Oro Verde, ¿alternativa?…

Inminente su aprobación por parte del Senado, la formal legalización del uso del cannabis para autoconsumo, sí, pero también para uso científico, médico, terapéutico y cosmético entre otros, nada parece más necesario que entender la dimensión de la reforma en proceso y más los potenciales beneficios que de la misma pudieran derivarse para la economía.

Apenas el miércoles, en el marco de los foros, que con tal propósito viene realizando la Cámara alta, referimos a la participación del mandamás de la Asociación Nacional de la Industria del Cannabis, Guillermo Núñez, que vale destacar, explicitó el uso del “cáñamo, que no es lo mismo que la mariguana…” y, de manera más específica, los alcances de la industria, naciente a nivel mundial, que lo mismo ve a la producción de papel, que de biocombustibles y etanol, plásticos, textiles ecológicos, medicamentos, “superalimentos” y hasta cosméticos.

En forma por demás clara, por ejemplo, el expositor dejó en claro su personal convicción de que la industria del llamado Oro Verde “puede ser un gran detonador económico” y un eficaz auxiliar en el esfuerzo para sacar de la pobreza a millones de mexicanos, merced a la alta productividad que la siembra de cáñamo industrial puede ofrecer: 58,806 pesos (a valor actual) por hectárea,  26,136 por el grano producido y 32,670 por la fibra.

Así y tras destacar que México está en una posición estratégica para convertirse en una potencia dentro de esta “nueva economía”, el representante del aún incipiente grupo de empresarios interesados e implicados ya en este ámbito explicitó en claro que una hectárea de cáñamo equivale a la producción de pulpa para papel de 4 hectáreas de árboles; que mientras una hectárea de maíz permite producir 2,839 litros de etanol, la misma extensión de cáñamo duplica la producción de biocombustibles e igual la relevancia de la producción de plástico –biodegradable en 80 días– a base de cáñamo que, ya hoy, utilizan las principales automotrices –Audi, BMW, GM y Ford–, de manera que “el Mercedes clase C contiene hoy 20 kilogramos de fibra de cáñamo y plásticos derivados”.

Y todo tras recordar el importante aporte que el multicitado producto puede hacer a la industria farmacéutica y medicinal, probadas, como han sido reconocidas por el British Journal of Clinical Pharmacology, sus propiedades anticonvulsivas, antiinflamatorias, antitumorales, anticancerígenas y antidepresivas, entre otras.

Ahí el asunto pues; a la vista, el dictamen del legislativo… (ENRIQUE ARANDA. DE NATURALEZA POLÍTICA. EXCÉLSIOR)

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