El TLC trajo consigo el problema de la obesidad: NYT

El Tratado de Libre Comercio de América del Norte trajo a México varios beneficios, una mayor industrialización, inversiones de todo el mundo y le permitió el acceso al mercado estadounidense, el más importante del mundo. Sin embargo, a cambio trajo consigo el gran problema de la obesidad.

El cambio en el modelo de vida mexicano comenzó en 1994, cuando junto a Estados Unidos y Canadá el país firmó el Tratado de Libre Comercio, cuestionado desde el comienzo por la posibilidad de que el país perdiera su independencia cultural y económica.

Sin embargo, el cambio más grave e inesperado fue la la homogeneización de la dieta con la de la dieta estadounidense, lo que generó además que la obesidad se volviera una auténtica epidemia en el país.

De acuerdo con datos de la Universidad de Washington, en 1980 solo el 7 por ciento de los mexicanos era obeso, mientras que para el año pasado la proporción aumentó hasta el 20.3 por ciento. Mientras tanto, la diabetes se volvió la principal causa de muerte en el país, con 80 mil decesos al año.

Timothy A. Wise, experto en tratados comerciales de Tufts University lo resumió de la siguiente manera: “todos los trabajadores rurales pensaron que tendrían nuevos trabajos en las florecientes industrias manufactureras del mundo post-TLC. Eso simplemente no ocurrió. La única forma en que México se volvió ‘primer mundo’ fue en términos de dieta”.

Sin embargo, uno de los defensores del tratado, Jaime Zabludovsky Kuper aseguró que este no ocasionó la obesidad pero si redujo la desnutrición infantil del 6.2 por ciento en 1988 a solo 1.6 por ciento en 2012.

Añadió que antes del TLC la comida típica de Estados Unidos era cara, más no inaccesible, sin embargo la economía se ha estabilizado y los mexicanos viven más años, lo que explica parcialmente el aumento de muertes por enfermedades como la diabetes y ataques al corazón.

El TLC no solo disminuyó los aranceles, sino que además trajo miles de millones de dólares en inversión, lo que permitió la apertura de miles de restaurantes de comida rápida, inundando al país con maíz y carne barata, así como comida procesada y alta en fructosa.

Además, trajo consigo el desplazamiento de más de cinco millones de personas del campo a la ciudad, provocando en ellos un cambio de alimentación desde la comida típica del campo mexicano a los alimentos procesados que inundaron las ciudades del país.

Para dar un ejemplo de cómo el acuerdo ha cambiado la forma de alimentarnos, la mitad de los productos agrícolas exportados a Estados Unidos fueron frutas y vegetales, mientras que el país fue inundado a cambio con carne, maíz y alimentos procesados.

Duncan Wood, director del México Instituto, consideró que la caída de los precios de la comida y el estancamiento económico colocó al país en una paradoja en la cual “la gente es capaz de disfrutar de más alimentos procesados, consumiendo más calorías. Pero no lo bastante ricas como para tener un estilo de vida adinerado en el que puedan ser más saludables”.

Fuente: The New York Times

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