El campo mexicano se moderniza con el uso de drones

Casi nadie lo ha notado, pero algunas fincas aguacateras en Michoacán son observadas desde el cielo por la empresa michoacana B01CO, que revisa la salud de estos árboles para asegurar los compromisos de venta en el exterior. En 2018, la industria aguacatera facturó, por concepto de exportaciones, 2,392 millones de dólares (mdd), según el Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP) de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER).

A medida que las exportaciones de vegetales crecen, la producción agrícola requiere mayor predictibilidad y, en consecuencia, un mayor control tanto de los insumos como de las condiciones bajo las cuales se realiza dicha actividad.

La capacidad de los sistemas informáticos, la aparición de sensores que puedan medir las variables relacionadas con las condiciones de los cultivos, y la popularización de los drones, han dotado a la agroindustria de mejores herramientas.

Para México, estas innovaciones llegan en un momento clave. Desde inicios de la década, la superficie cosechada en el país se ha mantenido estable en un promedio de 17.2 millones de hectáreas, de acuerdo con datos de la SADER.

Asimismo, los productos agrícolas se han convertido paulatinamente en uno de los motores de las exportaciones nacionales, al registrar el mayor saldo positivo en 24 años (desde 1995), derivado de 34,255 mdd de exportaciones y 28,416 mdd de importaciones, una balanza comercial agropecuaria y agroindustrial de 5,840 mdd.

A diferencia de la agricultura de subsistencia, en la de escala comercial la clave se llama predictibilidad, dice Francisco Corona, jefe de ventas técnicas de Azure Cloud para Microsoft. “El sector de la agroindustria ha sido uno de los más interesados en adoptar servicios innovadores para ayudar en diferentes partes del negocio”, dice el especialista.

El uso de datos en la agricultura se remonta a los orígenes de la civilización, pues ya en el año 1,800 antes de Cristo, la civilización mesopotámica usaba calendarios agrícolas para coordinar labores de siembra y cosecha.

Pero es hasta 2010 cuando se habla de los avances en la ciencia de datos para el desarrollo de mejores prácticas agrícolas, y sobre “monitorear la producción de la cadena de alimentos para poder controlar tanto la cantidad como la calidad de la producción agrícola”, dice Corona.

De hecho, el uso de big data es uno de los impulsores de la agricultura, dice Ángel Morfín, vicepresidente de la empresa de servicios de cómputo SAP. “La tecnología de datos provenientes de sensores y drones ayuda al agricultor a detectar plagas o problemas de riego, incluso mucho antes de que comiencen a manifestarse en los cultivos”

Empresas de tecnología como Google y Microsoft, así como una nueva generación de emprendedores, buscan proveer a los agricultores con datos para mejorar su control en los procesos agrícolas, reaccionar ante los imprevistos e, incluso, tener capacidad para preverlos, que son las enormes variables en la producción.

“La agricultura es una actividad que involucra factores como el tipo de suelo, la lluvia, diversas semillas a emplear y disponibilidad de herramientas, como tractores y cosechadoras”, menciona el ejecutivo de Microsoft. Esto, sin contar imprevistos como plagas, sequías, inundaciones y otro tipo de fenómenos naturales.

Otro factor importante es el sistema de comercio bajo el que funciona la agricultura industrial, dice David Guzmán, gerente de Soluciones de Ingeniería de Agribotix Latam, comercializadora de soluciones de interpretación de imágenes para el sector.

“Los agroindustriales firman contratos en los que se comprometen a entregar cierta cantidad de producto al final del ciclo de la cosecha, por lo que cualquier variación podría tener implicaciones negativas”, dice.

Agribotix Latam provee tecnología a los agroindustriales mexicanos, que buscan tener más información sobre el estado de sus parcelas, asi como controlar sus insumos. Esta empresa, de origen estadounidense, comenzó a experimentar en 2013 con la interpretación de imágenes obtenidas por medio de drones. “Las cámaras de los drones proveen imágenes con una resolución de hasta dos centímetros por pixel, superiores a las imágenes satelitales cuya definición puede ser, en el mejor de los casos, de 50 centímetros por pixel”, explica Guzmán.

