“La llegada de la peste porcina africana a España provocaría una drástica restricción a las exportaciones que haría temblar al sector”

La peste porcina africana es uno de los grandes temas de preocupación en el sector porcino. Con una extensión por la geografía mundial realmente sin precedentes, todos los países se sienten amenazados por una enfermedad que puede tener funestas consecuencias para el sector porcino de todo un país. Carolina Muñoz Pérez, experta del centro VISAVET, analiza en esta entrevista todos los aspectos en los que puede influir la enfermedad, explica los síntomas y da varias claves para asegurar la prevención en las explotaciones. Si se logra evitar la enfermedad, asegura que España tiene unas condiciones idóneas para liderar el mercado internacional de porcino.

Nos encontramos ante la peor situación que se ha vivido desde que la enfermedad fue descrita en 1921. La situación se encuentra totalmente fuera de control. Todo comenzó en el año 2007, con su reintroducción al continente europeo a través de Georgia. En 2014 llegó a los países de la Unión Europea y en el año 2018, por primera vez en la historia, al continente asiático, donde se ha expandido ampliamente. Durante el año 2020 también ha alcanzado el continente de Oceanía. Nos encontramos ante una expansión histórica sin precedentes.

La enfermedad no está controlada. Todos los países estamos en riesgo, incluido España que importa una gran cantidad de animales. La importación de cerdos vivos es el mayor riesgo de entrada de la peste porcina africana en España. Diariamente llegan a nuestro país camiones cargados de animales. Estos animales provienen de zonas libres de la enfermedad puesto que en Europa tenemos un sistema de regionalización por el cual las zonas afectadas tienen prohibido la exportación. Sin embargo, el verdadero riesgo se encuentra en los medios de transporte. Los camiones pueden haber realizado servicios en lugares afectados y hay que asegurar su correcta limpieza y desinfección. Otra vía de entrada que se está teniendo poco en cuenta es la carne infectada de cerdo o jabalí que trabajadores o turistas pueden traer en sus equipajes procedentes de países en los que la enfermedad si está presente. Es una vía muy delicada ya que el virus sobrevive largos periodos de tiempo en estos productos cárnicos. En nuestro día a día son comunes las escenas de jabalíes volcando contenedores de basura en zonas periurbanas y rurales para encontrar alimento. Ante esta situación, el riesgo de entrada y mantenimiento del virus en la población silvestre es elevado. Otra vía se basa en la entrada de jabalíes infectados en nuestro país a través de la frontera pirenaica. Esta vía es más difícil que ocurra a corto plazo. El país más cercano con jabalíes infectados es Alemania.

La enfermedad presenta diferentes cuadros clínicos, aunque en Europa principalmente están circulando cepas virulentas que causan una forma aguda de la enfermedad. Esta forma aguda se caracteriza por la aparición de fiebre, pérdida de apetito y disminución de la actividad. Igualmente puede aparecer eritema o cianosis en algunas zonas como la piel de las orejas, la cola, extremidades o abdomen. Para diagnosticar bien la enfermedad es esencial realizar la necropsia donde nos llamaría la atención la linfadenitis hemorrágica generalizada, esplenomegalia, petequias en el riñón y edema en múltiples cavidades. La mortalidad ronda el 100% por lo que todos los animales afectados mueren durante la primera y segunda semana después de la infección.

El sector porcino es el principal sector ganadero de nuestro país y además somos una de las mayores potencias productoras, tanto a nivel europeo como a nivel mundial, junto con otros países como Estados Unidos o Alemania, este último ya afectado desde el pasado mes de septiembre. La declaración de nuestro país como no libre de peste porcina africana provocaría una drástica restricción a nuestras exportaciones que haría temblar al sector. Los efectos también son muy graves en las explotaciones. Cuando la enfermedad se confirma oficialmente en una granja se ordena el sacrificio, sin demora, y bajo supervisión oficial, de todos los animales de la granja, causando terribles pérdidas económicas para los productores. Igualmente existen otros gastos asociados a la destrucción de los cadáveres, el tiempo de cuarentena o el procesamiento laboratorial de las muestras.

