Controlan la erosión con árboles frutales

En el oriente del estado de Michoacán se cultiva principalmente maíz en temporal. En la zona predominan los lomeríos con pendiente y prevalece un sistema de producción basado en remociones excesivas del suelo. En conjunto, las pendientes, el excesivo movimiento del suelo y las condiciones agroecológicas, hacen que el suelo sea muy vulnerable a la erosión por viento y lluvias.

El equipo técnico de SPIIGA —colaborador del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT) en Michoacán— ha evaluado, junto con productores locales, el sistema Milpa Intercalada con Árboles Frutales (MIAF) como una alternativa para este conjunto de problemáticas al que se suma la dificultad para el manejo de malezas debido a los ciclos de producción largos.

El sistema MIAF es una práctica estructurada por investigadores del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) y optimizada por productores innovadores mediante un proceso de integración de ciencia y conocimiento tradicional a través de la red de innovación que impulsa el CIMMYT (el sistema retoma saberes tradicionales de agricultores indígenas de Huejotzingo, Puebla).

Los principales objetivos del sistema son contribuir a la seguridad alimentaria de las familias rurales, incrementar el ingreso neto familiar (principalmente por la producción de fruta), incrementar el contenido de materia orgánica, controlar la erosión hídrica y eólica del suelo y favorecer un uso más eficiente del agua de lluvia en el corto, mediano y largo plazo.

En localidades como Tejocote Polvillas, del municipio Epitacio Huerta, Michoacán, donde el equipo técnico de SPIIGA ha promovido el sistema MIAF con variedades frutales de valor económico en el mercado (como el durazno y la manzana), se ha visto que la diversificación de cultivos permite un mayor aprovechamiento de los terrenos, una disminución de la pérdida de suelo (los árboles actúan como una barrera viva), y la generación de un ingreso económico adicional por la cosecha de frutas (estas se comercializan generalmente en la misma localidad).

Los sistemas convencionales que aún prevalecen en la zona (como el monocultivo) no generan estos beneficios económicos y ambientales, por lo que promover el sistema MIAF entre productores que trabajan en laderas es una opción rentable (en el caso de los frutales se ha obtenido un promedio de 18 kg de fruta por árbol) y, sobre todo, sustentable. (https://idp.cimmyt.org/)

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