Investigan cómo ahorrar agua con prácticas agrícolas sustentables

El agua es un recurso limitado y que en muchas zonas del país es escaso. Para hacer un uso sostenible de ella se debe trabajar en mejorar la eficiencia de su uso. Sobre todo, porque a nivel global la agricultura es responsable de alrededor del 70% de las extracciones de agua, generando una fuerte presión sobre el recurso.

La cuenca Lerma-Chapala forma parte del Distrito de Riego 011 Alto Río Lerma, que se abastece principalmente de aguas superficiales y pozos profundos. 80% del agua que de ahí se extrae se destina a la agricultura, es decir, para regar aproximadamente 103 mil  hectáreas al año. Sin embargo, sus fuentes de agua se encuentran sobreexplotadas y con déficit hídrico (al año el nivel del agua subterránea desciende de dos a 10 metros), lo que incrementa el costo del riego, pues se requiere más energía en el bombeo del agua, mantenimiento y adecuaciones al pozo, así como mano de obra, ya que tiene se debe operar más tiempo.

Adicionalmente, al extraer agua de mayor profundidad se incrementa el contenido de ciertos elementos químicos, como el sodio, el flúor y el arsénico. El exceso de sodio provoca una reducción en los rendimientos de los cultivos y daños en el suelo, porque es tóxico para la mayoría de las plantas, dificulta la penetración de otros nutrientes, alcaliniza el suelo (lo cual destruye su estructura) y reduce la permeabilidad del agua, así que el suelo se inunda más fácil cuando llueve o se da un riego. De hecho, se estima que el 15% de las tierras agrícolas de Guanajuato ya tienen problemas de sodicidad.

Una de las alternativas para incrementar la eficiencia de aplicación del agua dentro de la parcela es con riego localizado (en su modalidad de riego por goteo). Si bien este sistema necesita mantenimiento, control de la instalación y una inversión inicial (para instalar el sistema en 10 hectáreas se requiere aproximadamente $1,263,250, mismos que se puede recuperar en el año 3 si se implementa Agricultura de Conservación, o en el año 5 si se mantiene una labranza convencional), a diferencia del riego superficial reduce la evaporación de agua del suelo, los escurrimientos y la percolación (pérdida de agua hacia las capas de la tierra), además se puede hacer una aplicación conjunta de fertilizante y riego (fertirrigación) y permite una mayor uniformidad en el agua suministrada.

Para buscar alternativas sobre cómo incrementar el ahorro de agua, en la plataforma de investigación Irapuato III (ubicada en terrenos de la División de Ciencias de Vida, de la Universidad de Guanajuato) se ha investigado la eficiencia del uso del agua en el cultivo de cebada y maíz amarillo en dos sistemas de labranza (convencional y Agricultura de Conservación) y dos tipos de riego (superficial y goteo), observándose que la tecnificación del riego tiene un buen potencial para el ahorro de agua, pero también que mejorando el riego superficial se pueden obtener resultados similares y sin la inversión que representa la tecnificación (para esto se debe tomar en consideración el tiempo de avance del agua en los surcos para controlar la infiltración del agua a profundidades no deseadas, la distancia de los surcos y cuidar el tiempo de riego para evitar que el terreno quede inundado).

En todos los casos, la Agricultura de Conservación ha permitido mejorar la eficiencia del agua (y tener ahorros de hasta $1,800 por hectárea), esto quiere decir que se requieren menos litros de agua para producir un kilogramo de grano y, en general, se requiere un menor volumen de agua para satisfacer las necesidades del cultivo: el ahorro que se tiene en promedio en cebada es de 1,577 metros cúbicos por hectárea (m3/ha) en riego superficial y de 870 m3/ha en riego por goteo, en comparación con la labranza convencional. Esto ocurre gracias a que el principal efecto de la Agricultura de Conservación en el sistema de riego es la mejora de la estructura del suelo y con esto se logra tener una mayor infiltración, una reducción del tiempo de regado y del gasto de agua para obtener una buena humedad en el terreno.

Con respecto al riego por goteo, este ayuda a controlar el volumen de agua que se aplica y a evitar el escurrimiento de agua en la parcela; en la plataforma, con en labranza convencional se ha tenido un ahorro de 1,302 m3/ha al compararse con el riego superficial y, con Agricultura de Conservación, el ahorro ha sido de 595 m3/ha. Si se compara el volumen de agua promedio empleado en labranza convencional y riego superficial con el empleado en Agricultura de Conservación y riego por goteo, se tiene un ahorro de 2,172 m3/ha.

 

Esta investigación de la plataforma Irapuato III forma parte de las acciones del proyecto Cultivando un México Mejor, de HEINEKEN México y el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT), el cual busca optimizar el uso de agua en el cultivo de cebada y, en general, contribuir a la valoración y gestión sostenible de este recurso esencial para los sistemas agroalimentarios y para la vida misma.  (https://idp.cimmyt.org/)

 

Deja un comentario