos camaroneros”, insistió.

Citó el dictamen de la Corte en el que se habla de la recuperación de 400 redes agalleras en la zona del Alto Golfo, y en ninguna de ellas hallaron vaquitas marinas muertas.

En cambio, expuso, la pesca furtiva es la mayor amenaza para la marsopa y demás especies marinas. El pescador furtivo o ilegal usa redes no permitidas, pesca en zonas prohibidas y realiza su actividad sin respetar las vedas.

Por ello, hizo un llamado al gobierno mexicano a destinar mayor recurso al combate de la pesca furtiva o ilegal y fijar penas más severas contra quienes incurran en ese delito.

Por su parte, Raúl Cortez puso sobre la mesa la necesidad de elevar la Comisión Nacional de Pesca a Secretaría de Pesca, para darle el asiento que merece en el gabinete y elevar los temas propios a nivel de secretarios.

A decir de Alfonso Rosiñol, el gobierno de Estados Unidos sabe que México ha cumplido las medidas de protección de la vaquita marina, al sacar unas 8 mil pangas y entre 16 mil y 18 mil pescadores del Alto Golfo.

Si México no estuviera cumpliendo con medidas de protección de la vaquita, el propio gobierno de Estados Unidos, con su Ley de Protección a los Mamíferos, habría actuado sin la necesidad de un juez, afirmó el empresario.

Sostuvo que el gobierno estadounidense está tratando de no declarar el embargo y posiblemente sea apelada la decisión del juez, lo que podría  tardar meses. “Esperamos que no se aplique de inmediato”, confió.

De acuerdo con la revisión del fallo hecha por el gobierno estatal, la Corte de Comercio Internacional señala que la prohibición debe ser aplicada de inmediato, aunque no está claro de qué manera o cuándo se coordinarán las instituciones del Ejecutivo estadounidense encargadas de hacerlo.

“El fallo señala que la prohibición será efectiva por lo menos hasta que se agote el caso. Al no ser caso cerrado, el gobierno de Estados Unidos puede apelar la decisión de la Corte Internacional de Comercio. Sin embargo, no hay información que indique vaya a hacerlo. En ese sentido, la prohibición es efectiva sin vigencia definida y no es posible decir con certeza cuánto durará”, apunta el texto elaborada por la Secretaría de Pesca y Acuacultura de Baja California (Sepesca) a manera de resumen.

Desde que se conoció la noticia, jueves 26 de julio, el Gobierno Federal a través de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa); Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca) y  Semarnat, no han emitido notificación formal a la Sepesca, indicó su titular.

Desde la sede de Conapesca en Mazatlán, se informó a ZETA que no se puede emitir un posicionamiento en esta etapa del proceso, en tanto no se ejecute la sentencia.

Matías Arjona urgió al Gobierno Federal, en específico el Instituto Nacional de Pesca, a diseñar artes de pesca alternativas, debido a que ya transcurrió un tiempo “razonable” desde que se implementó la veda permanente de camarón en 2015 y aún no se cuenta con mecanismos para realizar esta captura. La única propuesta elaborada es la de la red suripera.

La semana anterior, una delegación de funcionarios de Semarnat, Conapesca e integrantes de federaciones de pescadores de San Felipe estuvo en Canadá probando artes de pesca para el camarón y otras especies, pero hasta el momento no se han notificado resultados oficiales.

“¿Cómo es posible que con tanta protección en el Golfo, en cuatro años se haya reducido la población de 60 a 20 vaquitas marinas?”, planteó Alfonso Rosiñol, de Canainpesca. “Queda claro que no eran los pescadores, menos los legales, los que provocaron su decremento.

Lo que prácticamente no se dice es que el agua proveniente del Río Colorado que llega al Alto Golfo ha cambiado su salinidad y PH desde que se comenzaron a construir presas en el lado estadounidense, una de ellas la Hoover”, aseveró Rosiñol.

Desde la construcción de dicha presa dejó de llegar el mismo caudal de agua del Río Colorado, disminuyeron los nutrientes y los números de la vaquita fueron a la baja, lo cual no ha cambiado.

Y no solo la vaquita marina; el camarón azul de profundidad ya no se localiza en el Alto Golfo, tampoco algunas especies de almeja tampoco, y ello se debe a que dejó de llegar agua.

La veda del camarón fue impuesta desde mayo de 2015 en el Alto Golfo. Anteriormente, entre 2012 y 2014 se capturaron en promedio 570 y 580 toneladas en pesca ribereña, con una derrama estimada de 70 millones de pesos por temporada.

A principios de 2018 se decretó veda para la curvina, especie cuya temporada va de febrero a abril. Entre 2015 y 2017 el promedio de captura fue de 2 mil 841 toneladas, con una derrama estimada en 56 millones 820 mil pesos.

La sierra y el chano sí tienen temporada de captura, obviamente más al sur del polígono de la vaquita marina. En 2017, la pesca del chano se calculó en 3 mil 520 toneladas y en 2018 van mil 489 toneladas. En 2017 logró una derrama económica de  61 millones de pesos y, en el presente año, se contabilizan 26 millones de pesos. (MARCO A. FLORES. ZETATIJUANA)

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