Los drones empleados por la empresa B01CO son similares a los usados para fines recreativos, como los de la marca DJI, una de las más populares. Sin embargo, llevan a bordo cámaras infrarrojas para acceder a detalles que de otro modo serían desconocidos, dice Luis Eduardo Quezada, director en B01CO, cuya sede está en la localidad aguacatera de Uruapan, Michoacán.

“En el espectro infrarrojo se pueden saber cosas relacionadas con el estrés que sufre una planta, ya sea por falta de agua, nutrientes o una plaga”. De esta manera, la flota de vehículos aéreos no tripulados de la empresa toma imágenes infrarrojas y a partir de su análisis crea un índice con el que le informa al agricultor sobre el estado de salud de los cultivos. Con la información se pueden tomar decisiones como el uso de fertilizantes, plaguicidas o el riego de los cultivos.

Además de notificar sobre el estado de una parcela, la tecnología también permite un control más detallado de los materiales requeridos en la labor agrícola.

Otra empresa que impulsa la investigación de datos en el campo es la brasileña TOTVS, la cual emprendió la comercialización de un sistema que permite a los responsables en los campos de cultivo el control de herramientas y vehículos, y de insumos como fertilizantes y combustibles. Esto es posible a través de una app, dice Carlos Oettel, gerente comercial Hub Norte de la compañía.

“En Brasil nuestra tecnología es usada por los empresarios de la caña de azúcar y en México lo están adoptando los del aguacate y café”, dice Oettel.

El uso de una app para registrar el movimiento de activos en un campo de cultivo podría parecer algo aparatoso cuando un papel y lápiz podrían ofrecer un servicio similar, pero el ejecutivo de TOTVS dice que las actividades agroindustriales adquieren complejidades que rebasan las soluciones tradicionales.

“El registro de la cosecha del día puede hacerse a mano, pero en la agroindustria, ese registro se incorpora en los datos de un sistema Enterprise Resource Planning (ERP), y los errores de registro pueden crear problemas”, dice el ejecutivo.

Con la solución de TOTVS es posible llevar el control digitalizado sin necesidad de conectividad en el campo de cultivo, factor que suele disuadir a los usuarios de sistemas digitales en el campo. “El encargado puede llevar la tableta o el teléfono con la app móvil al campo,y aunque no haya cobertura, al regresar al centro de operaciones podrá descargar la información y usarla para el control de inventarios y otras funciones operativas”, señala Carlos Oettel.

Sin embargo, la tecnología está en sus etapas iniciales de adopción y es posible que mejores sistemas de control de procesos, aunados a tecnologías emergentes como la Inteligencia Artificial y el Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés) a un costo accesible, ayuden a revolucionar la productividad agrícola en el futuro.

Empresas agroindustriales mexicanas emplean las tecnologías de Microsoft para mejorar el rendimiento de las cosechas de agave, dice Francisco Corona de Microsoft. “Usando machine learning y modelos de predicción, podemos disminuir la variabilidad de las cosechas hasta en 85%”. Sin embargo, una barrera para la adopción de tales soluciones es su costo.

Para resolver este obstáculo, Luis Eduardo Quezada y su equipo en B01CO ofrecen vigilancia aérea como si fuese la renta de un servicio. “Nuestro precio base de supervisión con un dron es de 309 pesos por hectárea, lo que nos permite ofrecer al agricultor indicadores de precipitación, temperatura, bitácora de observaciones y un reporte detallado por uno de nuestros ingenieros agrónomos”.

En el caso de las parcelas de aguacate, el análisis se realiza casi cinco veces al año, lo que permite al agricultor un preciso control de su cosecha en intervalos que antes se pensaban imposibles.

“Una supervisión aérea puede proveer información el mismo día, mientras que a pie puede tomar días enteros”, dice Quezada.

Según un reporte publicado el año pasado por el Stanford Graduate School of Business, las crecientes capacidades que ofrecen tecnologías como la Inteligencia Artificial permitirán a los agroindustriales tomar mejores decisiones; emplear sistemas agrícolas que consumen grandes cantidades de agua, nutrientes y pesticidas, así como mejorar la cadena de abasto, que representa uno de los grandes cuellos de botella y es responsable de buena parte del desperdicio de alimentos en la actualidad.

Mientras tanto, los drones de B01CO seguirán velando por la salud de los aguacates y del guacamole michoacano en nuestro país. (LEONARDO PERALTA. MILENIO DIARIO)

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