¿Es posible una agricultura sin pesticidas?

La mayoría de los alimentos que se consumen en el mundo se producen directa o indirectamente en el suelo. La producción agroalimentaria global, sin embargo, está llena de contrastes: por un lado se estima que casi 690 millones de personas pasan hambre y, por otro, se calcula que se desperdicia alrededor de la tercera parte de los alimentos producidos. Además, se prevé que la producción deberá duplicarse en los próximos 30 años debido al crecimiento poblacional.

Además de los factores socioeconómicos que contribuyen a esta situación, hay un hecho innegable: no hay más superficie disponible y constantemente se pierden tierras agrícolas para otros usos. En este contexto donde el suelo fértil está disminuyendo y el cambio climático ya afecta la producción, también ha surgido una mayor demanda de pesticidas para el control de plagas y enfermedades que afectan la producción agrícola.

Una de las consecuencias del aumento de pesticidas es la contaminación de cuerpos de agua. Los residuos pueden movilizarse por aire o por escurrimiento durante las lluvias o el riego agrícola y, de esta manera, contaminar tanto aguas superficiales como subterráneas. Sumado a este daño ambiental, el uso inadecuado y excesivo de pesticidas también disminuye la biodiversidad (pues afecta a insectos plaga e insectos benéficos por igual),  pone en riesgo la salud humana y su seguridad alimentaria.

En la Meseta Purépecha —una región boscosa con un gran número de especies nativas y extensa biodiversidad en el estado de Michoacán—, recientemente las plagas han desencadenado pérdidas considerables y han contribuido a que los maíces de temporal tengan actualmente un rendimiento muy bajo. Afortunadamente, la mayoría de los productores de la zona no hace aplicaciones de pesticidas de síntesis química para el control de plagas, por lo que el modo de producción en esta zona continúa siendo de bajo impacto para los suelos, agua y fauna nativa —aunque lamentablemente la modernización de la región y el comercio ilegal de madera han favorecido la desaparición de los bosques y consigo la diversidad de insectos y plantas—.

Para evitar que los productores de la zona recurran a plaguicidas de síntesis química, pero logren manejar el problema emergente de plagas, el Instituto Nacional de Investigaciones, Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) y el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT) promueven el Manejo Agroecológico de Plagas, enfoque que no busca erradicar a los insectos plaga, sino solo controlar sus poblaciones para así sustentar la biodiversidad funcional, es decir, el equilibrio natural entre insectos benéficos y dañinos (depredadores, parasitoides y entomopatógenos).

La estrategia de promoción del Manejo Agroecológico de Plagas ha incluido la instalación y uso de trampas con feromonas sexuales específicas para el gusano cogollero (Spodoptera frugiperda) y el gusano cortador (Agrotis ipsilon); el cultivo intercalado de especies de la familia de las fabáceas —como ebo, girasol, canola, garbanzo, grass pea, lenteja y haba— que atraen insectos benéficos, enemigos naturales de las plagas; y el uso de plantas como el chicalote (Argemone mexicana), la higuerilla (Riccinus communis), el Paraíso (Melia azedarach), la ortiga (Urtica L.), el toloache (Datura ferox) entre otras (algunas endémicas de la región) que por sus componentes químicos ayudan a controlar plagas.

También se han identificado otras plantas que potencialmente pueden apoyar en la estrategia: la mostacilla (Sisymbrium irio) favorece el aumento de parasitoides y depredadores, por lo que ayuda en el manejo de la palomilla blanca y los pulgones; las especies de la familia de las Euphorbeaceas brindan néctar y polen para a los parasitoides, siendo útiles en el manejo de los picudos de la caña; la Ambrosia (Ambrosia spp.) genera repelencia química y es huésped alterno de insectos que ayudan a controlar pulgas saltonas y gusanos barrenadores; por su parte, los quelites y otras especies de amarantos incrementan las poblaciones de depredadores, como crisopas, sírfidos y catarinas, ayudando a controlar pulgones. (https://idp.cimmyt.org/)

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