Con lágrimas, sembradores de Tarímbaro piden a la población que compren flor de Cempasúchil

Michoacán es el principal productor de cempasúchil del país, y uno de los municipios emblemáticos de esta tradición agrícola es Tarímbaro, pero no sólo eso, también es el encargado de proveer de hortalizas a la ciudad de Morelia.

Conscientes de la situación actual del país así como de la disminución de actividades públicas, los campesinos tarimbarenses decidieron cambiar su estrategia de cultivo para seguir la tradición y a la vez lograr un equilibrio en su economía y en la alimentación.

Varios de ellos reportaron disminuir la cantidad de tierra que suelen utilizar para sembrar flores y ahí decidieron colocar maíz y más hortalizas.

“En años anteriores yo solía poner una media hectárea o un tercio de hectárea, pero este año sembré solo el 25 por ciento de lo normal y le invertí a otros cultivos como repollo, tomate, brócoli y maíz”, expresó Octavio Bárcenas.

“No queríamos sembrar porque nos dijeron que no iban a abrir los panteones, pero decidimos sembrar aunque sean poquitos”, señaló Eduardo Pérez.

Jesús Zacarías, otro trabajador de la tierra confesó con lágrimas en los ojos que la pandemia los “tiene a raya, a raya, no podemos hacer nada, estamos con un temor bárbaro dentro de nuestras familias porque es un sustento el que tenemos cada año. Han sido cuatro meses de trabajo y puro saque y saque [inversión] y de entradas nada”.

El maíz, señalaron, tiene el objetivo de servir al autoconsumo para mantener una alimentación sana en sus hogares, en tanto qué cultivos como el rábano, pepino, coliflor, cebollas y diferentes variedades de lechuga se cultivan para ser ofertados ha conocido restaurantes de la capital michoacana, así como a comercios.

Por su parte, Ronaldo Vásquez Vásquez señaló que derivado de la pandemia, de los 30 ó 20 surcos de flor de cempasúchil que cada año siembra, únicamente sembró 12; lo mismo sucedió con la mano de león y la nube, pues de cultivar de 10 a 12 surcos, sólo fueron 4.

Con respecto a las flores de cempasúchil, mano de león y nube,  estás ofertan a pie de parcela al precio que estaban el año pasado (30 pesos, manojo), aunque también ya hay pedidos de clientes de otros municipios como lo son Tzintzuntzan, Uruapan y Lázaro Cárdenas.

Los campesinos invitaron a la gente a cuidar las medidas de sana distancia, pero también a preservar la tradición a través de altares en la privacidad de su hogar.

“Vengan a comprarnos a pie de la parcela, si no pueden ir al panteón, pueden hacerlo en sus casas, tenemos flores de las tres variedades, cempasúchil, mano de león y nube”, comentó Lorenzo Silva.

Otros tantos tienen como alternativa la siembra de otras flores como lo son el girasol Hola zinnias conocidas popularmente en la zona como migueles.

Es así como los agricultores de Tarímbaro mantienen vigente la tradición de la noche de muertos y el prestigio de las parcelas michoacanas como las de mayor producción de valor en el país.

Hace cinco semanas los agricultores del El Colegio, ubicado en el municipio de Tarímbaro, comenzaron con la siembra de la Flor de terciopelo o mano de león, una de las flores más populares durante la temporada del Día de Muertos y la que dura más tiempo en crecer y florecer.

Al día de hoy, los tallos con pequeños brotes de flor marrón alcanzan unos 40 centímetros de altura, sin embargo, hay algo en el horizonte de tierras labradas que no encaja con el de todos los años: los cientos de surcos por donde corren las flores, se redujeron a menos de la mitad y algunos agricultores optaron por sembrar otros frutos.

La emergencia sanitaria por el Covid-19 obligó a los trabajadores de la tierra a reducir la siembra de la flor de cempasúchil, nube y mano de león hasta 70 por ciento de lo que regularmente se cultiva.

