Participan niños y mujeres en la meliponicultura

Niños, pero sobre todo mujeres, son quienes han mostrado mayor interés en participar en las actividades de producción y cuidados de la abeja melipona, cuya miel se ha vuelto uno de los productos con valor agregado más buscados por sus propiedades medicinales comprobadas.

De acuerdo con productores, el trabajo de la meliponicultura ha servido para volver a unir a la familia, pues tanto amas de casa como niños se han interesado en el trabajo de la abeja xunancab.

Rudy Pérez Canché, meliponicultor del municipio de Mama, refiere que cada vez son más mujeres y niños que hacen a un lado otras actividades para dedicarse al cuidado de la abeja melipona, principalmente porque se trata de una especie sin aguijón y es fácil el trabajo de la cosecha de su miel.

El productor señala que en días pasados tuvieron una reunión con personas que se dedican a esta actividad y forman parte de los grupos de Baluarte de Slow Food, que apoyan a los productos de calidad en peligro de extinción; asimismo, protegen regiones y ecosistemas únicos, recuperan métodos de elaboración tradicionales y salvaguardan razas animales autóctonas y variedades vegetales locales.

“Ya tenemos tres años participando en estos proyectos y actualmente somos seis productores apoyados por la escuela de agricultura ecológica de ‘U Yits Kaan’.

“Ahora estamos viendo la posibilidad de que se puedan ir integrando hasta 16 productores más”, señala.

Pérez Canché trabaja la abeja xunancab desde hace cuatro años; indica que cuenta con varios jobones (estructuras hechas con troncos huecos donde se crían a las abejas) y es ayudado por todos en su familia.

“La melipona era una especie que se venía perdiendo, pero gracias a todos los esfuerzos de la escuela y colaboradores se está rescatando y es maravilloso el trabajo que no te quita tu tiempo y une a la familia, mujeres y niños.

“Hay que enseñarles a estas nuevas generaciones que tenemos algo valioso en Yucatán que se iba perdiendo. Hay trabajos donde se van incorporando hasta niños, en mi casa me ayudan mis hijos de 20 y 22 años, junto con mis sobrinos de 8 y 10; es bueno que se vayan interesando y ya no sea solo la televisión o el celular.

“En Mérida llevamos nuestra producción al programa de Mercado Justo, allá comercializamos la miel la cual tiene buen precio por sus propiedades medicinales”. (HÉRBERT NELSON BACAB POOT. DIARIO DE YUCATÁN)

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