La administración y los expertos ya han advertido al sector porcino. Ahora es responsabilidad individual de cada ganadero. Tienen que ser conscientes del riesgo que asumen al importar animales de determinados países. En la Unión Europea tenemos el sistema de la regionalización, que asegura que los cerdos importados vienen de zonas libres. Sin embargo, los camiones pueden haber hecho servicios en zonas afectadas y no estar correctamente desinfectados. En España, el sector porcino ha realizado en los últimos años importantes inversiones para mejorar sus condiciones en términos de bioseguridad o bienestar animal entre otros. Ahora mismo estamos en unas condiciones idóneas para ponernos a la cabeza en el comercio internacional de porcino si conseguimos evitar la enfermedad.

El jabalí actúa como reservorio silvestre de la enfermedad y es uno de los principales problemas que tenemos en la Unión Europea. El movimiento natural de las poblaciones de jabalíes es responsable de la transmisión local de la enfermedad por contacto entre animales infectados y susceptibles. Esta vía de transmisión da lugar al avance geográfico, lento pero constante, que venimos observando en los últimos años en la Unión Europea. Además, la sobreabundancia de jabalíes que tenemos en algunas zonas de Europa, incluida España, no hace más que empeorar la situación. En este punto, el control de la población de jabalíes es verdaderamente necesario. Sin embargo, este control debe ser planificado y regulado. De nada serviría “ponerse a pegar tiros a lo loco”, con cacerías masivas en zonas infectadas, que incluso podrían empeorar la situación, al ahuyentar a los animales hacia zonas no infectadas. Igualmente, los restos de sangre de una cacería convencional se convertirían en un foco de infección para otros jabalíes. Un ejemplo de un buen programa de control es el que se llevó a cabo en la República Checa. La enfermedad se reportó en la población de jabalíes en junio del 2017 y a partir de ese momento se diseñó un programa con el que se logró controlar la enfermedad mediante la regulación de la caza unida a incentivos económicos y cursos de entrenamiento para los cazadores. Igualmente se pagaba por cada jabalí que era encontrado muerto en determinadas zonas. También instalaron un vallado eléctrico alrededor de la zona de alto riesgo para evitar la salida de los jabalíes. Consiguieron erradicar la enfermedad y fueron declarados oficialmente libres en 2019.

Jabalíes durante un ensayo clínico en laboratorio de bioseguridad nivel 3 (BSL-3) del Centro de Vigilancia Sanitaria Veterinaria (VISAVET), UCM. Fuente: SUAT-VISAVET.

En cuanto a la prevención, aumentar las medidas de bioseguridad en las granjas es clave para evitar la entrada de la enfermedad. Instaurar un buen vallado para evitar el contacto con la fauna silvestre, control de entradas a la explotación, limpieza y desinfección de los vehículos que entran a la granja y una correcta cuarentena de los animales que entran a la explotación serían algunos ejemplos de medidas claves.

Los ganaderos, junto con los veterinarios, somos la primera línea de defensa contra la enfermedad. Su preparación es esencial para que, en el desafortunado caso de que la enfermedad entre en España, pueda ser detectada de forma muy rápida y se pueda instaurar lo antes posible un programa de control. En este punto, creo que cada día aumenta la concienciación y la formación, pero no hay que bajar la guardia.

En la actualidad no existe una vacuna comercializada contra la peste porcina africana por lo que países como España, Estados Unidos, China o Reino Unido están a la carrera para lanzar al mercado una vacuna segura lo antes posible. El proyecto europeo VACDIVA formado por un consorcio de diferentes países y coordinado por el profesor José Manuel Sánchez-Vizcaíno, ha sido financiado por la Unión Europea con 10 millones de euros y pretende desarrollar y evaluar una vacuna, segura, eficaz y DIVA (es decir, que permita diferenciar animales vacunados de infectados). Actualmente estamos estudiando tres prototipos de vacuna que están ofreciendo unos resultados muy prometedores, confiriendo una protección muy elevada sin importantes efectos secundarios en los ensayos clínicos, tanto en jabalí como en cerdo doméstico. Vamos a utilizar los dos años que quedan de proyecto para mejorar estos prototipos en términos de seguridad y protección cruzada. (https://www.interempresas.net/)

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