Sin ningún tipo de aviso o sugerencia de ninguna dependencia del gobierno estatal o de la presidencia municipal de Tarímbaro, los agricultores se vieron obligados a tomar sus precauciones para que no se repitiera lo que sucedió el 10 de mayo, cuando se anunció que los panteones del estado permanecerían cerrados el Día de la Madre a causa de la pandemia, situación que les golpeo fuertemente pues las ventas de las flores cultivadas cayeron drásticamente.

Para llegar la localidad de El Colegio se recorre un camino de asfalto viejo por el que se alzan en ambos lados varias hectáreas de sembradíos, desde septiembre se pueden percibir las pequeñas plantas de 20 a 40 centímetros que corren en los cientos de surcos, sin embargo, esta casa editorial confirmó que en las distintas propiedades se observan no más de 12 surcos de cempasúchil y 6 de mano de león y nube, lo cual significa un 60 o 70 por ciento menos de lo cultivado en otros años.

Y por si no lo sabías esta flor, por su aroma y colores, tiene un profundo significado cultural en México, debido a que es uno de los elementos principales que componen las ofrendas del Día de Muertos, aunque, además de ser decorativa en las ofrendas, puede ser ingerida para favorecer la salud humana.

Al ver una flor de cempasúchil de inmediato la asociamos con el Día de Muertos, y es que esta planta, es un símbolo de esta celebración el 1 y 2 de noviembre en México, tradición que es herencia de los aztecas, quienes asociaban el color amarillo de la flor de cempasúchil con el Sol y la utilizaban en las ofrendas en honor a sus muertos, indica el Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera.

El uso de la flor de cempasúchil para las celebraciones relacionadas con los muertos tiene una historia de más de 3 mil años en América Latina, mientras que las fiestas fueron declaradas por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad, según la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Igualmente, los usos culinarios de esta flor también datan de tiempos prehispánicos, sin embargo, no pueden catalogarse de esta manera, pues el propósito, al momento de comer el cempasúchil, era medicinal, según la Universidad Autónoma del Estado de México.

El comer Cempasúchil orgánico va directamente ligado a la medicina tradicional, donde a la flor se le atribuyen propiedades curativas para enfermedades físicas y sobrenaturales. De ahí que ingerir esta planta, libre de pesticidas, propicia beneficios para la salud del consumidor.

Los pétalos de la flor de Cempasúchil presentan un alto contenido de carotenoides, los cuales son antioxidantes, que reducen el envejecimiento de las células y los efectos de la edad, señala el Jardín Botánico de Fundación Xochitla. Con los pétalos se pueden hacer guisados con pollo o quesadillas como se hacen con la flor de calabaza.

Además, según el Departamento de Agricultura, Sociedad y Ambiente del Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR), el cempasúchil orgánico ayuda a combatir enfermedades respiratorias. En algunas comunidades de Oaxaca, se preparan bebidas de esta planta, las cuales se emplean como anticonvulsivos.

Por su parte, las infusiones con flor de cempasúchil, libre de pesticidas, son recomendadas para aliviar malestares estomacales, diarrea y cólicos menstruales. Estos remedios son herencia de Veracruz y Puebla, indica Adriana Castro, doctora en el Departamento de Agricultura, Sociedad y Ambiente del Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR).

Las hojas de la flor de cempasúchil también se pueden utilizar para preparar jugos, los cuales sirven como diuréticos, pueden llegar a reducir la fiebre, regular la menstruación y ayudan a mantener el hígado sano, según la Facultad de Ciencias Agrícolas de la Universidad Autónoma del Estado de México.

De igual manera, estudios científicos confirman que el cempasúchil orgánico tiene propiedades antibacterianas, esto quiere decir que el consumo de la flor mata o inhibe la multiplicación bacteriana.

Sumado a sus propiedades benéficas para la salud, la flor de cempasúchil también es utilizada para dar color a textiles y elaborar insecticidas. (OMAR CUIRIZ. LA VOZ DE MICHOACÁN. Con información de EL UNIVERSAL.)

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